ingles Contacto Aviso legal Mapa del sitio Sobre nosotros Vídeo "El Linaje Prohibido"

Israel terrenal y espiritual.




La histórica misión de Israel: su fracaso

En verdad os digo que si la humanidad hubiese perseverado en la Ley que
interiormente le dictaba la conciencia, no hubiese sido necesario enviaros guías, ni
profetas, ni habría sido necesario que vuestro Señor descendiera entre vosotros hasta
tener que grabaros mi Ley en una piedra en la Primera Era, ni tener que humanizarme
y morir como hombre en una cruz en el Segundo Tiempo.
Si formé un pueblo y lo colmé de dones no fue para que se engrandeciera y
humillara a los demás, sino para que fuera un ejemplo de sumisión ante el Dios
verdadero y un ejemplo de fraternidad entre los hombres.
Escogí a este pueblo para que fuese instrumento de mi voluntad en la Tierra y
portador de mis revelaciones, para que invitara a todos a vivir en mi Ley, para que
toda la humanidad llegase a formar el único pueblo del Señor.
Si este pueblo ha sufrido mucho a pesar de haber sido el escogido es porque creyó
que la heredad era sólo para él; que su Dios no podía ser Dios para los paganos,
porque contempló como extraños a los demás pueblos y no les participó de lo que el
Padre les había confiado. Si Yo lo aparté por un tiempo de los demás pueblos, fue
para que no se contaminara de la maldad y el materialismo.
Mas cuando él se encerró en su egoísmo y creyó ser grande rey su grandeza eran
falsos y permití que otras naciones cayeran sobre él y lo redujeran a la servidumbre.
Reyes, Faraones y Césares fueron sus señores, cuando Yo les había ofrecido ser su
Señor.
El Padre, en su infinito amor, volvió a manifestarse a su pueblo para darle la
libertad y recordarle su misión, y en este tiempo vengo a entregarle mis lecciones de
amor y es tan sólo mi mirada la que puede descubrir entre la humanidad a los hijos de
Israel a quienes llamo y congrego para que reciban la luz del Espíritu Santo.
He venido a manifestarme ante vuestro espíritu porque el tiempo en que os hablaba
a través de la Naturaleza y por medio de manifestaciones materiales que llamasteis
milagros, se encuentra lejos de vosotros. Hoy podéis ya sentirme en vuestro espíritu
así como en lo más recóndito de vuestro corazón.
En este tiempo no ha sido Palestina testigo de mi manifestación porque no es un
lugar determinado lo que vengo a buscar, sino a vuestro espíritu. Busco al pueblo de
Israel por el espíritu, no por la sangre, al pueblo que tiene la simiente espiritual que a
través de los tiempos ha recibido por mi caridad.

La separación del pueblo judío en credo terreno

Fue menester que el Padre, después de su partida, arrebatara de las manos de su
pueblo la tierra que le había sido confiada desde sus antepasados.
A los unos les fue arrebatada por restitución y a los otros por galardón, porque esa
tierra de Canaán, esa hermosa Palestina de los tiempos pasados, fue preparada por mí
solamente como una imagen de la verdadera Tierra de Promisión para el espíritu y al
despojar al pueblo de aquellas posesiones, quedó el judío materializado, errante sobre
el haz de la Tierra y la otra parte, los fieles, los que han sentido siempre mi presencia,
quedaron en espera de mi voluntad, sin dolor por haber renunciado a aquella herencia
de los tiempos pasados, sabiendo que una nueva gracia el Padre les había confiado: la
herencia de su palabra, del Verbo Divino, de su sacrificio, de su sangre.
En pleno Tercer Tiempo vivía y en este tiempo mi mirada contempla a mi pueblo
de Israel, dividido todavía en los dos bandos: El uno materializado, enriquecido con
los bienes de la Tierra para su propia restitución, haciendo estremecer hasta los
cimientos del mundo con su poderío, porque su fuerza, su talento, las gracias que el
Padre derramó sobre su espíritu, las ha puesto al servicio de sí mismo, de su
ambición, de su grandeza.
Ved cómo ha dado pruebas de fortaleza ese pueblo aun dentro de su materialismo
en sus ciencias, en su voluntad, en su inteligencia; conserva en el fondo de su corazón
el rencor por las hambres pasadas, por las esclavitudes, por las humillaciones y hoy
fuerte y soberbio se levanta para humillar a los demás pueblos, para estremecerlos con
su fuerza, para dominarlos. Hoy él es el harto y se complace en contemplar a los
millones de hambrientos y a los grandes pueblos de esclavos, esclavos de oro, de su
fuerza, de su ciencia y de su ambición.
Y contemplo también la otra parte de mi pueblo, la de los perseverantes y fieles,
de los que siempre han sabido sentir mi presencia, de los que siempre han reconocido
mi llegada entre los hombres, de los que han creído en mis revelaciones y a pesar de
todo me han obedecido y me han cumplido.
Y esa otra parte no solamente sois vosotros que habéis sido testigos de mi
comunicación por conducto del entendimiento del hombre en este tiempo, sino que
parte del pueblo de Israel espiritual está diseminada por todo el orbe y en el lugar en
que cada quien se encuentra, recibe mi caridad, siente mi presencia, se sustenta con
mi pan y me espera, sin saber por dónde he de llegar, ni en qué forma, pero me
espera.
Mas los que sí saben cómo he venido, cómo me he comunicado, los que han
conocido a ciencia cierta mis revelaciones, los que están preparados para los tiempos
venideros, sois vosotros que formáis parte de los ciento cuarenta y cuatro mil
entresacados por Mí de las doce tribus de ese pueblo; 144,000 que serán delante del
numeroso pueblo de Israel, como 144,000 capitanes que lo hagan marchar en la
contienda del Tercer Tiempo hacia la gran batalla.
¿Creéis que mi pueblo siempre va a estar dividido? En verdad os digo que no.
Para vosotros ha llegado la enseñanza, la luz y las pruebas. Para aquéllos ha llegado
mi justicia y las pruebas también; les voy conduciendo a grandes pasos hacia el
despertar para el espíritu y aunque de cierto, en el primer momento van a negar mi
tercera venida al mundo como negaron la segunda, Yo os digo: No esta ya lejano el
instante de su conversión. Viven en sus tradiciones antiguas, mas Yo sondeo el
espíritu y el corazón del pueblo judío y os doy a conocer que él, más permanece en
sus tradiciones por conveniencia y temor ante las revelaciones espirituales, que por
convicción propia; se estremece ante las manifestaciones del Más Allá y esto es lo
que yo les propondré: El despojamiento de todo lo superfluo, la práctica de la caridad,
el amor y la humildad.
Ante ellos tendréis que llegar y ambos esgrimiréis vuestras armas. Los unos la
palabra, el pensamiento, la oración y las pruebas. Los otros su talento, su poder, su
tradición. Mas Yo estaré presente en esa lucha y haré que triunfe en verdad mi
justicia, haré que triunfe la espiritualidad, haré que el espíritu se levante sobre la
carne, la doblegue y la humille, y entonces vendrá la reconciliación de las tribus de
Israel, la unificación del pueblo del Señor.
Cuando ese pueblo se encuentre preparado, en verdad os digo, entonces
comenzará a cumplir hasta dejar concluida la grande misión que Dios desde el
principio de los tiempos ha depositado sobre su pueblo escogido, que lo fue para ser
el primogénito y el depositario de las revelaciones del Señor, para que como hermano
primero supiese conducir a los demás, compartir con ellos su gracia y llevar a todos a
la diestra del Padre.

El Pueblo espiritual de Israel

Cuando hablo de mi "pueblo de Israel", del "pueblo del Señor", me refiero a los
que han traído misión espiritual a la Tierra, a los que dieron a conocer mi Ley, a los
que me anunciaron, a los que me fueron fieles, a los que proclamaron la existencia del
Dios viviente, a los que perpetuaron la semilla del amor y a los que supieron
reconocer en el Hijo, la presencia y la palabra del Padre. Esos son los que forman el
pueblo de Dios, ése es Israel, el fuerte, el fiel, el prudente Israel; ésa es mi legión de
soldados fieles a la Ley, fieles a la verdad.
Los que persiguieron a mis profetas, los que laceraron el corazón de mis enviados;
los que volvieron la espalda al Dios verdadero para inclinarse delante de los ídolos;
los que me negaron y me burlaron y pidieron mi sangre y mi vida, ésos, aunque por la
raza se nombrasen israelitas, no eran del pueblo escogido, no eran del pueblo de los
profetas, de la legión de iluminados, de los soldados fíeles; porque Israel es nombre
espiritual que indebidamente fue tomado para dominar una raza.
También debéis saber que todo aquel que aspire a formar parte de mi pueblo,
puede lograrlo con su amor, su caridad, con su celo y su fidelidad en la Ley.
Mi pueblo no tiene tierras ni ciudades determinadas en el mundo, mi pueblo no
tiene raza, sino que está en todas las razas, entre toda la humanidad. Esta porción de
hombres que escuchan mi palabra y reciben las nuevas revelaciones, son sólo una
parte de mi pueblo, otra parte está diseminada por la Tierra y otra, la mayor, habita en
el valle espiritual.
Ése es mi pueblo: el que me reconoce y me ama, el que me obedece y me sigue.
Hoy os digo: ¿En dónde está mi pueblo? ¿Dónde está aquel que era prudente en
las pruebas, fuerte en las batallas y perseverante en las luchas? Está diseminado por el
mundo; mas Yo le levantaré con mi voz y lo reuniré espiritualmente, para que vaya al
frente de todos los pueblos; pero os digo que ahora estará formado por hombres de
todas las razas, los cuales llegarán a entender cuál es la alianza que estoy esperando
de todos los hombres.

Este pueblo será fuerte y combativo, mas no tendrá armas homicidas, ni carros de
guerra, m entonará cantos de exterminio. Su bandera será la paz, su espada la verdad
y su escudo el amor.
Nadie podrá descubrir dónde está ese pueblo y él estará en todas partes, sus
enemigos tratarán de destruirlo, pero no podrán, porque nunca lo encontrarán reunido
materialmente, porque su unión, su orden y su armonía, serán espirituales.
En este tiempo vibra el espíritu del verdadero Israel en todas partes, son los
espíritus que sienten mi presencia, que esperan mi venida, que confían en mi justicia.
Cuando estas palabras lleguen a otros lugares, muchos se mofarán; pero os digo,
que más les valiera no hacer mofa de ellas, porque llegará la hora en que despierten de
su letargo y conozcan que también son hijos del pueblo
Estas multitudes que hoy me escuchan, pueden caer en confusión si no estudian
mi palabra y si no se despojan de su materialismo. Puede pasarles lo que al pueblo
israelita de los primeros tiempos, que oyó la voz del Señor, recibió la ley y tuvo
profetas, por lo que llegó a creerse el único pueblo amado de Dios. Grave error del
cual lo vinieron a sacar las grandes pruebas, la humillación, el destierro y el
cautiverio.
Es necesario que sepáis que mi amor no podría distinguiros por razas ni por
credos, y que si hablo de Mi pueblo es porque desde los primeros tiempos me
encuentro preparando espíritus a los que envío a la Tierra a iluminar con su luz, la
senda de la humanidad
Ellos han sido los eternos caminantes que han habitado en distintas naciones y han
pasado por muchas pruebas. En este tiempo han encontrado que las leyes humanas
son injustas: que no hay verdad en los afectos y que no existe paz en el espíritu de la
humanidad.
El Pueblo de Dios surgirá una vez más entre la humanidad, no un pueblo
personificado en una raza, sino una multitud, una legión de discípulos míos, en los
cuales no predomine la sangre, la raza o el idioma, sino el espíritu.
Este pueblo no se concretará a enseñar mi Doctrina a través de la letra; para que
las palabras tengan vida, es menester vivirlas; este pueblo no será solamente
propagador de escritos y de libros, sino también de ejemplos y de hechos.
Hoy os estoy libertando de todo lo superfluo, de lo impuro y de lo erróneo, para
haceros penetrar en una vida sencilla y limpia, sobre la cual pueda levantarse vuestro
espíritu testificando con sus obras.
Llegado el tiempo Yo presentaré a mi pueblo ante la humanidad y ni el Maestro se
avergonzará de sus discípulos, ni los discípulos negarán a su Maestro. Ese instante
coincidirá con el de la guerra de ideas, de la cual surgirá como aliento de paz, como
rayo de luz, el Espiritualismo.

Mi pueblo crece, se multiplica, no sólo en la Tierra sino también en el valle
espiritual. Entre aquellas multitudes espirituales se encuentran los que tuvieron lazos
de sangre con vosotros, ya sea que hayan sido vuestros padres, hermanos o hijos.
No os sorprenda que os diga que mi pueblo es tan numeroso, que la Tierra no
podría darle albergue y que deberá ser mucho más grande aun. Cuando ya lo haya
reunido y no falte uno solo de mis hijos, le será dada por morada el infinito, ese valle
de luz y de gracia que nunca termina.
Aquí en la Tierra sólo vengo a prepararos, a instruiros con mi Doctrina, para que
sepáis como acercaros a aquella vida. Esta humanidad es sólo una porción del pueblo
de Dios, es menester que todos sepan estas explicaciones para que encaminen su vida
hacia el ideal de perfección.
Este mensaje divino que es mi palabra vertida por los labios del portavoz humano,
quiero que llegue a toda la humanidad. Mi palabra es la campana que está llamando al
mundo, su esencia conmoverá a los pueblos haciéndoles despertar para meditar sobre
la espiritualidad, sobre el destino del espíritu después de esta vida.

Los 144.000 escogidos y señalados

Para extender mi Obra en este Tercer Tiempo, he venido a escoger entre las
grandes muchedumbres a 144,000 espíritus, señalándoles con un ósculo de luz divina,
no un beso de traición, ni sello de un pacto que ponga en peligro vuestro espíritu. Mi
marca es la señal que el Espíritu Santo deposita en sus escogidos para cumplir una
grande misión en este Tercer Tiempo.
El que ostenta esta señal, no está a salvo de peligros, por el contrario, él es más
tentado y más probado que los demás. Recordad a cada uno de los doce escogidos por
Mí en aquel Segundo Tiempo y confirmaréis lo que os estoy diciendo. Entre aquéllos,
hubo instantes de duda, de flaqueza, de confusión y hasta hubo uno que me traicionó
entregándome con un beso a mis verdugos.
¡Cuánto no tendrán que velar y orar los escogidos de este tiempo para no caer en
tentación! Y aún así, de cierto os digo que entre los 144,000 habrá traidores.
La marca quiere decir misión, cargos y responsabilidad ante Dios. No es una
garantía contra las tentaciones o las enfermedades, si así fuera, ¿Qué méritos habría
en mis escogidos? ¿Qué esfuerzo haría vuestro espíritu por permanecer fiel a mi
palabra?
Os hablo en esta forma porque hay muchos corazones entre este pueblo, que
quisiesen formar parte de ese número de señalados; pero he visto que más que el
anhelo de servir a la humanidad, por medio de los dones que concedo en la marca, es
el deseo de sentirse seguros, o es la vanidad lo que les mueve a pedirme que les llame.
A estos pequeños voy a probarlos y ellos mismos van a convencerse de que existe
razón en mi palabra.
La marca es el signo invisible por medio del cual podrá cumplir su misión quien
lleve con amor, con respeto, con celo y con humildad, entonces podrá comprobar que
la marca es una gracia divina que le hace superior al dolor, que le ilumina en las
grande pruebas, que le revela profundos conocimientos y donde quiera abre brecha
para que pase el espíritu.
La marca es como eslabón que une a quien la posee con el mundo espiritual, es el
conducto para que se manifieste en vuestro mundo el pensamiento y la palabra del
Mundo Espiritual, por lo que os digo, que un marcado es un mensajero, es un enviado
y es un instrumento mío.

Grande es la misión así como la responsabilidad del marcado para con mi Obra,
pero no está solo en su camino, a su lado va siempre el ángel protector que le cuida, le
guía, le inspira y fortalece.
¡Cuan fuerte ha sido el que ha sabido abrazarse con amor a su cruz y qué duro y
amargo ha sido el camino para el escogido, que no ha sabido llevar consigo la Divina
señal de elegido en el Tercer Tiempo!
Yo os digo a todos los que me escuchan, que aprendan a velar y a orar, a llevar
con amor su cruz y a practicar con rectitud y obediencia,
para que esta vida, que ha significado para vuestro espíritu su reencarnación más
luminosa, no vaya a ser estéril, y más tarde tenga que llorar el tiempo perdido y los
dones desaprovechados.
Meditad todos en esta lección, marcados y no marcados, porque todos tenéis
dentro de mi obra un destino que cumplir.
Son muy numerosas las tribus de Israel por el espíritu; de cada una entresacaré
12,000 y los señalaré en su frontal, mas el pueblo israelita no se concreta a 144,000.
El pueblo escogido es infinito.
El Maestro os enseñó en el Segundo Tiempo, que muchos son los llamados y
pocos los escogidos y todo el pueblo de Israel será llamado y de entre ellos, señalaré a
los 144,000. En todos posaré la paz, la espiritualidad y el principio de la
comunicación de espíritu a Espíritu.
Yo soy el Padre Universal, mi amor desciende a todos los corazones, Yo he
venido a todos los pueblos de la Tierra, mas si he escogido esta nación mexicana para
desatar en toda plenitud mi palabra y mis revelaciones, es porque la he encontrado
humilde, porque he encontrado en sus moradores las virtudes y he hecho encarnar en
ellos a los espíritus del pueblo de Israel.
Mas no todos pertenecen a esta nacionalidad, ni todos están encarnados. En todo
el mundo están dispersos todavía los espíritus que pertenecen al número de los
escogidos. Ellos han sido señalados, he abierto sus ojos, he sensibilizado su corazón y
de espíritu a Espíritu se comunican conmigo.
Entre la humanidad habitan una parte de los ciento cuarenta y cuatro mil
señalados por Mí. Diseminados se encuentran en el mundo esos siervos míos
cumpliendo con la misión de orar por la paz y de trabajar por la fraternidad de los
hombres. No se conocen unos a otros, pero ellos, intuitivamente unos, y otros
iluminados por esta revelación, van cumpliendo con su destino de hacer luz en la
senda de sus hermanos.

Estos marcados por mi amor, unos son hombres sencillos, mas también los hay
que son notables en el mundo; sólo se les podrá distinguir por la espiritualidad en su
vida, en sus obras, en su forma de pensar y de comprender las revelaciones divinas.
No son idólatras, fanáticos, ni frívolos; parece que no practican ninguna religión y, sin
embargo, de ellos se eleva un culto interior entre su espíritu y el de su Señor.
Los señalados con la luz del Espíritu Santo, son como barquillas salvadoras, son
guardianes, son consejeros y baluartes. Les he dotado de luz en su espíritu, de paz, de
fuerza, de bálsamo de curación, de llaves que invisiblemente abren las puertas más
reacias, de armas para vencer obstáculos insuperables para otros. No es necesario que
ostenten títulos del mundo, para hacer reconocer sus dones. No conocen ciencias y
son doctores, no conocen leyes y son consejeros, son pobres de los bienes de la tierra
y sin embargo, pueden hacer mucho bien a su paso.
Entre estas multitudes que han venido a recibir mi palabra, han llegado muchos de
ellos sólo a confirmar su misión, porque no es en la tierra donde se les han dado los
dones o se les ha confiado el cargo. De cierto os digo, que la luz que cada espíritu
posee, es la que se ha labrado en el largo camino de su evolución.
La humanidad va a creer; mi obra ha de esparcirse por el orbe. Empezaré con
144,000 señalados, los cuales lucharán con obediencia, con amor y celo en el tiempo
de las guerras de creencias y doctrinas, y en medio de esa batalla serán como un
eslabón que proponga al mundo, no la cadena de esclavitud, sino la de la alianza
espiritual que será de libertad y fraternidad. Esos soldados no estarán solos, mi mundo
espiritual les seguirá y protegerá, harán maravillas a su paso y darán así testimonio de
mi verdad.

Anterior Inicio Siguiente