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El poder de los pensamientos, sentimientos y de la




El envío y recepción de pensamientos y sus efectos

Hay fuerzas invisibles a la mirada humana e imperceptible a la ciencia del hombre,
que influyen constantemente en vuestra vida.
Las hay buenas y las hay malas, las unas os dan la salud y las otras os provocan
enfermedades; las hay luminosas y también obscuras.
¿De dónde surgen esas fuerzas? Del espíritu, discípulos, de la mente y de los
sentidos.
Todo espíritu encarnado o desencarnado, al pensar, emana vibraciones; todo
sentimiento ejerce una influencia. Podéis estar seguros de que el mundo está poblado
de esas vibraciones.
Ahora podréis comprender fácilmente que donde se piensa y se vive en el bien,
tienen que existir fuerzas e influencias saludables y que donde se vive fuera de las
leyes y normas que señala el bien, la justicia y el amor, tienen que existir fuerzas
maléficas.
Unas y otras invaden el espacio y luchan entre sí, influyen en la sensibilidad de los
hombres, y si éstos saben distinguir, toman las buenas inspiraciones y rechazan las
malas influencias; pero si son débiles y no están preparados en la práctica del bien, no
podrán hacer frente a esas vibraciones y estarán en peligro de convertirse en esclavos
del mal y de sucumbir bajo su dominio.
Todo lo espiritual en el Universo es fuente de luz, visible o invisible para vosotros;
y esa luz es fuerza, es potencia, es inspiración. De las ideas, palabras y obras, también
brota luz, según la pureza y la elevación que ellas tengan. Mientras más elevada es la
idea o la obra, será más delicada y sutil su vibración y la inspiración que despida,
aunque también es más difícil que puedan percibirla los esclavos del materialismo; sin
embargo, el efecto que ejercen espiritualmente los pensamientos y las obras elevadas,
es grande.

Cuando de vuestra mente brota una idea o un pensamiento de luz, así llega a su
destino para cumplir su misión bienhechora. Si en vez de pensamientos de bondad,
brotan de vuestra mente emanaciones impuras, sólo causarán perjuicios a donde las
enviéis. Yo os digo que también los pensamientos son obras y como tales, quedan
escritas en el libro que existe en vuestra conciencia.
Si vuestras obras son buenas o malas, recibiréis multiplicado lo que deseasteis para
vuestros hermanos. Más os valdría haceros un mal a vosotros mismos, que desearlo a
uno de vuestros semejantes.
Por eso os dije en el Segundo Tiempo: "Lo que se siembra se cosecha", porque es
necesario que reconozcáis vuestras experiencias en esta vida y que recordéis que
vuestras cosechas os devuelven la misma simiente que sembrasteis, aunque en
multiplicación.
¡Ah humanidad que no habéis querido meditar, sentir, ni vivir las enseñanzas de
vuestro Maestro!
He aquí por qué os he dicho que no conocíais la fuerza del pensamiento. Hoy os
digo que el pensamiento es voz y es oído, es arma y es escudo. Lo mismo crea que
destruye. El pensamiento acorta la distancia entre los ausentes y encuentra a los que
había perdido.
Conoced vuestras anuas antes de que la lucha comience; el que sepa prepararse
será fuerte e invencible. No será necesario que esgrimáis las armas homicidas.
Vuestra espada será el pensamiento limpio y puro, y vuestro escudo la fe y la caridad.
Aún en el silencio resonará vuestra voz como mensaje de paz.
Velad, cuidando de no manchar vuestra mente con pensamientos impuros; ella es
creadora y cuando dais cabida a una idea mala, se rebaja a planos inferiores y vuestro
espíritu se rodea de tinieblas.
Los pensamientos unificados de una multitud serán capaces de abatir las malas
influencias y derribar a los ídolos de sus pedestales.
Hoy os puedo asegurar que en el futuro la comunicación a través del pensamiento
alcanzará un gran desarrollo y por ese medio desaparecerán muchas barreras que hoy
separan a los pueblos y a los mundos. Si aprendéis a comunicaros en pensamiento con
vuestro Padre, si alcanzáis a lograr la comunicación de espíritu a Espíritu ¿Qué
dificultad podréis tener para comunicaros con vuestros hermanos visibles e invisibles,
presentes o ausentes, cercanos o distantes?
Hasta Mí llegan siempre vuestros pensamientos, por imperfectos que sean y
escucho vuestras oraciones aunque carezcan de la fe que siempre debéis poner en
ellas. Es que mi Espíritu capta la vibración y los sentimientos de todos los seres.
Pero los hombres que se encuentran distanciados entre sí por su egoísmo, alejados
de la vida espiritual por el materialismo en que hoy se han dejado envolver, no están
preparados para lograr comunicarse unos con otros por medio de sus pensamientos.
Sin embargo, Yo os digo que es menester que empecéis a educar a vuestro
espíritu; para lograrlo, hablad a los espíritus aunque no tengáis contestación aparente
de ellos.
Mañana, cuando todos hayan aprendido a dar, comenzarán a tener indicios de una
comunicación espiritual jamás presentida por los hombres.

La fuerza de los sentimientos, deseos o temores

En todo instante vibráis mental y espiritualmente, pero las más de las veces
inspiráis egoísmo, odio, violencia, vanidad, bajas pasiones, herís y sentís cuando os
hieren, pero no amáis y por lo tanto no sentís cuando os aman, y con vuestros
pensamientos insanos vais saturando de dolor el ambiente en que vivís, llenando de
malestar vuestra existencia. Y Yo os digo: Saturad todo de paz, de armonía, de amor y
entonces seréis felices.
Nunca penséis mal de los que no os quieran, ni os exasperéis con aquellos que no
os comprendan, ya que hasta el sentimiento más íntimo que tengáis hacia vuestros
semejantes, se lo transmitiréis con el pensamiento.
¿Veis esos hombres que quieren ser poderosos por la fuerza? Muy pronto vais a
mirarlos convencidos de su error.
Voy a demostrarles que sólo por la bondad, que es emanación del amor, se puede
ser grande y poderoso verdaderamente.
Os falta la fe para levantar vuestra faz y sonreír con esperanza y mirar de frente al
futuro, sin recelos, sin desconfianza, porque en el futuro estoy Yo.
Cuántas veces estáis enfermos sólo porque así lo pensáis, porque a cada paso
creéis que os sigue la fatalidad u os acecha el dolor; entonces atraéis con la mente a
las tinieblas, de las cuales rodeáis vuestra vida material y vuestra jornada espiritual.
Mas aquí me tenéis para encender de nuevo la fe en la vida, en la verdad, en lo
eterno, en la paz perfecta y también para enseñaros a atraer la luz hacia vosotros.

La falta de auto-control

El hombre se ha hecho doblemente culpable, no solamente porque no hace ningún
esfuerzo para que caiga la venda que le impide el conocimiento de las enseñanzas más
elevadas, sino porque no se ha desligado de los lazos de la materia que le llevan a los
placeres corporales, en oposición a los placeres espirituales; y es por eso que se ha
esclavizado bajo el imperio de las pasiones, dejando que su espíritu se asemeje al
paralítico que nada hace por sanarse
En todos los órdenes contemplo frágiles a la mayoría de los hombres; por doquier
encuentro solamente al hombre débil, ¿Y esto en qué consiste? En que no tenéis el
valor y la fuerza de voluntad suficiente para salir de la inmundicia en que os
encontráis, de la pereza que forja los lazos que atan a la materia, y esto es el principio
de todos los vicios, de todos los errores.
Pero el hombre no quiere hacer uso de esa potencia de que ha sido dotado, que es
la voluntad, la voluntad que debe ser la legisladora absoluta, que debe erigirse en
directora, y, ayudada de la razón, luchar potencia contra potencia, imperio contra
imperio, por una parte las pasiones y los deseos, por otra la razón y la voluntad, hasta
que éstas últimas ganen la batalla y podáis decir que estáis liberados.
Entonces podréis ser los grandes profetas, los grandes
iluminados, los superhombres; entonces podréis vivir con las fieras y jugar con los
reptiles; porque en verdad os digo, que son las faltas que os cubren las que hacen que
vosotros temáis a esos pequeños hermanos vuestros, y es por esto también, que ellos
os atacan.
Mas si os ponéis a observar a los hombres, encontraréis que hay hombres que son
más feroces que los tigres y que tienen más ponzoña que la cobra.

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