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Palabras de Custodio





Conversaciones con el Santo Custodio

En este apartado he puesto una de las muchas conversaciones que he mantenido con el Ángel Custodio, para qué podáis escuchar sus palabras y podáis sentirlo en vuestro corazón.

- Custodio, ¿Cómo puedo ayudar a mis hermanos?

Pidiendo, en tus oraciones y en tus rezos pide, pide por ellos, pero no te preocupes, cuando viene un problema es cuando nos venimos abajo, pero cuando nos viene el problema es cuando hay que pedir, pedir, pedir, porque después pasará y todo se arreglará. Pero cuando está el caos y la confusión nos paramos a pedir, si no nos ponemos mal y le echamos la culpa a Él.

Os recomiendo que primero tengáis vuestra preparación y tengáis la sabiduría y el entendimiento para poder hacérselo a quien se lo merezca y a quien no, no hacérselo.

Como Jesús decía; no se le pueden dar las cosas sagradas a los perros ni las perlas a los cerdos. Por lo tanto, si no sabes cómo funciona el fuego apártate de él, porque si no te vas a quemar.

- ¿Entonces pedir por alguien que no se lo merece nos podría afectar a nosotros?

- Si lo pides sin saberlo no es malo, pero también las peticiones deben de ser justas, se debe de pedir por la paz, para que las guerras se paren, para que no haiga enfermedades, eso no implica ni buenos ni malos y de ésa manera estarás libre de pecado, si pides de esa forma.

- Yo cuando le pido a Dios le suelo decir que si él lo ve bien, lo ve justo y necesario, que yo no soy quien, para juzgar.

- Esas son las palabras buenas, pero para no equivocarse lo mejor es eso que te he dicho, pedir que no haiga guerras, por la paz, por las enfermedades, pedir porque la droga se acabe, porque se acabe el terrorismo.

- Pedir en general y Dios ayudará a lo bueno que haya en eso.

- Claro, de esa manera estarás libre de pecado, pero si pides cosas, como por ejemplo; fulano de tal está enfermo. “Pero no sabemos si es digno o no”, aunque también tiene su salida, como tú muy bien has dicho, se pide y se dice; si tú lo ves justo y necesario Señor. Entonces así también estarás libre de pecado, porque no te implicas, ya es el mismo Dios el que haga la justicia o la misericordia. Ésas son las formas para no caer en la tentación, para no equivocarse.

- Ni pedir sabemos Custodio.

- Ya, por eso debéis de aprender, nadie nace enseñado, todo el mundo tiene que aprender, los maestros no son maestros porque sí, no han nacido maestros, no.

“Hay que pedir por todos”. Pero bueno, Dios que es tan misericordioso, a ver si por medio de la intersección de su hijo, pudiéramos hacer que alguno se pudiera salvar.

- A ver si Dios quiere.

- Si, Dios si quiere, “son las personas las que no quieren, Esteban” pero Dios siempre quiere, Dios siempre quiere salvar a todos, “pero la gente no quiere”, ¿Qué hacemos?

- Donde están metidos, cualquiera los saca.

- Si. Exactamente, cualquiera los saca. Eso es muy difícil, “muy difícil”. Pero la esperanza no se pierde nunca, Esteban. “Y si hay fe” la esperanza no se pierde.

El Señor es mi pastor, yo no pasaré necesidad, porque yo soy su siervo. Aunque vaya en la oscuridad, no tengo miedo, porque Él va delante de mí, alumbrándome el camino, con una luz que no se apaga nunca. Esa es la luz de mi esperanza, la luz de mi fuerza y la luz de mi confianza.

Quien no tenga esa luz, vivirá con miedo y en la oscuridad. Y ya sabes que vivir en la oscuridad, es un sufrimiento bastante grande.

- Vivir en la oscuridad, no es vivir.

- No es vivir, es morir. Por eso yo vivo por siempre jamás, porque tengo la luz. He apartado de mí la oscuridad, la he atado y la he hecho mi esclava. ¿Pero quién quiere eso? ¿Quién quiere atar su oscuridad, y hacerla su esclava? Si le temen más a la paz que a la guerra.

- Como la guerra es lo único que conocemos.

- Ya. La paz solo es de palabras, la guerra es de hechos, pero yo os digo que la paz tiene más hechos que la guerra. Jesús siempre decía; la paz esté con vosotros. Los Apóstoles respondían; y con tu espíritu.

- ¿Con tu espíritu?

- Si. Con su espíritu, con el espíritu de Dios, “el Espíritu Santo”.