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Fe, Verdad y Conocimiento.




La Fe que todo lo puede

Para vencer la debilidad, la pequeñez, la miseria, las pasiones y destruir la duda, es
indispensable la fe y las buenas obras que son virtudes que vencen lo imposible, ante
ellas lo difícil e inalcanzable se desvanece como sombras.
Dije a los hombres que en Mí creyeron en el Segundo Tiempo: "Tú le te ha
salvado". Así lo declaré porque la fe es una potencia curativa, es una fuerza que
transforma y su luz destruye las tinieblas.
Los que aún están lejos de la espiritualidad, quisieran contemplarme bajo la forma
de Jesús para decirme: Señor, creo en Ti, porque te he visto; a ellos les digo:
Bienaventurados los que sin ver han creído, porque han dado pruebas de que gracias a
su espiritualidad me han sentido en su corazón.
Quisiera que supieseis lo que es la fe, para que comprendieseis que quien la posee,
es dueño de un tesoro incomparable.
El que vive iluminado por esa luz interior, por pobre que le considere el mundo,
nunca se sentirá paria, abandonado, débil, ni perdido; su fe en el Padre, en la vida, en
su destino, y aun en él mismo, jamás lo dejarán decaer en la lucha, y además siempre
estará capacitado para realizar obras grandes y asombrosas.
La fe es como un faro que ilumina vuestra ruta hasta llegar al puerto seguro de la
eternidad.
No puede ser fe la de aquellos espíritus tibios y medrosos que hoy avanzan un paso
y mañana vuelven atrás, que no quieren luchar con su propio dolor, confiando en el
triunfo del espíritu únicamente por la caridad del Padre.
Fe es aquella que siente el espíritu que sabiendo que Dios está en él, ama a su
Señor y goza sintiéndole en sí y amando a sus hermanos; que es tanta la fe en la
justicia del Padre, que no espera a que sus semejantes le amen; que perdona ofensas y
errores pero que mañana estará lleno de luz porque con sus méritos alcanzó su
purificación.
El que tiene fe, tiene paz, posee amor y encierra bondad.
Ése es rico en espíritu y aún en materia; pero con la verdadera riqueza, no con
aquélla que vosotros concebís.
Voy a deciros cuál es la prueba de que existe fe verdadera: Cuando el corazón no
zozobra en la hora de la prueba. Cuando la paz inunda al espíritu en los trances
supremos.
Aquél que tiene fe, está en armonía conmigo, porque Yo soy la vida, la salud y la
salvación; quien busca de verdad este puerto y este faro, no perece.
Quien posee esta virtud, hace prodigios fuera de toda ciencia humana y da
testimonio del espíritu y de la vida superior.

El reconocimiento de la verdad de Dios

Cuando el corazón encierra buena fe y la mente se halla libre de prejuicios o de
ideas confusas, la vida se aprecia mejor y la verdad se contempla con mayor claridad.
En cambio, cuando en el corazón se lleva escepticismo o vanidad y errores en la
mente, todo parece confuso y hasta la misma luz parece tiniebla.
Buscad la verdad, ella es la vida; pero buscadla con amor, con humildad, con
perseverancia y con fe.
Orad, en vuestra oración interrogad a vuestro Padre y en la meditación recibiréis
un destello de mi luz infinita. No esperéis recibir en un solo instante toda la verdad.
Hay espíritus que ha mucho tiempo vienen caminando en pos de la verdad,
escudriñando y tratando de penetrar en todos los misterios y aún no han alcanzado la
meta anhelada.
Cristo, el Ungido, vino a enseñaros el camino, diciéndoos: "Amaos los unos a los
otros". ¡Imagináis el alcance de ese sublime mandamiento? Toda la vida de los
hombres quedaría transformada si vivieseis en esa doctrina. Sólo el amor será el que
pueda revelaros las verdades del arcano, ya que él es el origen de vuestra vida y de
todo lo creado.
Buscad con afán la verdad, buscad el sentido de la vida, amad, fortaleciéndoos en
el bien, y veréis cómo paso a paso irá cayendo de vuestro ser todo lo que era falso,
impuro o imperfecto. Sed cada día más sensibles a la luz de la divina gracia, entonces
podréis preguntar directamente a vuestro Señor todo aquello que queréis saber y que
sea necesario a vuestro espíritu, para alcanzar la suprema verdad.
Soy el Verbo que viene a buscar a los hombres, porque ellos no han podido llegar
a Mí. Es mi verdad la que vengo a revelarles; ya que la verdad es el Reino al cual
quiero que todos penetréis.
¿Cómo encontrar la verdad, si antes no os digo que se requieren muchas
renunciaciones?

A veces, para hallar la verdad, es preciso renunciar a cuanto se posee, renunciar
aún a sí mismo.
El vanidoso, el materialista, el indolente, no puede conocer la verdad mientras no
destruya las murallas dentro de las cuales vive, es necesario que se sobreponga a sus
pasiones y flaquezas para mirar de frente mi luz.
Bendito el que busca la verdad porque es un sediento de amor, de luz y de bondad.
Buscad y encontraréis, buscad la verdad y ella os saldrá al encuentro. Seguid
meditando, seguid interrogando al Arcano y Él os contestará, porque jamás el Padre
ha permanecido callado o indiferente ante aquél que anhelosamente le interroga.
Cuántos que andan buscando la verdad en libros, entre los sabios y ciencia
diversas, acabarán por encontrarla en sí mismos, ya que en el fondo de cada hombre
he depositado una semilla de la eterna verdad.
¡Yo no puedo engañaros! Yo nunca estoy en un acto de falsedad, Yo no me oculto
entre tiniebla. MI VERDAD es desnuda siempre, mas si los hombres no han podido
ver la desnudez de mi Espíritu, es porque no lo han querido. Yo no os oculto con
vestidura alguna mi verdad. Mi desnudez es divina y es pura, mi desnudez es santa y
la mostraré a todos los seres del Universo; como una imagen de ella, vine en cuanto
hombre desnudo al mundo y desnudo me fui también de vosotros.
Quiero que entre los míos haya siempre verdad, porque Yo estoy y estaré siempre
en vuestra verdad. Quiero que haya amor entre vosotros y mi amor siempre estará en
vuestro amor.
Una sola verdad existe, un solo amor verdadero y esa verdad y ese amor están en
vosotros, vuestro amor y vuestra verdad serán los míos y mi verdad y mi amor serán
los vuestros.
Mi luz está en todas las conciencias, ya estáis en el tiempo en que Mi Espíritu ha
de derramarse sobre los hombres, por lo cual os digo que pronto sentiréis todos mi
presencia, lo mismo los sabios que los ignorantes, igual los grandes que los pequeños,
los poderosos que los pobres.
Unos y otros se estremecerán ante la verdad del Dios viviente y verdadero.

El reconocimiento de lo espiritual y Divino

Es imposible que uno de mis hijos me olvide llevando en su espíritu la conciencia
que es la luz de mi Espíritu, por la cual tarde o temprano tiene que reconocerme.
Para unos es fácil penetrar al significado de mi palabra y encontrar ahí la luz, mas
para otros mi palabra es un enigma.
Yo os digo, que no todos podrán en este tiempo conocer la espiritualidad de mi
mensaje, los que no lo logren tendrán que esperar nuevos tiempos para que su espíritu
abra los ojos a la luz de mis revelaciones.
Voy a deciros cuál es la prueba de que existe fe verdadera: Cuando el corazón no
zozobra en la hora de la prueba. Cuando la paz inunda al espíritu en los trances
supremos.
Aquél que tiene fe, está en armonía conmigo, porque Yo soy la vida, la salud y la
salvación; quien busca de verdad este puerto y este faro, no perece.
Quien posee esta virtud, hace prodigios fuera de toda ciencia humana y da
testimonio del espíritu y de la vida superior.

El reconocimiento de la verdad de Dios

Cuando el corazón encierra buena fe y la mente se halla libre de prejuicios o de
ideas confusas, la vida se aprecia mejor y la verdad se contempla con mayor claridad.
En cambio, cuando en el corazón se lleva escepticismo o vanidad y errores en la
mente, todo parece confuso y hasta la misma luz parece tiniebla.
Buscad la verdad, ella es la vida; pero buscadla con amor, con humildad, con
perseverancia y con fe.
Orad, en vuestra oración interrogad a vuestro Padre y en la meditación recibiréis
un destello de mi luz infinita. No esperéis recibir en un solo instante toda la verdad.
Hay espíritus que ha mucho tiempo vienen caminando en pos de la verdad,
escudriñando y tratando de penetrar en todos los misterios y aún no han alcanzado la
meta anhelada.
Cristo, el Ungido, vino a enseñaros el camino, diciéndoos: "Amaos los unos a los
otros". ¡Imagináis el alcance de ese sublime mandamiento? Toda la vida de los
hombres quedaría transformada si vivieseis en esa doctrina. Sólo el amor será el que
pueda revelaros las verdades del arcano, ya que él es el origen de vuestra vida y de
todo lo creado.
Buscad con afán la verdad, buscad el sentido de la vida, amad, fortaleciéndoos en
el bien, y veréis cómo paso a paso irá cayendo de vuestro ser todo lo que era falso,
impuro o imperfecto. Sed cada día más sensibles a la luz de la divina gracia, entonces
podréis preguntar directamente a vuestro Señor todo aquello que queréis saber y que
sea necesario a vuestro espíritu, para alcanzar la suprema verdad.
Soy el Verbo que viene a buscar a los hombres, porque ellos no han podido llegar
a Mí. Es mi verdad la que vengo a revelarles; ya que la verdad es el Reino al cual
quiero que todos penetréis.
¿Cómo encontrar la verdad, si antes no os digo que se requieren muchas
renunciaciones?

A veces, para hallar la verdad, es preciso renunciar a cuanto se posee, renunciar
aún a sí mismo.
El vanidoso, el materialista, el indolente, no puede conocer la verdad mientras no
destruya las murallas dentro de las cuales vive, es necesario que se sobreponga a sus
pasiones y flaquezas para mirar de frente mi luz.
Bendito el que busca la verdad porque es un sediento de amor, de luz y de bondad.
Buscad y encontraréis, buscad la verdad y ella os saldrá al encuentro. Seguid
meditando, seguid interrogando al Arcano y Él os contestará, porque jamás el Padre
ha permanecido callado o indiferente ante aquél que anhelosamente le interroga.
Cuántos que andan buscando la verdad en libros, entre los sabios y ciencia
diversas, acabarán por encontrarla en sí mismos, ya que en el fondo de cada hombre
he depositado una semilla de la eterna verdad.
¡Yo no puedo engañaros! Yo nunca estoy en un acto de falsedad, Yo no me oculto
entre tiniebla. MI VERDAD es desnuda siempre, mas si los hombres no han podido
ver la desnudez de mi Espíritu, es porque no lo han querido. Yo no os oculto con
vestidura alguna mi verdad. Mi desnudez es divina y es pura, mi desnudez es santa y
la mostraré a todos los seres del Universo; como una imagen de ella, vine en cuanto
hombre desnudo al mundo y desnudo me fui también de vosotros.
Quiero que entre los míos haya siempre verdad, porque Yo estoy y estaré siempre
en vuestra verdad. Quiero que haya amor entre vosotros
y mi amor siempre estará en vuestro amor.
Una sola verdad existe, un solo amor verdadero y esa verdad y ese amor están en
vosotros, vuestro amor y vuestra verdad serán los míos y mi verdad y mi amor serán
los vuestros.
Mi luz está en todas las conciencias, ya estáis en el tiempo en que Mi Espíritu ha
de derramarse sobre los hombres, por lo cual os digo que pronto sentiréis todos mi
presencia, lo mismo los sabios que los ignorantes, igual los grandes que los pequeños,
los poderosos que los pobres.
Unos y otros se estremecerán ante la verdad del Dios viviente y verdadero.

El reconocimiento de lo espiritual y Divino

Es imposible que uno de mis hijos me olvide llevando en su espíritu la conciencia
que es la luz de mi Espíritu, por la cual tarde o temprano tiene que reconocerme.
Para unos es fácil penetrar al significado de mi palabra y encontrar ahí la luz, mas
para otros mi palabra es un enigma.
Yo os digo, que no todos podrán en este tiempo conocer la espiritualidad de mi
mensaje, los que no lo logren tendrán que esperar nuevos tiempos para que su espíritu
abra los ojos a la luz de mis revelaciones.
Si Yo os digo que mi sabiduría será vuestra, ¿Creéis que una sola existencia pueda
ser suficiente para saber todo lo que tengo que revelaros? Si os digo que la ciencia
humana no la podréis adquirir sin recorrer el extenso camino de la evolución, menos
podréis adquirir el conocimiento de lo espiritual sin una completa evolución de
vuestro espíritu.
No vengo a poner en pugna la espiritualidad con la ciencia porque ese error ha
sido de los hombres mas nunca mío; por el contrario, vengo a enseñaros a armonizar
lo espiritual con lo material, lo humano con lo divino, lo pasajero con lo eterno; sin
embargo os declaro que para andar por las sendas de la vida es menester conocer
antes el camino que os traza la conciencia, cuya ley espiritual procede del Espíritu
Divino.
Habéis descendido tanto y os habéis alejado de tal manera de lo espiritual, que
consideráis sobrenatural todo aquello que por pertenecer al espíritu, es completamente
natural. Así le llamáis a lo divino, así miráis todo lo que pertenece a vuestro espíritu y
eso es un error.
Lo que ha acontecido es que sólo miráis y percibís lo que está cerca de vuestros
sentidos o al alcance de vuestra humana inteligencia y a lo que está más allá de los
sentidos y de la mente lo habéis considerado sobrenatural.
Igual que el hombre que busca la luz del saber en la Naturaleza, como el que
busque mi sabiduría en las revelaciones espirituales, tendrá que recorrer por su propio
pie el camino en donde hallará todas aquellas verdades que por otros senderos no
puede encontrar. Es por eso que he enviado a vuestro espíritu a vivir una vida tras otra
aquí en la Tierra para que mediante su evolución y su experiencia, descubra todo lo
que hay en él y en lo que lo rodea.
Si queréis, escudriñad mis palabras, mas luego estudiad y observad la vida a
través de ellas y para que podáis comprobar la verdad que encierra cuanto os he
dicho.
Habrá ocasiones en que os parezca que existe contradicción entre lo que hoy os
digo y lo que os fue revelado en los tiempos pasados, mas no la hay; la confusión es
de los hombres, pero ya llegarán todos a la luz.

Condiciones para el reconocimiento espiritual

La humildad es la luz del espíritu y por el contrario, la carencia de ella, es
oscuridad en él; la vanidad es el fruto de la ignorancia. El que es grande por el saber y
vale por la virtud, lleva la verdadera modestia y humildad espiritual.
Dejad que se alejen de vosotros todos los malos pensamientos y atraed los
pensamientos nobles. La felicidad no está en lo que materialmente se posee, sino en lo
que espiritualmente se conoce. Conocer es poseer y practicar.
El que verdaderamente sabe, es humilde de espíritu; no es orgulloso con la
sabiduría de la tierra, que sólo aspira a conocerlo todo y niega todo aquello que no ha
llegado a comprender. El que lleva en sí la luz del conocimiento inspirado, sabe
recibir a su debido tiempo las revelaciones así como también sabe esperarlas. Sabios
se han nombrado muchos, y ha sido un misterio para ellos el sol que día tras día brilla
a plena luz.
Muchos han creído saberlo todo, y en verdad os digo, que la hormiga que
imperceptiblemente se cruza en su camino encierra también para ello un misterio
insondable.
Podrán los hombres investigar muchas de las maravillas de la naturaleza, pero
mientras no lo hagan por el sendero del amor divino, no llegarán a alcanzar la
verdadera sabiduría, la que se encierra en la vida inmortal del espíritu.

Ampliación necesaria de la Conciencia del hombre

Yo concedí al hombre desde un principio libertad de pensar, mas siempre ha sido
esclavo, a veces por el fanatismo y otras ocasiones de las falsas creencias del Faraón y
del César. He aquí por qué en este tiempo, ante la libertad que el espíritu está
logrando y ante la claridad que a sus ojos se presenta, se deslumbra, porque su mente
no estaba acostumbrada a esa libertad.
El hombre había reducido la fuerza de su entendimiento para lo espiritual y por
eso cayó en fanatismo, caminó por senderos torcidos y fue como una sombra de la
voluntad de los demás.
Había perdido su libertad, no era dueño de sí mismo ni de sus pensamientos.
Mas ha llegado la era de la luz, el tiempo en que habéis de romper las cadenas y
extender las alas para volar libremente hacia el infinito en busca de la verdad.
Este siglo que vivís, presenta dos fases: uno, la evolución de la mente y otro el
estancamiento del espíritu.
Verdaderamente la luz divina irradia sobre los entendimientos y por eso se
desprende de ellos mi gran inspiración cuyos frutos asombran a la humanidad. Es que
la mente busca la libertad y expansión. Se profundiza el hombre en el estudio de la
Naturaleza; escudriña, descubre, se recrea, se asombra, pero nunca titubea.
Mas, cuando ha surgido en él la idea de esclarecer lo relativo a lo espiritual, de la
verdad que hay más allá de la materia que conoce, entonces se encuentra temeroso,
siente miedo de penetrar en lo desconocido, en lo que cree prohibido, en lo que
pertenece tan sólo a seres elevados y dignos de investigar en los Arcanos de Dios.
Ahí se ha mostrado débil y torpe, incapaz de vencer con voluntad los prejuicios
que lo agobian. Ahí se ha visto que es esclavo de torcidas interpretaciones.
Nunca será completo el desarrollo de la inteligencia humana mientras ésta no se
desenvuelva en el plano espiritual. Ved cuan grande es el retraso de vuestro espíritu,
porque os habéis consagrado al conocimiento de la vida terrestre.
El hombre es esclavo de la voluntad de otros, víctima de anatemas, de condenas y
amenazas, mas ¿Qué se ha logrado con ello? Que abandone todos sus anhelos por
comprender y alcanzar el más elevado conocimiento que el hombre debe poseer,
impedirse a sí mismo el poder llegar a esclarecer lo que absurdamente ha considerado
siempre un misterio: la vida espiritual.

¿Creéis que eternamente va a ser un enigma para el hombre en la Tierra, la vida
del espíritu? Si así pensáis os encontraréis en un error muy grande. De cierto os digo
que mientras no conozcáis vuestro origen e ignoréis todo lo que al espíritu se
relaciona, con todo el adelanto de vuestras ciencias, no pasaréis de ser criaturas que
habitan en un mundo pequeño, entre plantas y animales, os seguiréis hostilizando por
medio de vuestras guerras y sobre vuestra vida seguirá imperando el dolor.
Si no descubrís lo que en vuestro ser lleváis, ni descubrís en vuestros semejantes
al hermano espiritual que en cada uno habita, ¿Vais a poder amaros verdaderamente?
No, humanidad, aunque digáis que me conocéis y me seguís, si tomáis
superficialmente mi Doctrina, vuestra fe, vuestro conocimiento y vuestro amor serán
falsos.
En Mí hallarán valor los hombres para emanciparse del yugo de su ignorancia.
¿Cómo esperáis que en la Tierra se haga la paz y cesen las guerras; que los
hombres se regeneren y disminuya el pecado, si carecen del conocimiento espiritual
que es base, principio y cimiento de la vida?
En verdad os digo, que en tanto no se comprenda ni se practique mi verdad,
vuestra existencia en la Tierra será como un edificio construido sobre arena movediza.
Vengo a decir al hombre que él es un desconocido ante sí mismo porque no ha
penetrado en su intimidad, porque no sabe su secreto, porque ignora su esencia. Mas,
Yo quiero enseñarle en este tiempo el contenido del Libro que por tanto tiempo había
permanecido cerrado para él, y en donde están guardados todos los misterios que
desde el Segundo Tiempo os prometí venir a esclareceros con la luz de mi Espíritu.
Ahora será cuando verdaderamente os conozcáis y penetréis en la intimidad de
vuestro espíritu, entonces podréis decir que empezáis a saber quienes sois.
Llegará el hombre a saber su origen, su destino, su misión, sus dones, y toda esa
vida infinita y eterna que vibra en derredor de él; ya no podrá ofender a su semejante,
ya no podrá atentar contra la existencia de mis hermanos, ni osará profanar nada de
cuanto le rodea, porque habrá llegado a comprender que todo es sagrado.
Llegará a conocer lo que se encierra y oculta en su espíritu y será entonces,
cuando tenga una idea clara y una fe profunda en que si es maravilloso el espíritu,
maravillosa tendrá que ser también la morada que su Padre le tiene destinada en la
eternidad.

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