Historias y sanaciones de Custodio
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Historias sobre Custodio.
- Cierto día llegaron a la posada un matrimonio de Córdoba junto a varias personas más, preguntando por alguien que pudiera llevarlos a la Hoya de Salobral para ver al Santo Custodio. Se ofreció a llevarlos un hombre con sus dos mulos. Tardaron dos horas o quizás más cuando llegaron se acercaron a la casa del santo, el hombre que se asomó era bajito, regordete y con una sonrisa en los labios le dijo: "no puedo recibirlos porque esta gente viene en plan de juerga, diles que vuelvan a Noalejo que en ese plan no recibo a nadie, os echaré la bendición desde la ventana y marchad en paz" El Santo Custodio no dijo nada más tan solo se metió otra vez en casa, el hombre que acompañó al matrimonio no sabía por que el santo les había dicho eso, pero hoy ha comprendido que el santo sabía quien iba por razones serias y quien no , sin ni siquiera ver a su visitante.
- " Estando un señor enfermo, deciden ir a visitar al santo. Salieron muy temprano y pasaron pronto por el cortijo de la cruz y allí se encontraron con un buen amigo suyo, el dueño del cortijo. Este los paro y les dijo que subieran a desayunar, pero ellos se negaron porque no querían entretenerse y a pesar de que era su amigo siguieron su camino. Cuando llegaron el santo los recibió con mucho cariño y estuvo viendo al enfermo hasta ya llegada la tarde donde el Santo Custodio les dijo "Deberíais iros ya si queréis llegar al pueblo antes de que anochezca, porque en el camino de vuelta a casa el hombre que os habéis encontrado antes os está esperando y deberíais subir al cortijo con él." Se quedaron confusos porque no le había contado nada de aquel encuentro con su amigo y de llegar al pueblo con sol. Ya regresando efectivamente volvieron a encontrarse con su amigo que allí les esperaba, después de mucho insistir consiguió que subieran al cortijo para ver a su familia. El tiempo pasó volando y después de pasar un buen día decidieron regresar al pueblo y aún tenían tiempo de sobra antes de que anocheciera.
- " Fue un señor que llego a Noalejo a comprar ganado y le dijeron tenían que ir a la Hoya del Salobral a por el mismo. Entonces el hombre que tenia que comprar el ganado le dijo: "Si me dices que teníamos que ir a la Hoya del Salobral hubiera comprado una caja de pasas para llevarle a Santo Custodio". Mientras tanto ellos continuaron hablando por el camino. Antes de comprar el ganado hicieron una visita a Santo Custodio, y este les dijo:"Mira a mi no me tienes que traer nada", y les estuvo diciendo todo lo que habían hablado por el camino. Los hombres quedaron sorprendidos y Santo Custodio continuo diciendo:"Lo que tienes que hacer es irte para Málaga, que tu mujer te espera de pie". Cuando llego a su casa encontró a su mujer de pie esperándolo, ya no estaba invalida. Santo Custodio de nuevo había hecho un milagro.
- " Era un médico especialista famoso de Madrid que tenia una hija que estaba enferma, la llevo a varios especialistas y todos le dijeron lo mismo que no tenia solución. Escucho de sus pacientes comentarios sobre Santo Custodio y decidió llevarla como última solución. Viajo a la Hoya del Salobral donde vivía el Santo, cuando llegaron a su casa les dijo que no tenia ninguna enfermedad. Solamente les mando que salieran a la puerta que había una fuente y que bebiera tres vasos seguidos de agua. Todo fue un gran milagro que la muchacha sano de su enfermedad. El médico junto a su hija visitaban todos los años a Santo Custodio. Después de fallecer siguieron yendo a la tumba situada en el cementerio de Noalejo. En la actualidad el médico ha fallecido, pero su hija sigue visitando la tumba del Santo que le curo de su mal.
Historias contadas por Custodio
Yo me acuerdo cuando era pequeño, que mi madre me mandaba a los mandaos, cuando venía siempre le daba un beso, y cuando me iba también. Y a mi padre lo mismo, a mi padre le daba un abrazo, porque yo a mi papa le decía de usted, tenía un respeto especial, pero como yo era así, yo lo cogía y le daba un apretón, le daba un abrazo, y le decía; papa hasta luego. Y cuando venía lo mismo. Cuando se me fue no me quedé con las ganas de nada, ni de mi mama ni de mi papa, le di todo lo que pude, y cuando se fueron no me quedé con las ganas de nada, pero hay mucha gente que no lo hace, y cuando se van, se arrepienten tanto de no a verles dado todo lo que tenían que darle, que algunos llegan hasta meterse a una depresión, que no salen…
Cuando yo era pequeño mi madre me decía; Custodio ve a traerme el pan. Y yo iba corriendo, le traía el pan, le besaba las manos. Decía; ¿Custodio por qué me besas las manos? Y yo le decía; porque eres la única madre que tengo y porque eres la mejor madre del mundo. Bueno pues… Custodio corre y ves, y le dices a padre que venga que vamos a comer. Llegaba en busca de mi papa y lo abrazaba; papa que ha dicho la mamá que está la comida y, cuando tú quieras… Y entonces él cogía y dejaba lo que estaba haciendo y yo le daba la mano a mi papa. Y él me decía; ¿pero por qué me das la mano, que ya eres muy grande? Y yo le decía; para que no te pierdas.
Cuando yo estaba en la tierra, cuando yo vivía en la tierra, a mi hija se la llevó Dios. Me dijo la Señora que iba a arder. Su habitación ardió en llamas y yo la estaba viendo, que estaba ardiendo y chillando. Cuando mi hijo se iba a la mili, le dije a mi mujer: mujer no le hagas la ropa, que tu hijo no se va. Y me se murió en mis brazos. Vino una pareja de la guardia civil, porque un médico me acusó, y vinieron a por mí y me llevaron a la cárcel. En ningún momento he renegado de Dios, solamente decía; Tú eres el que mandas, Tú me lo das, Tú me lo quitas. Yo no soy nadie. Haz lo que tu voluntad quiera hacer.


