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Obrar acorde con el Espíritu de Cristo.




Cualidades y habilitadas para los nuevos Apóstoles

Cuan difícil os parece abriros paso cumpliendo con vuestra misión en este tiempo;
mas os digo que no es difícil, porque la humanidad está preparada para recibir mi
mensaje.
En todos los tiempos los débiles se han acobardado ante la lucha mientras los
fuertes han demostrado que la fe en mi Ley todo lo vence. Vuestro destino, Israel, ha
sido comunicar siempre al mundo nuevos mensajes y revelaciones, por eso a veces
dudáis de si seréis creídos.
Mas no temáis, llevad la semilla que os he confiado y sembradía, ya veréis cuántas
tierras que creíais estériles las encontraréis fértiles al ser fecundadas con la verdad de
mi Doctrina.
No dejéis de cumplir vuestra misión porque os sintáis indignos; de cierto os digo
que hace tanto mal el que a sabiendas profana la Ley como el que posee una misión y
deja de darle cumplimiento.
No olvidéis que al final el Padre vendrá a reclamaros lo que hayáis hecho mal, así
como lo que hayáis dejado de hacer; sabed que tanto una falta como la otra harán
sufrir a vuestro espíritu.
Extended mi Doctrina, hablad a los hombres de mi palabra, convencedlos con
vuestras obras de amor, invitadlos a oírme y cuando lleguen entre las multitudes y en
su corazón se encienda la luz de la fe, les nombraré hijos del nuevo pueblo de Israel.
Aquellos que del fango, de la escoria o del egoísmo, se levanten a una vida de
servicios y de caridad hacia sus hermanos, los mostraré como un ejemplo de que mi
Doctrina tiene luz y gracia para regenerar a los pecadores. Ese ejemplo cundirá en
todos los corazones.
¿Quién no desea ser de aquellos que me testifiquen? Mas en verdad os digo, que si
vuestros actos no brotasen con verdad de vuestro corazón, no darán fruto en vuestros
hermanos y muchas veces oiréis que os llaman hipócritas y falsos predicadores. Y no
quiero esto para vosotros.
Debéis saber que en estos tiempos es muy difícil engañar a la humanidad; su
espíritu se encuentra despierto y aunque perdido en el materialismo de su existencia,
es sensible a toda manifestación espiritual y si a vuestros hermanos no lo podéis
engañar ¿Engañaréis a vuestro Padre?

Dejad que el amor del Maestro se albergue en vuestro ser para que lleguéis a
perdonar a vuestros enemigos como Él os perdona; entonces vuestro corazón será
entre la humanidad como ancla de salvación.
No sintáis temor ante los hombres, porque en verdad os digo: Yo hablaré por
vuestras bocas, testificaré mi palabra por vosotros y el eco de ella llegará a los
confines de la Tierra; a los grandes, a los pequeños, a los mandatarios, a los
científicos y a los teólogos.
Os digo nuevamente que no temáis a la lucha y decid con toda naturalidad a
vuestros hermanos, que el Señor ha venido entre vosotros.
Decidles que el que murió en la cruz fue Jesús, el cuerpo donde Cristo se ocultó,
el templo viviente donde habitó el Verbo de Dios; pero que Cristo el divino amor,
vive y viene en Espíritu hacia sus hijos, para enseñarles el camino que les conducirá a
su Reino espiritual.
No temáis a los juicios y mofas de las sectas y religiones; ellas son las que
teniendo en sus manos los libros de las profecías no las han interpretado y por ello no
me han sabido esperar. En cambio, vosotros que no conocías las profecías que
hablaban de mi retorno como Espíritu Santo, me estabais esperando. Ya ha llegado el
Tercer Tiempo y la humanidad no ha sabido interpretar el evangelio.
¿Cómo lograréis invitar a la humanidad a que alcance la espiritualidad en una
época de tanta materialidad y confusión?
Pensad que es difícil vuestro trabajo, que para poder cumplir con él, tenéis que ser
fuertes y pacientes en la lucha.
Debéis trabajar mucho para corregir la errónea interpretación que se ha dado a mi
Ley y también la forma imperfecta en que me ofrecéis vuestro culto.
Pero debéis de considerar que no podréis hacer variar en un instante sus conceptos
y sus prácticas, sino que para lograrlo debéis revestiros de paciencia y de buena
voluntad y dar ejemplo de amor con vuestras obras.
Sólo los limpios de corazón deberán ir a las comarcas y a las naciones a extender
mi mensaje, porque serán los únicos dignos de dar testimonio de la verdad de esta
Obra.

Cuando esos enviados partan hacia las tierras que les esperan, ya se habrá borrado
de su corazón todo fanatismo religioso, ya no habrá el menor deseo de ir en busca de
lisonjas o adulaciones, ni osará su mano mancharse con el pago del mundo por la
caridad que hagan.
Ellos no venderán milagros, ni pondrán precio al amor del uno para el otro. Serán
siervos, mas no señores.
Ya llegará el tiempo en que comprendáis la grandeza de la verdadera humildad y
entonces veréis que quien ha sabido ser siervo, en realidad ha sido libre en su misión
de hacer el bien y sembrar la caridad y que en su vida lo ha acompañado la fe, la
confianza, la paz.
Yo os digo que sabréis sentir cuando vuestro espíritu ya esté preparado para
enseñar mi Doctrina a vuestros hermanos, porque será cuando os hayáis encontrado a
vosotros mismos, escucharéis entonces con claridad la voz de la conciencia; mientras
esto no sea en vosotros, no podréis sentirme en verdad.
Oíd con atención esta palabra, para que después la analicéis y la sembréis en el
corazón de vuestros hermanos; no os conforméis con entenderla; hablad, dad ejemplo
y enseñad con vuestras obras. Sed intuitivos, para que conozcáis cuál es el instante
propicio para hablar y cuál es el momento oportuno para que vuestros hechos den
testimonio de mi Doctrina.
Un solo idioma os doy para que extendáis mi palabra, y ese idioma es el amor
espiritual, el cual será entendido por todos los hombres.
Un idioma dulce al oído y al corazón de la Humanidad que irá derribando piedra
por piedra la torre de Babel que en su corazón ha levantado; entonces mi justicia
cesará, porque todos se entenderán como hermanos.
Sólo cuando os hayáis transformado os enviaré por el mundo a extender mi
mensaje, porque hasta que la espiritualidad sea verdadera en los discípulos, sabrán
ellos dar como recibieron de Mí.

Mirad que mi enseñanza no se limita a vuestros conceptos y vuestra capacidad de
comprensión. Mi sabiduría divina no tiene fin. No hay quien pueda decir que alguna
de mis revelaciones la tuvo o la concibió antes de que Yo se la revelase.
Mientras los científicos tratan de explicarlo todo a través de sus conocimientos
materiales, Yo revelo a los humildes la vida espiritual, la vida esencial, en la cual está
el porqué, la razón y la explicación de todo lo que existe.
Del conocimiento que impartáis, surgirá el concepto que de mi Obra se formen los
hombres. Muchos por falta de comprensión, juzgarán mi Doctrina por vuestra
humildad, como en el Segundo Tiempo fue juzgado Jesús el Cristo por su apariencia
humilde y su vestidura pobre, y porque también aquellos doce que le seguían
mostraban la humildad de su indumentaria. Yo os digo en verdad, que no estaban
cubiertos de andrajos y que solamente habían renunciado a las vanidades materiales,
porque a través de mi enseñanza habían comprendido cuáles eran los verdaderos
valores del espíritu.
Os digo, discípulos: Cuando los hombres se levanten a estudiar mi Obra y os
busquen e interroguen, no vayáis a caer en tentación creyéndoos superiores por el
conocimiento que de Mí habéis recibido. Cuanto más humildes os mostréis, más
nobles y dignos de confianza os contemplarán.
Así, de hombre en hombre, irá penetrando la luz que disipe el fanatismo y liberte
al espíritu. Y los que se nombraron cristianos sin serlo, conocerán e interpretarán las
verdaderas enseñanzas de Cristo a través de esta luz, porque ella les dará un elevado
concepto de la vida espiritual, de la que Jesús habló en sus enseñanzas.
No podríais ir a la humanidad con una preparación falsa o aparente, porque su
espíritu ha evolucionado y la venda que cubría sus ojos, ha caído desde hace mucho
tiempo.
Llevadle espiritualidad, ofrecedle paz y haced en vuestro derredor un ambiente de
salud y de fraternidad, y veréis cómo os escuchan y aceptan vuestras palabras en las
que irán mi inspiración y mi esencia.
Si vais a predicar enseñando la paz, sed vosotros pacíficos; si habláis de amor,
sentidlo antes que lo expreséis con palabras; y si vuestros hermanos os ofrecen
también sus frutos, no los rechacéis; someted a estudio todo lo que conozcáis y tomad
lo que haya de lícito y justo en sus doctrinas.
Vais a encontrar a los que fanatizados en su culto, han reducido su entendimiento
al materializar sus prácticas, vosotros pacientemente les ayudaréis a ampliar sus
conocimientos; les mostraréis los horizontes que su espíritu puede alcanzar, si saben
penetrar en mi enseñanza.

Les hablaréis de mi Espíritu universal, de la inmortalidad del espíritu, de su
constante evolución. Les enseñaréis la verdadera oración, la comunicación de espíritu
y los libertaréis de prejuicios y de errores. Ésa es la obra que os encomiendo, obra de
amor y de paciencia.
Sanad todos los males, lo mismo del cuerpo, que del espíritu, porque tenéis la
misión de consolar, de fortalecer y de sanar a vuestros semejantes. Mas Yo os
pregunto: ¿Qué salud podríais transmitir a los necesitados, si vosotros estuvieseis
enfermos? ¿Qué paz podría emanar de vuestro espíritu, si él se encontrase turbado por
preocupaciones, sufrimientos, remordimientos o bajas pasiones?
Sólo de lo que atesoréis en vuestro corazón podréis ofrecer a vuestros hermanos.
Yo os traigo una enseñanza clara y sencilla para que aprendáis a vivir entre
pecadores sin contaminaros; a cruzar entre espinos sin heriros, a contemplar horrores
e ignominias sin escandalizaros; a habitar en un mundo de miserias sin tratar de huir
de él, sino más bien deseando permanecer en su seno, para hacer todo el bien posible
a los necesitados, sembrando la semilla del bien en todos los caminos.
41. Ya que este Edén fue convertido en infierno por el pecado de los hombres, es
menester que ellos laven sus manchas devolviendo a su vida su pureza original.
Yo no enviaré como emisarios a quienes estén muertos a la vida de la gracia,
porque nada tendrán que entregar, no daré esa misión a quienes no hayan limpiado de
egoísmo su corazón.
El emisario de mi palabra tendrá que ser un discípulo mío, cuya simple presencia
haga sentir en los corazones mi paz. Tendrá que poseer la virtud de saber consolar a
sus hermanos aun en los trances difíciles, y en su palabra habrá siempre una luz que
disipe toda tiniebla del espíritu o del entendimiento.

El comportamiento correcto en la divulgación

Muchos medios tendrán mis nuevos discípulos para la propagación de esta bendita
simiente; pero no olvidéis nunca la humildad y la sencillez porque así he llegado a
vosotros y de esta misma manera os acercaréis a los corazones, a los hogares y a los
pueblos. Si así llegaseis, seréis reconocidos como emisarios de un mensaje espiritual
y vuestra lucha dará frutos de verdadera espiritualidad, de regeneración y de
fraternidad.
Si queréis saber lo que tenéis que hacer entre la humanidad, basta que miréis lo
que Yo he hecho con vosotros desde el día en que por vez primera oísteis mi palabra.
Os perdoné, os recibí con caridad y amor infinito, os hice descansar de la penosa
jornada, no me detuve a juzgar vuestra condición, vuestra esfera o clase, limpié la
lepra de vuestro pecado y sané vuestras dolencias.
Fui comprensivo, indulgente y benévolo al juzgar vuestros defectos, os reintegré a
la vida verdadera, dándoos una Doctrina de amor que os capacita para salvaros,
salvando a vuestros semejantes.
Ahí, en mis obras que he tenido para con cada uno de vosotros, podréis encontrar
el mejor de los ejemplos para que los llevéis a la práctica entre los necesitados del
cuerpo y del espíritu, que también llegarán en caravanas hasta vosotros.
Hablando a este pueblo, hablo a la humanidad; a vosotros os toca acercaros
mañana al corazón de los hombres y fraternalmente transmitirles mi palabra, la cual
consumará la obra de redención.
Debéis ser humildes, no debe importaros si os ofenden; seréis mansos; os harán
padecer humillaciones y sufrimientos; pero a vuestra palabra, que será mi mensaje, no
podrán arrojarle de su espíritu, por lo que os digo que si algunos van a permanecer
insensibles y sordos a vuestro llamado, otros despertarán de su largo sueño y se
levantarán para marchar y encauzar su vida por la senda de la regeneración y del
arrepentimiento.
Revestíos de valor, fe y fortaleza, para que podáis enfrentaros a la lucha; mas os
prevengo: No os amedrentéis cuando habléis con vuestro hermano porque lo veáis
bien ataviado o porque le llamen príncipe, señor o ministro.
Tomad ejemplo de Pablo y Pedro quienes levantaron su voz delante de los que el
mundo llamaba señores. Ellos eran grandes en su espíritu y sin embargo ante nadie
ostentaron ser señores y sí manifestaron ser siervos; seguid su ejemplo y dad
testimonio de mi verdad con el amor de vuestras obras.
También os advierto que no podrá decirse discípulo mío, aquel que tomare mi
palabra como una espada para herir a su hermano, o como un cetro para humillarle.
Así como aquel que se exaltare al hablar de esta Doctrina y perdiese la calma, porque
no levantará ninguna simiente de fe.

Discípulo preparado será aquel que al verse atacado en su fe, en lo más sagrado de
sus creencias, sepa permanecer sereno, porque será como un faro en medio de una
tempestad.
Cuando tratéis de exhortar al bien a un pecador, no lo hagáis amenazándole con
mi justicia, con los elementos o con el dolor en caso de no regenerarse, porque le
infundiréis aversión hacia mi Doctrina. Mostrad al verdadero Dios, que es todo amor,
caridad y perdón.
No os sentiréis ofendidos ante la burla de vuestros hermanos si tenéis en cuenta
que quien lo hiciese es por que su ignorancia no le deja contemplar la verdad. La
compensación la tendréis en los que, penetrando entre vosotros para escudriñaros,
salgan asombrados de la paz interna que ilumina a cada uno de mis verdaderos
discípulos.
Vosotros, en cambio, nunca os burlaréis de quienes, en medio de su fanatismo
religioso, son idólatras, porque a más de buscarme en formas materiales, me adoran
en ellas.
No necesitaréis señalar a vuestros hermanos sus errores, buscando así que sean
corregidos, más bien con ello provocaríais su ira y exaltaríais su fanatismo. A
vosotros os bastará practicar mi Doctrina con la espiritualidad que ella exige, para que
hagáis salir a la luz de la verdad los errores de vuestros hermanos.
Tendréis que usar de mucha paciencia, de una gran caridad y de verdadero amor,
si queréis que la humanidad llegue pronto a reconocer la esencia de mi palabra y a
rendirle culto verdadero, así como a reconocer en cada criatura humana a un hermano,
espiritual y material, en Dios.
He venido a probaros que podéis quitar la venda de oscuridad al ignorante o al
obcecado, sin hacerle daño, sin ofenderle o herirle; así quiero que vosotros lo hagáis
también. Os he probado en vosotros mismos, que tiene más fuerza el amor, el perdón,
la paciencia y la indulgencia, que la dureza, los anatemas o la violencia.
Estoy trazando una vez más la huella para que me sigáis. Cuando os levantéis en
busca de la humanidad para llevar la buena nueva, no supliquéis que os oigan. Llevad
con dignidad vuestra misión, y aquellos que os creyeren, serán los que he escogido
para hacer de ellos mis discípulos.

El modo correcto de divulgación de la Palabra

No os he entregado mi palabra para que la pregonéis por calles y plazas; cierto es
que Jesús así lo hizo, mas Él sabía responder a cualquier pregunta y poner a prueba a
los que trataban de probarlo.
Vosotros sois pequeños y débiles, no debéis por lo tanto, desafiar la ira de
vuestros hermanos. No tratéis de atraer la atención, pensad que nada de particular
tenéis; tampoco pretendáis demostrar a la humanidad que todos se encuentran
equivocados y que sólo vosotros conocéis la verdad, porque de esa manera nada
bueno lograréis en vuestra siembra.
Si queréis evolucionar espiritual y moralmente, no juzguéis los defectos de
vuestros hermanos, para no caer en el mismo error, corregid vuestras imperfecciones;
orad humildemente ante vuestro Maestro para que os inspiréis en su mansedumbre y
recordéis su consejo de que jamás publicaseis vuestras buenas obras, que vuestra
mano izquierda no se entere jamás de lo que hubiere hecho la derecha.
También os digo, que no hace falta salir a buscar multitudes para hablarles de mi
doctrina, porque mi caridad pondrá a vuestro paso a los necesitados de vuestra ayuda.
Mas si hubiere momentos en que cumpliendo con mi ley, sintieseis la necesidad
de hacer una obra de caridad y no tuvieseis cerca de vosotros a ningún necesitado, no
por eso os desesperéis ni dudéis de mi palabra, esa será la hora precisa en que
deberéis orar por vuestros hermanos ausentes, los que recibirán mi caridad si
verdaderamente tenéis fe.
No ambicionéis saber más que vuestros hermanos, sabed que todos adquirís el
conocimiento según vuestra evolución, si Yo os concediera mi luz sin que tuvieseis
méritos, os engrandeceríais y os perderíais en vuestra vanidad, y vuestra sabiduría
sería falsa.
Os quiero humildes, mas para serlo ante Mí, también lo debéis manifestar delante
de vuestros semejantes.
Discípulos: el amor y la sabiduría nunca están separados, el uno es parte del otro.
¿Cómo es que hay quienes pretenden separar estas dos virtudes: Ambas son la llave
que abre las puertas del santuario que os permitirá llegar al conocimiento completo de
mi doctrina.

Os he dicho: ¿Queréis tener muchos amigos? Pues usad de la bondad, de la
ternura, de la tolerancia y de la misericordia, porque sólo con la ayuda de estas
virtudes, podrá brillar vuestro espíritu en el sendero de sus semejantes, dado que todas
son expresiones directas del amor. Porque el espíritu lleva en su esencia más íntima el
amor, puesto que es chispa divina y Dios es amor.
Estoy hablando a los que deben cumplir con su misión de apóstoles y profetas en
otras tierras, para que no hagan alarde de la misión que les he confiado. Estos no
provocarán escándalo combatiendo religiones ni creencias.
Otros serán los que promuevan escándalo en contra de vosotros, sin saber que con
ello os estarán ayudando a propagar la doctrina, despertando la curiosidad de muchos,
que luego se convertirá en fe.
Mi divino mensaje, al depositarlo en vosotros, debe transformarse en mensaje
fraternal, mas para que él impresione y conmueva al corazón materialista de esta
humanidad, deberá ir envuelto en la verdad que os he revelado. Si algo ocultasteis, si
algo callasteis, no habréis dado un testimonio verdadero de lo que ha sido mi
revelación en el Tercer Tiempo, por consiguiente, no seréis creídos.
¡Muy grande es el atraso moral y espiritual en el que encuentro a la humanidad!
¡Cuan grande es la responsabilidad de los que han recibido la gracia y la luz de mi
palabra en este tiempo!
Discípulos: Convertíos en maestros, apartad de vuestro corazón el temor a los
hombres, desechad la indiferencia y la pereza; reconoced que en verdad sois
portadores de un mensaje celestial. Sois los que daréis la explicación de todo lo que
sucede en estos tiempos, los que tenéis que luchar por enseñar los principios de mi
doctrina que la humanidad ha olvidado.
No vayáis a repetir mi palabra a vuestros hermanos tal como Yo la dije, preparaos
para que sepáis explicarla. No buscaréis palabras tratando de sorprender con vuestra
florida elocuencia; hablaréis en forma sencilla, que es la que mejor expresa la verdad
del espíritu.

Seréis incansables, nuevos discípulos, hablando con esta verdad. Labios torpes
que no pronunciáis mi palabra por temor, vais a desataros en el momento de vuestra
decisión. Una sola palabra dicha en nombre mío, puede salvar a un pecador, cerrar
abismos, detener en su camino a los obstinados en el mal. ¿Sabéis acaso el poder que
tiene mi palabra? ¿Conocéis la fuerza de vuestra potestad?
Hablad con ejemplos y cumplid con esa parte de mi Obra, que he confiado a
vosotros, lo demás lo haré Yo.
Si veis que otros hermanos vuestros van enseñando el nombre y la palabra de
Cristo, no les despreciéis, porque escrito estaba que mi Nueva Venida se verificaría
cuando la palabra que os traje en aquel Segundo Tiempo, se hubiese extendido por
toda la Tierra.
Y Yo os digo que aún faltan lugares del mundo por recibir aquel mensaje. ¿Cómo
podría llegar a esos pueblos esta Doctrina esencialmente espiritual, sin haber recibido
la divina semilla de amor que el Redentor os dio en su palabra y en su sangre?
Cuando lleguéis a comprender y a sentir la verdad veréis cuan fácil es para el
espíritu seguir los pasos de su Maestro, aun en las pruebas más duras. Haced cuanto
este de vuestra parte, que Yo no os pediré más de lo que podáis hacer; entonces
habréis dejado preparado el camino para la nuevas generaciones.
Os recomiendo a los niños y os encargo que les conduzcáis por el camino certero.
Congregadlos, habladles de Mí con amor y con ternura.
Buscad a los desheredados, aquellos que viven perdidos entre miserias y vicios.
Doy esencia a vuestras palabras para que ellas sean camino de salvación cuando
broten de vuestros labios.
Abrid delante de los inocentes el "Libro de la Vida Verdadera", para que su
espíritu despierte y sea grande al penetrar en las revelaciones del Espíritu Santo;
asemejaos a vuestro Maestro y seréis escuchados.
Yo quiero que los que hayan encontrado el camino, lo enseñen y lo hagan fácil a
sus hermanos, que no lo sembréis de tropiezos como muchos lo han hecho impidiendo
que los que me buscan lleguen a Mí.
A vosotros, espiritualistas, os confío la tarea de derribar esa barrera que la
humanidad levantó entre Dios y ella, barrera dé falsa fe, de aparente creencia en lo
eterno, de materialidades y de cultos superfluos.
A vos, pueblo, os entrego que derribéis de su pedestal al becerro de oro que los
hombres no han cesado de adorar, aunque se crean lejos de la idolatría y el
paganismo.

Borrad de los hombres la impresión errónea que de las doctrinas espirituales se
han formado basadas en la ignorancia, superchería y engaño. Presentad mi Doctrina
en toda su pureza y majestad para que ella borre la ignorancia, el fanatismo y la
dureza que no permiten a la humanidad pensar en su Yo espiritual, al que han privado
de toda libertad de acción.
Vosotros, que habéis recibido estas revelaciones, sois los indicados para anunciar
a la humanidad mi nueva manifestación a través del entendimiento humano. ¿Quién
queréis que dé testimonio, si no sois vosotros?
Si esperáis que los príncipes o ministros de las religiones lleven a la humanidad
esta buena nueva, estáis en un error; porque en verdad os digo que ellos, aunque me
mirasen, no abrirían sus labios para decir a la humanidad: ¡He ahí a Cristo, id a Él!
No vayáis a dormir esperando que lleguen aquellos tiempos de que os he hablado
para levantaros y decir a la humanidad: Esto que veis ya estaba dicho.
No, pueblo, es indispensable que lo anunciéis con anticipación, que lo profeticéis,
que preparéis el camino para la llegada de todo lo que os he pronosticado y
prometido, y entonces habréis cumplido vuestra misión de precursores de la
espiritualidad en la Tierra.
Así cuando comiencen a surgir prodigios en el mundo y el Espíritu del Señor os
hable a través de acontecimientos nunca vistos, y el espíritu de la humanidad empiece
a manifestar dones y potencias nunca presentidos, veréis removerse todas las
creencias, las teorías, las normas, las instituciones y las ciencias y entonces la
humanidad confesará que aquéllos que desde su humildad predicaban una Doctrina en
apariencia extraña, tenían razón porque sus palabras tuvieron confirmación al
cumplirse.
Veréis entonces a los pueblos de la Tierra, interesados en la enseñanza espiritual,
a los teólogos comparando las enseñanzas de Cristo con las nuevas revelaciones, y
veréis a muchos que habían sido siempre indiferentes para lo espiritual, interesarse
vivamente por el estudio de las revelaciones de éste y de pasados tiempos.

Consuelo y curación de quienes sufren

A mis escogidos les he entregado grandes dones, uno de ellos es el de curación, el
bálsamo, para que con ese don podáis cumplir una de las misiones más hermosas
entre la humanidad, ya que vuestro planeta es el valle de lágrimas, donde siempre se
encuentra el dolor.
Por medio de ese don, tenéis un vasto campo para sembrar el consuelo, según mi
voluntad y ese bálsamo lo he depositado en vuestro ser, en las fibras más tiernas de
vuestro corazón, y con él os habéis recreado, ante sus prodigios se ha doblegado
vuestra cerviz, se ha ablandado vuestro corazón con el dolor de los hombres y habéis
caminado siempre por la senda de la caridad.
Seguid entregando ese bálsamo que no está en vuestras manos, porque él se
desborda en miradas de compasión, de consuelo, de comprensión, pasa a través de los
buenos pensamientos y se convierte en sanos consejos, en palabras de luz.
El don de la curación no tiene límite, nunca olvidéis que estáis saturados de él y
que si el dolor hiciera su presa en vosotros, porque estéis sujetos a prueba, si con ese
bálsamo no podéis apartarlo, no olvidéis mis enseñanzas, olvidad vuestro sufrimiento
y pensad en los demás, en quienes la pena es mayor y entonces veréis prodigios en
vosotros y en vuestros hermanos.
¡Cómo debéis estar preparados para penetrar en los corazones y saber lo que ellos
encierran, lo que esconden y lo que necesitan!
Yo he venido a enseñaros a alimentar espíritus, a sanarles y darles luz y a
mostrarles el camino de su evolución.
El que escuche esta palabra y la guarde en su corazón llegará a convertirse en
guía, doctor y consejero, en su palabra habrá un venero de paz y de consuelo para sus
hermanos necesitados de luz.
Yo os doy una gota de bálsamo, para que cuando seáis perseguidos, hagáis
prodigios de curación entre la humanidad, porque en las grandes epidemias, cuando
surjan las enfermedades extrañas y desconocidas para la ciencia, se manifestará la
potestad de mis discípulos.

Os confío una llave con la cual abriréis el cerrojo más enmohecido, o sea el más
reacio corazón y abriréis aún las puertas del presidio para dar libertad al inocente y
salvar al culpable.
Caminaréis siempre con paz y confianza en Mí, porque doquier que vayáis
estaréis protegidos por mis ángeles. Ellos se unirán a vuestro cumplimiento y os
acompañarán a los hogares, hospitales, presidios, campos de discordia y de guerra,
doquier que fueseis a depositar mi semilla.
Vendrá la humanidad y entre ella, Tomás representado por la ciencia y por el
materialismo, con sus ojos preparados para escudriñar, y no solamente con sus ojos,
con los dedos de su mano, para palpar, para tocar y sólo así poder creer en mi
existencia y en los acontecimientos espirituales que se sucederán unos a otros entre la
humanidad, y de los cuales los hombres darán testimonio, para que el Tomás del
Tercer Tiempo pueda ser vencido por mi amor en su duda y en su materialismo.
Yo os daré la orden para que os levantéis a trabajar, porque será un tiempo de
señales tan grandes y tan claras, que oiréis la voz del Mundo Espiritual y la voz de
este mundo que con sus acontecimientos estará señalando que es llegada la hora de
vuestra lucha, Yo os hablaré de Espíritu a espíritu y os guiaré en el camino.
Mas quiero que antes que lleguéis a la humanidad como maestros, lleguéis como
doctores, y una vez que hayáis calmado su pena, ella podrá beber en la fuente de
aguas puras de mi palabra. Buscad antes la herida, la llaga o enfermedad y curad sus
dolores para que después podáis llegar hasta su espíritu.
Id a vuestros hermanos como Jesús en el Segundo Tiempo, llevando antes que
mi palabra, el bálsamo y ¿Cuál es el bálsamo, oh discípulos? ¿Acaso el agua de los
manantiales bendecida y transformada en medicina para los enfermos? No, pueblo,
Ese bálsamo de que os hablo está en vuestro corazón, ahí lo he depositado como
esencia preciosa y sólo el amor puede abrirlo para que brote como un torrente.
Cuando queráis derramarlo sobre algún enfermo, no serán vuestras manos las
que unjan, sino el espíritu inundado de amor, de caridad y de consuelo, y ahí donde
vosotros dirijáis vuestro pensamiento, se obrará el prodigio.
Sobre los seres y elementos de la Naturaleza, podéis obrar en múltiples formas
para llevar a todos el consuelo. Mas también os digo: No temáis a las enfermedades y
sed con todos pacientes y misericordiosos.
En cuanto a los poseídos y a los confundidos en su mente humana, también
podéis curarlos, porque tenéis esa facultad y debéis ponerla al servicio de esos seres
que han caído en la desesperación y en el olvido. Libertadlos y manifestad esa
potestad ante los incrédulos. Es una de las grandes misiones de este pueblo: llevar la
luz donde hay tinieblas, romper toda esclavitud y toda injusticia y preparar a este
mundo para contemplar a su Señor y mirarse a sí mismo, a su interior, con pleno
conocimiento de la verdad.

El momento para emprender la misión

Si por el momento el mundo está tan ciego que no puede ver la luz de la verdad,
ni puede escuchar en el fondo de su ser mi llamado, vosotros orad y ganad terreno
espiritualmente, ya que en estos instantes no seríais escuchados, porque todos los
pueblos están consagrados a prepararse para destruir y defenderse.
Todavía habrán de cegarse más los hombres, cuando la desesperación, el odio, el
terror y el dolor lleguen a sus límites.
Tampoco esa sería la hora propicia para entregar mi mensaje, porque seríais
como pregoneros en mitad de un desierto, nadie os haría caso.
Después de que la Tierra haya sido tocada de un polo a otro y de que toda
nación, institución y hogar, hayan sido juzgados hasta su raíz, y que la humanidad
haya lavado toda mancha, vosotros iréis preparados en mi nombre para llevar mi
doctrina entre vuestros hermanos.
Cuando sea llegado el tiempo os levantaréis, pueblo amado, y haréis sentir a
vuestros hermanos mi santa palabra y os dispersaréis por el mundo como buenos
discípulos, y este nuevo Evangelio que os dejo, se extenderá. Esta luz salida del Sexto
Sello iluminará a la humanidad de este tiempo y con ella se irán esclareciendo los
misterios.
Mi doctrina se cimentará en distintas naciones y todo lo que los hombres no han
descubierto, lo verán a través de la luz que imparten los Siete Sellos y vosotros
hablaréis de estas enseñanzas que recibisteis, doctrinando a la humanidad en el
cumplimiento de mis preceptos.

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