ingles Contacto Aviso legal Mapa del sitio Sobre nosotros Vídeo "El Linaje Prohibido"

Conexiones entre este mundo y el Más Allá.




Inspiración y asistencia por el Mundo Espiritual

Todos camináis por la escala de perfección espiritual; unos han alcanzado la
evolución que por ahora no podéis concebir, otros vienen detrás de vosotros.
Los grandes espíritus, grandes por su lucha, por su amor, por su esfuerzo, buscan la
armonía con sus hermanos pequeños, con los distantes, con los negligentes; sus
misiones son nobles y elevadas, su amor a mi Divinidad y a vosotros es muy grande
también.
Esos espíritus saben que fueron creados para la actividad, para la elevación; saben
que la inactividad no es para los hijos de Dios. En la Creación todo es vida,
movimiento, equilibrio, armonía; y así, esos innumerables seres trabajan, se esfuerzan
y gozan en su lucha, con el conocimiento de que así glorifican a su Señor y ayudan al
progreso y perfeccionamiento de sus semejantes.
Hoy que os encontráis fuera del sendero que os señala mi Ley, ignoráis la
influencia que ejercen sobre vosotros esos hermanos vuestros, mas cuando tengáis
sensibilidad para percibir los efluvios, inspiraciones y mensajes que os envían,
tendréis el presentimiento del sinnúmero de ocupaciones y obras nobles a que ellos
dedican su existencia.
Es necesario que sepáis que aquellos espíritus, en su amor y respeto a las leyes del
Creador, nunca toman lo que no les corresponde, ni tocan lo vedado ni penetran en
donde saben que no deben, para no desarmonizar a los elementos de la Creación.
¡Cuan distinto lo hacen los hombres en la Tierra, quienes en su afán de ser grandes
y poderosos en el mundo, sin el menor respeto a mis enseñanzas buscan con la llave
de la ciencia los elementos destructores, abren las puertas de fuerzas desconocidas y
rompen de esa manera la armonía en la Naturaleza que los rodea!
¿Cuándo sabrá el hombre prepararse para escuchar el sabio consejo del Mundo
Espiritual, y en esa forma guiarse por sus inspiraciones?
De cierto os digo que ello bastaría para llevaros por el camino seguro a la cumbre
de la montaña que os pertenece, ahí contemplaréis ante vosotros un sendero recto y
luminoso por el cual han pasado los espíritus que ahora sólo existen para procuraros
el bien y ayudaros en vuestras fatigas, acercándoos paso a paso al final del sendero,
donde os espera a todos vuestro Padre.

Ya que os he hablado de la bondad y elevación de aquellos seres, debo deciros que
ellos, como vosotros, también tuvieron desde un principio el don del libre albedrío, es
decir, verdadera y santa libertad de acción que es prueba del amor del Creador hacia
sus hijos.
No vais solos, porque mi aliento y mi luz van con cada uno de vosotros; pero por
si os pareciese poco ello, he puesto junto a cada criatura humana, a un ser espiritual
de luz, para que vele por vuestros pasos, para que os haga presentir algún peligro,
para que os sirva de compañía en vuestra soledad y os sirva de báculo en la jornada.
Son aquellos seres a quienes llamáis ángeles custodios, ángeles de la guarda o
protectores.
Nunca os portéis como ingratos ante ellos, ni seáis sordos a sus inspiraciones,
porque vuestras fuerzas no os bastarán para haceros salir avante en todas las pruebas
de la vida, necesitáis de aquellos que van más adelante que vosotros y que conocen,
porque yo se los revelo, algo de vuestro futuro.
La lucha de esos seres es muy ardua mientras no alcancéis la espiritualidad,
porque muy poco ponéis de vuestra parte para ayudarles en su delicada misión.
Cuando vuestra espiritualidad os permita sentir y comprobar la presencia de
aquellos hermanos vuestros que invisiblemente, sin ostentación alguna, trabajan por
vuestro bienestar y progreso, entonces sentiréis pesar de haberlos obligado a trabajar
mucho y a padecer también mucho por vuestros pecados. Mas cuando esta
comprensión surja en vosotros, será porque ya la luz se hizo en vuestro entendimiento
y brotará la caridad hacia ellos, la gratitud y la comprensión.
¡Qué dicha tan grande habrá en aquellos guardianes vuestros, cuando vean que su
labor es secundada por vosotros y que su inspiración armoniza con vuestra elevación!
¡Tenéis tantos hermanos y tantos amigos en el valle espiritual, a quienes no
conocéis!
Mañana, cuando el conocimiento sobre la vida espiritual se haya extendido por el
Orbe, reconocerá la humanidad la importancia de esos seres a vuestro lado y
bendecirán los hombres mi providencia.
En verdad os digo que si fuese cierta vuestra fe, no necesitaríais palpar con los
sentidos de la carne la presencia de lo espiritual; porque entonces sería el espíritu el
que percibiría con su sensibilidad sutil, aquel mundo que vibra sin cesar en torno de
vosotros.

Sí, humanidad, si vos os sentís distantes del Mundo Espiritual, en cambio aquellos
seres no pueden sentirse lejanos de los hombres, puesto que para ellos no existen
distancias, ni límites, ni barreras. Ellos viven dentro de lo espiritual y por lo mismo,
no pueden ser ajenos a la vida de los seres humanos, cuyo más alto destino es el de la
elevación y perfeccionamiento de su espíritu.
La única distancia que existe entre vosotros y Dios, o entre vosotros y un ser
espiritual, no será una distancia material, sino más bien espiritual, originada por
vuestra impreparación, falta de limpidez o de disposición para recibir la inspiración y
la influencia espiritual.
Nunca pongáis esa distancia entre vosotros y vuestro Maestro, o entre vosotros y
el Mundo Espiritual y siempre gozaréis de los beneficios que mi amor derrama sobre
aquellos que saben buscarlo. Siempre tendréis la sensación de que el mundo espiritual
vibra junto al corazón de quienes se preparan para sentirlo.
Si no lo hacéis así ¡Cuan grande será la distancia que la humanidad de este tiempo
ponga entre ella y la vida espiritual! Es tan grande, que es por ello que los hombres de
ahora sienten a Dios infinitamente distante de ellos, e imaginan el Cielo lejano e
inalcanzable.
Yo os digo que no existe una mente humana que no viva bajo la influencia del
Mundo Espiritual.
Muchos lo negarán, mas nadie podrá probar que sea imposible que la mente del
hombre reciba los pensamientos y las vibraciones, no sólo de los seres espirituales y
las de sus propios semejantes, sino aún las Mías.
Ésta es una revelación para toda la humanidad, revelación que al ser difundida,
encontrará corazones abiertos que la reciban con gran gozo, como también habrá de
encontrar encarnizados opositores y perseguidores.
Mas ¿Qué podrán hacer para impedir que la Luz del Reino Espiritual brille en la
vida de los hombres? ¿De qué medios podrán valerse los incrédulos para evitar
aquella vibración? ¿Quién es aquel que se cree fuera de la influencia universal, que es
la fuerza creadora y vivificante de Dios?
Yo hablo a vuestra conciencia, a vuestro espíritu y a vuestra razón, mas os repito
que todos recibís de otras moradas, mensajes, ideas e inspiraciones, y que, así como
ignoráis de dónde vino vuestro espíritu a encarnarse en ese cuerpo que tenéis,
tampoco sabéis quienes se comunican invisible e insensiblemente con él.

Espíritus perturbados y maliciosos

Este tiempo es diferente al Primero y al Segundo. Hoy vivís dentro de un caos de
elementos desencadenados, visibles e invisibles. ¡Ay del que no vele, porque
sucumbirá, y el que está preparado tiene que luchar!
Millares de ojos invisibles os están contemplando, uno para acecharos en vuestro
paso y haceros caer, otros para protegeros.
Las grandes legiones de espíritus turbados, aprovechando la ignorancia de la
humanidad, su insensibilidad y su falta de vista espiritual, le hacen la guerra, y los
hombres no han preparado sus armas de amor para defenderse de sus ataques, por lo
que ante esa lucha, aparecen como seres indefensos.
Era menester que llegara a vosotros mi Doctrina Espiritual, para enseñaros cómo
debéis prepararos para salir victoriosos en esa contienda.
De aquel mundo invisible que palpita y vibra en vuestro propio mundo, parten
influencias que tocan a los hombres, ya sea en su mente, en sus sentimientos o en su
voluntad, convirtiéndolos en siervos sumisos, en esclavos, en instrumentos, en
victimas. Por doquiera surgen manifestaciones espirituales y sin embargo, el mundo
sigue sin querer darse cuenta de lo que rodea a su espíritu.
Es necesario entablar la batalla, destruir las tinieblas, para que cuando se haga la
luz en los hombres, todos se levanten unidos en una verdadera comunión y con la
oración triunfen en la lucha que emprendan contra las fuerzas que por tanto tiempo
los han tenido dominados.
Hombres y pueblos han sucumbido bajo el poder de esas influencias sin que la
humanidad repare en ello. Enfermedades raras y desconocidas, que son producidas
por ellas, han abatido a los hombres y han confundido a los científicos.
Cuánta discordia, cuánta confusión y dolor ha acumulado el hombre sobre sí. La
falta de oración, de moral y de espiritualidad, han atraído a los seres impuros y
turbados, y ¿qué se puede esperar de los que han partido sin luz y sin preparación?
Ahí están aquellos a quienes habéis engañado y oprimido, a los que habéis
confundido y humillado. Sólo confusión y tinieblas os pueden enviar, sólo venganzas
pueden ejercer y sólo reclamos es lo que vienen a haceros.
Llegan entre la humanidad legiones de seres en tinieblas como nubes de
tempestad, ocasionando trastornos, turbando las mentes y ofuscando el corazón de los
hombres. Y teniendo esta humanidad armas para defenderse de estas acechanzas, no
saben esgrimirlas unos, y otros ni siquiera presienten tenerlas.
La Humanidad de hoy, tan grande como la consideráis en número, es muy
pequeña comparada con el mundo de seres espirituales que la rodea, y con cuánta
fuerza esas legiones invaden los caminos de los hombres y éstos no perciben, no
sienten ni oyen ese mundo que se agita en torno suyo.
Un hombre entregado a una vida de pecado, es capaz de arrastrar tras de sí una
legión de seres en tiniebla, que harán que a su paso vaya dejando una estela de
influencias maléficas.

Si pudieseis contemplar desde aquí el valle espiritual donde habitan los seres
materializados, aquéllos que nada han labrado para la jornada espiritual después de
esta vida, quedaríais anonadados; pero ni por un instante diríais: ¡Cuan terrible es la
justicia de Dios! No, en cambio exclamaríais: ¡Qué ingratos, qué injustos y crueles
somos con nosotros mismos! ¡Qué indiferentes para con nuestro espíritu y qué fríos
hemos sido como discípulos de Jesús!
Por eso el Padre ha permitido que aquellos seres se manifiesten a veces en vuestra
vida y os den el mensaje doloroso, angustioso, de su vida oscura y sin paz. Son
moradores de un mundo que no tiene la luz radiante de las moradas espirituales, ni las
bellezas de la tierra que habitaron.
Las legiones de espíritus que vagan errantes por el mundo, llamando en
distintas formas a las puertas del corazón de la humanidad, muchas veces son voces
que quieren deciros que despertéis, que abráis vuestros ojos a la realidad, que os
arrepintáis de vuestros errores y que os regeneréis, para que más tarde, cuando dejéis
vuestra materia en el seno de la tierra, no tengáis que llorar como ellos en su soledad,
su ignorancia y su materialismo. He aquí la luz surgiendo de las mismas tinieblas
porque la hoja del árbol no se mueve sin mi voluntad; así esas manifestaciones que
día a día aumentan, llegarán a abrumar en tal forma a los hombres, que al fin vencerán
el escepticismo de la humanidad.
Orad por los que se ausentan de entre vosotros y parten al Más Allá, porque no
todos logran encontrar el camino, no todos saben elevarse ni todos alcanzan pronto la
paz.

Hay quienes en espíritu viven bajo la obsesión de la vida material; algunos que
sufren grande arrepentimiento; otros se encuentran insensibles sepultados bajo la
tierra junto con sus cuerpos, y otros no pueden apartarse de los suyos, de los que en el
mundo quedaron, porque el llanto, el egoísmo y la ignorancia humana les retiene y les
materializa, privándoles de la paz, la luz y el adelanto.
Dejad que se marchen los que aun habitan este mundo sin corresponderles ya,
dejad que abandonen los bienes que poseyeron y amaron en esta vida, para que
puedan elevar su espíritu al infinito donde les espera la verdadera heredad.
Será muy agradable para vuestro espíritu ser recibido por ellos a vuestra llegada al
valle espiritual, recibiendo muestras de gratitud por la caridad que les brindasteis y
será grande vuestro gozo viéndoles inundados de luz.
Pero cuan doloroso será encontraros con aquella legión de seres, oscurecida por la
turbación y saber que ellos esperaron una caridad de vuestra parte y vosotros no se las
disteis.
Si a vosotros, humanos, os trato con tanto amor y caridad, de cierto os digo: Con
esa misma caricia busco a los que en el valle espiritual expían sus pasadas faltas. A
esos seres les envío mi luz para librarles de la turbación que es como tiniebla y del
remordimiento que es el fuego, para después enviarlos entre los hombres para que los
que ayer sembraron dolor en los corazones, ahora revestidos de luz, se conviertan en
benefactores y guardianes de sus propios hermanos.

La lucha de los espíritus por las almas humanas

Más allá de vuestra vida humana existe un mundo de espíritus, hermanos vuestros,
seres invisibles para el hombre, que luchan entre sí por conquistaros.
Aquella lucha entre ellos, proviene de la diferencia de evolución en que unos y
otros se encuentran. Mientras los seres de luz elevados por el ideal de amor, de la
armonía, de la paz y el perfeccionamiento, van regando de luz el camino de la
humanidad, inspirándole siempre el bien y revelándole todo aquello que sea para bien
de los hombres, los seres que aún conservan el materialismo de la Tierra, que no han
logrado despojarse de su egoísmo y de su amor al mundo o que alimentan por tiempo
indefinido tendencias e inclinaciones humanas, son los que siembran de confusiones
el camino de la humanidad, ofuscando las mentes, cegando los corazones,
esclavizando las voluntades para servirse de los hombres, convirtiéndoles en
instrumentos para sus planes, o tomándoles como si fuesen sus propios cuerpos.
Mientras el mundo espiritual de luz lucha por conquistar al espíritu de la
humanidad para abrirle brecha hacia la eternidad; mientras aquellas benditas legiones
trabajan sin cesar, multiplicándose en amor, convertidos en enfermeros junto al lecho
de dolor, de consejeros a la diestra del hombre que lleva el peso de una gran
responsabilidad, de consejeros de la juventud, de guardianes de la niñez, de
compañeros de quienes viven olvidados y solos: las legiones de seres sin la luz de la
sabiduría espiritual y sin la elevación del amor, también trabajan sin cesar entre la
humanidad, pero la finalidad no es de facilitaros la senda hacia el reino espiritual, no,
la idea de estos seres es opuesta completamente, es su intención dominar el mundo,
continuar siendo dueños de él, perpetuarse en la Tierra, dominar a los hombres,
convirtiéndolos en esclavos e instrumentos de su voluntad, en fin, no dejarse despojar
de lo que han creído siempre suyo: el mundo.
Pues bien, discípulos: Entre unos y otros seres existe una lucha intensa, una lucha
que no contemplan vuestros ojos corporales; pero cuyos reflejos se hacen sentir día a
día en vuestro mundo.

Para que esta humanidad pueda defenderse y librarse de las malas influencias,
necesita tener conocimiento de la verdad que le rodea, necesita aprender a orar con el
espíritu y también saber de cuántos dones está revestido su ser, para poder emplearlos
como armas en esta gran batalla del bien contra el mal, de la luz contra las tinieblas,
de la espiritualidad contra el materialismo.
Precisamente el mundo espiritual de luz trabaja y lucha, preparándolo todo para
que el mundo llegue a encauzarse un día por la senda de la espiritualidad.
Reflexionad en todo esto y podréis imaginar lo intenso de esta lucha para vuestros
hermanos espirituales que trabajan por la salvación de los hombres, lucha que es para
ellos un cáliz en el que les dais a beber a cada instante la hiel de la ingratitud, ya que
os concretáis a recibir de ellos todo el bien que os hacen, pero sin poneros jamás de su
parte para ayudarles en su lucha.
Pocos son los que saben unirse a ellos, pocos son los que saben ser sensibles a sus
inspiraciones y obedientes a sus indicaciones, pero cuan fuertes caminan éstos por la
vida, cuan seguros se sienten, qué goces e inspiraciones deleitan a su espíritu.
La mayoría de los hombres luchan entre las dos influencias, sin decidirse por una,
sin entregarse totalmente al materialismo, pero sin esforzarse por librarse de él para
espiritualizar su vida; es decir, para elevarla por el bien, por el saber y la fuerza
espiritual. Estos están en plena lucha interior.
Los que, se han entregado íntegros al materialismo, sin preocuparles más la voz de
la conciencia y desentendiéndose de todo cuanto se refiere a su espíritu, ya no luchan,
han sido derrotados en el combate. Creen haber triunfado, creen ser libres, y no se dan
cuenta de que están prisioneros y que será menester que las legiones de la luz vengan
a las tinieblas, para que ellos sean puestos en libertad.
Este mensaje de luz lo envío a todos los pueblos de la Tierra, para que sea el
despertar de los hombres, para que se den cuenta de cuál es el enemigo al que tienen
que combatir hasta vencerlo y cuáles son las armas que, sin darse cuenta llevan
consigo.

El enlace con el mundo de los espíritus de Dios

Discípulos: Despertad y reconoced el tiempo en que os encontráis. Os digo que así
como nadie podrá retener mi justicia, tampoco podrá cerrar las puertas del Más Allá
que mi caridad os ha abierto. Nadie podrá evitar que de aquellos mundos desciendan
entre los hombres los mensajes de luz, de esperanza y de sabiduría.
Os he permitido comunicaros brevemente con los seres del más allá, lo que no
autoricé en el Segundo Tiempo porque entonces no estabais preparados para ello, ni
unos, ni otros. Esa puerta ha sido abierta por Mí en este tiempo y con ello doy
cumplimiento a los anuncios de mis profetas y a algunas de mis promesas.
En 1866 se abrió para vosotros esa puerta invisible y también las del cerebro de
los escogidos, para manifestar el mensaje que los espíritus de luz habrían de traer a
los hombres.
Antes de ese año, en las naciones y pueblos de la Tierra veníanse manifestando
seres espirituales, que fueron las señales precursoras de mi venida.
Si estos hombres de ahora, no fuesen tan duros e insensibles, ciertamente
recibirían constantemente mensajes del mundo espiritual y en ocasiones se verían
rodeados de multitudes de seres que trabajan incesantemente por el despertar de los
hombres y comprobarían que jamás están solos.
Unos llaman "invisible" a aquel mundo, otros, "más allá" y ¿Por qué?
Sencillamente porque carecen de fe para "ver" lo espiritual y porque su pequeñez
humana les hace sentirse distantes y extraños de un mundo que deberían sentir en su
corazón.
Os sorprendéis de que un espíritu se manifieste o se comunique con vosotros, sin
pensar que vosotros también os manifestáis y hasta os comunicáis con otros mundos,
en otras moradas.

Vuestro cuerpo no se da cuenta de que vuestro espíritu, en los instantes de orar, se
comunica conmigo, no sabe percibir la aproximación que por medio de ese don tenéis
con vuestro Señor, y no solamente con mi Espíritu, si no también con el de vuestros
hermanos espirituales a quienes recordáis en los momentos de oración.
Tampoco os dais cuenta de que en vuestro reposo, cuando la materia duerme, el
espíritu, según sea su evolución y su espiritualidad, se desprende de su cuerpo para
presentarse en lugares distantes, y hasta en moradas espirituales que vuestra mente ni
siquiera puede imaginar.
Nadie se sorprenda de estas revelaciones, comprended que estáis aproximándoos a
la plenitud de los tiempos.
Quiero que los pensamientos puros sean el lenguaje con el que os comuniquéis
con vuestros hermanos que moran en lo espiritual; que en esa forma os comprendáis,
y en verdad vuestros méritos y vuestras buenas obras les sean provechosas, como
también la influencia de aquellos mis hijos, sus inspiraciones y su protección hacia
vosotros, será una poderosa ayuda en vuestra jornada para que lleguéis, unidos a Mí.
Espiritualizaos y experimentaréis en vuestra vida la presencia grata de esos seres:
El arrullo de la madre que dejó al hijo en la Tierra, el calor y el consejo del padre que
tuvo también que partir.
Esta Obra será criticada y rechazada por muchos, al saber que en ella se
manifestaron los seres espirituales; pero no temáis, porque sólo los ignorantes serán
los que combatan esa parte de mis enseñanzas.
¡Cuántas veces los apóstoles, los profetas y los enviados del Señor hablaron al
mundo bajo la influencia del mundo espiritual sin que la humanidad se diera cuenta
de ello, y cuántas veces en vuestra vida cada uno de vosotros ha actuado y hablado
bajo la voluntad de los seres espirituales, sin que os hubieseis percatado de ello! Y
esto que siempre ha pasado, ahora os lo he confirmado.
Si solamente la curiosidad os llevase a pretender la comunicación con el más allá,
no encontraréis la verdad; si os llevase el deseo de grandeza o la vanidad, no
obtendréis la comunicación verdadera; si la tentación revistiese vuestro corazón de
falsas finalidades o intereses mezquinos, tampoco obtendréis la comunicación con la
luz de mi Espíritu Santo. Sólo vuestro respeto, vuestra oración limpia, vuestro amor,
vuestra caridad, vuestra elevación espiritual obrarán el prodigio de que vuestro
espíritu extienda sus alas, traspase los espacios y llegue a las mansiones espirituales
hasta donde sea mi voluntad.

Ésa es la gracia y el consuelo que el Espíritu Santo os reservaba, para que
contemplaseis una sola morada y os convencieseis de que la muerte y la distancia no
existen. De que ni una sola de mis criaturas muere para la vida eterna, porque en este
Tercer Tiempo, podréis también estrecharos en un abrazo espiritual con aquellos seres
que habéis conocido y amado y perdido en este mundo, pero que no habéis perdido en
la eternidad.
Muchos de vosotros os habéis comunicado con esos seres a través de mis
labriegos, pero de cierto os digo que ésta no es la comunicación perfecta, y que se
acerca el tiempo en que los espíritus encarnados y desencarnados se podrán
comunicar entre sí de espíritu a Espíritu, sin emplear ya ningún otro medio material o
humano; por inspiración, por el don de la sensibilidad espiritual, de la revelación o del
pensamiento. Los ojos de vuestro espíritu podrán sentir la presencia del más allá,
después vuestro corazón sentirá el paso de los seres que pueblan el valle espiritual y
entonces el regocijo de vuestro espíritu será grande, lo mismo que vuestro
conocimiento y amor hacia el Padre.
Entonces sabréis cuál es la vida de vuestro espíritu, quién es y quién fue,
reconociéndoos a vosotros mismos sin consideraros con límites tan pequeños como
los que corresponden a vuestra materia, pues el Padre os dice: si pequeña es en verdad
vuestra materia, cuan semejante es vuestro espíritu a mi Espíritu Divino.

Anterior Inicio Siguiente