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Luchas entre Doctrinas, Religiones e Iglesias.




Luchas espirituales previas al Reino de Paz

Así como en el Segundo Tiempo os anuncié mi venida, así ahora os anuncio la
guerra de credos, de ideas y de religiones, como el anuncio precursor del
establecimiento de mi reino de espiritualidad entre los hombres.
Mi palabra, como espada de fuego destruirá el fanatismo que ha envuelto por siglos
a los hombres, descorrerá el velo de su ignorancia y mostrará el camino blanco,
luminoso, que conduce a Mí.
Yo os digo que para que la paz de mi reino se establezca entre los hombres, aún
falta que se lleve a cabo la guerra de doctrinas, de religiones y de ideas, guerra en la
que unos enfrenten mi nombre y mi verdad a las falsas deidades de otros, y en la que
se levante una doctrina combatiendo a la otra.
Esa será la nueva lucha, la batalla espiritual en la que caerán de su pedestal los
falsos dioses y quedará al descubierto toda falsedad, que como verdad habéis tenido.
Ya veréis cómo de entre aquel caos de confusión y tiniebla, va a surgir esplendorosa
la verdad.
El espiritualismo está provocando una batalla mundial entre las ideas, creencias y
los cultos. Pero después de esta lucha, esta doctrina traerá a los hombres la bendita
paz que tanto necesitan y hará que brille sobre todos los espíritus el sol de mi divina
justicia.
Os estoy preparando y previniendo para cuando surja la confusión de ideas, para
que podáis libraros de la lucha interior del espíritu y de la tortura del pensamiento.
Porque se removerán todas las ideas, doctrinas, teologías, filosofías y creencias de
la humanidad, simbolizando una tempestad, una verdadera tempestad del espíritu,
sobre cuyas aguas encrespadas quiero que vosotros naveguéis, permaneciendo a flote
hasta que la tormenta y las tinieblas pasen.
Yo no os doy mejor fórmula para salir avante en esa prueba, que la oración y la
práctica de mi palabra, por medio de las cuales vuestra fe se sentirá continuamente
fortalecida.
Esa lucha de ideas, ese encuentro entre credos e ideologías, esa batalla, son
indispensables para que salgan a la superficie todas las lacras y los errores que se
acumulen en el fondo de cada culto y de cada institución.
Sólo después de esa tempestad podrá venir una depuración moral y espiritual de
los hombres, porque verán surgir la verdad, la conocerán, la sentirán en sí, y ya no
podrán volver a alimentarse de apariencias ni ficciones.
Así como cada hombre toma libremente y por sí solo la necesaria acción del sol
sobre su cuerpo, reconociendo que en su luz, en su calor y en su influencia se
encuentra la vida material, así tomarán de la luz de la verdad, cuanto necesiten para
sustento, fortaleza e iluminación de su espíritu.
Vendrá entonces una fuerza jamás sentida por el hombre, porque su vida
comenzará a apegarse a los verdaderos principios, a las normas establecidas por mi
Ley.

La brega por la supremacía espiritual en la tierra

Existe en este tiempo la lucha de ideas y de doctrinas. Cada hombre quiere tener
la razón, y en esa lucha de egoísmos e intereses, ¿Quién poseerá la razón? ¿Quién será
dueño de la verdad?
Si quienes se consideran estar dentro del camino perfecto y creen poseer la
verdad, se envanecen por ello, en verdad os digo que aún no conocen el camino,
porque en él es menester llevar humildad, y basta que desconozcan la verdad que
encierra la creencia de los demás, para que hayan dejado de ser humildes. Y Yo os
dije desde el Segundo Tiempo: "Bienaventurados los mansos y humildes de corazón".
El hombre que juzga la fe y la creencia de sus semejantes, se aleja de la salvación,
porque en su soberbia e insensatez trata de igualar a su Dios.
¿Me preguntáis qué pretendo al manifestarme espiritualmente a la humanidad de
este tiempo? Yo os contesto, que lo que busco es vuestro despertar a la luz, vuestra
espiritualidad y vuestra unificación, ya que en todos los tiempos habéis estado
divididos, porque mientras unos han buscado los tesoros del espíritu, otros se han
consagrado a amar las riquezas del mundo. Espiritualismo y materialismo en pugna
constante, espiritualistas y materialistas que nunca han podido entenderse entre sí.
Recordad que Israel estando en espera del Mesías, cuando lo tuvo frente a sus ojos
se dividió en creyentes y en negadores de mi verdad. La explicación es sencilla:
creyeron los que me esperaban con el espíritu, y me negaron los que me esperaban
con los sentidos de la materia.
Nuevamente esas dos fuerzas habrán de enfrentarse, hasta que de esa lucha surja
la verdad. La lucha será enconada porque a medida que los tiempos pasan, los
hombres aman más lo terrenal, en virtud de que su ciencia y sus descubrimientos los
hacen sentirse en un reino propio, en un mundo creado por ellos.
Hoy cada hombre cree conocer en toda su plenitud la verdad; cada religión dice
ser la poseedora de la verdad. Los hombres de ciencia declaran que han encontrado la
verdad. Yo os digo, que la Verdad absoluta nadie la conoce, ya que la parte que le ha
sido revelada al hombre no ha logrado abarcarla con su mente.
Todos los hombres llevan en sí parte de la verdad y errores que mezclan con la luz
de la verdad.

La lucha se aproxima en que todas estas fuerzas combatan, queriendo cada una
imponer su idea; mas no será al final el triunfo de una idea humana, ni de una teoría
científica, ni de un credo religioso la que prevalezca, sino el conjunto armonioso de
todas las buenas ¡deas, de todas las creencias elevadas, de todos los cultos elevados al
máximo de la espiritualidad, de todas las ciencias puestas al servicio del verdadero
progreso humano.
Yo permitiré que los hombres hablen y expongan sus ideas; que otros muestren
públicamente sus cultos y sus ritos, que se discuta y se luche, que los científicos
presenten sus más avanzadas teorías, que todo cuanto exista oculto en cada espíritu,
surja, brote y se manifieste, porque está cercano el día de la siega, aquel día en que la
conciencia como una hoz inexorable corte de raíz cuanto de falso haya en el corazón
de la humanidad.

La lucha opositora al Espiritualismo

Los ministros de estos tiempos se atavían regiamente para oficiar simbólicamente
en el sacrificio de Jesús, y a pesar de que toman mi nombre y mi representación,
descubro su mente turbada, su corazón azotado por los vendavales de intrigas y
pasiones; no existe uno que como profeta anuncie que me encuentro entre los
hombres de este tiempo. Gran amargura tendrán, porque entre ellos no existe
preparación espiritual. ¿Dónde está el cumplimiento de los que han jurado ante Jesús,
seguir su huella? ¿En dónde están los imitadores de mis apóstoles? ¿Hay alguno que
se asemeje a Juan, que fue de los primeros, o a Pablo, que fue de los segundos?
Por esto el Maestro se acerca nuevamente a vosotros para reanudar su lección. Ya
veo a los nuevos fariseos y escribas lanzarse llenos de odio en contra mía, entonces
será cuando pregunte: ¿Dónde están mis discípulos? Y cuando los soberbios, los
falsos, los enriquecidos que temen perder su poder, los amenazados por mi verdad me
escarnezcan y persigan nuevamente, soplarán aires huracanados, mas no seré Yo el
que caiga bajo el peso de la cruz, sino aquellos que pidieron el sacrificio para el que
les dio la vida.
La ola del materialismo se levantará, convirtiéndose en mar embravecida, en mar
de penalidades, de desesperación y angustia ante la injusticia de los hombres.
Sólo una barca flotará sobre ese mar de pasiones, de codicias y de odios humanos,
esa barca será la de mi Ley. ¡Dichosos los que se encuentren fuertes cuando ese
tiempo llegue!
Pero ¡Ay de los que duerman! ¡Ay de los débiles! ¡Ay de los pueblos que hayan
fincado su fe sobre cimientos de fanatismo religioso, porque serán fácil presa de esas
olas furiosas!
¿No presentís la batalla, oh, humanidad? ¿No os mueve mi palabra a prepararos
para defenderos, llegada la hora?
Mi luz está en todos, mas sólo la ven los que oran, los que se preparan. Mi luz os
habla por presentimiento, por inspiración, por intuición, a través de sueños y de
avisos, mas, sois sordos a todo llamado espiritual, sois indiferentes a toda señal
divina.

Pronto veréis cumplida mi palabra y testificaréis que toda ella encerró verdad.
Mi Doctrina y mi nombre serán el blanco de todos los ataques y persecuciones,
serán el motivo por el que os persigan los enemigos de la verdad; mas mi Doctrina
será también la espada de luz de quienes se levanten defendiendo la fe y será el
escudo, tras el cual se defiendan los ¡nocentes. Mi nombre andará en todos los labios,
bendecido por unos, maldecido por otros.
Todas las facultades del hombre estarán desatadas: su inteligencia, sus
sentimientos, sus pasiones, sus potencias espirituales estarán despiertas y prestas a
luchar.
¡Cuánta confusión habrá entonces! ¡Cuántos que creían tener fe en Mí, se van a
convencer de que no era verdadera fe!
En muchos hogares y corazones será apagada la lámpara de amor y de esperanza;
la niñez y la juventud no tendrán más Dios que el mundo, ni más ley que la de la
Tierra.
¿Qué pasará cuando los hombres se den cuenta de que su desmedido amor por el
mundo y su culto por lo terreno los ha llevado a un fracaso doloroso? Tratarán de
encontrar el camino perdido, de buscar los principios y las leyes de las cuales se había
apartado y en esa búsqueda, se crearán doctrinas, se aconsejarán preceptos, surgirán
filosofías, ideas y teorías.
Todo esto será el principio de una nueva y grande batalla, no promovida ya por
mezquinas ambiciones de poderío terrestre. No serán ya las armas fratricidas las que
cieguen vidas, destruyendo hogares o derramando sangre humana; el combate será
diferente, porque entonces las grandes religiones combatirán contra las nuevas
doctrinas y las nuevas religiones.
¿Quiénes vencerán en esa batalla? Ninguna religión resultará vencedora en esa
contienda, así como en esta guerra fratricida que hoy padecéis, ningún pueblo quedará
triunfante.
Sobre la guerra por obtener el predominio material imperará mi justicia y más
tarde, sobre esa nueva batalla por lograr la imposición de alguna doctrina o alguna
religión, se impondrá mi verdad.
La única y suprema verdad brillará como la luz del relámpago en una noche de
tormenta y cada quien, desde el lugar en que se encuentre, contemplará ese divino
fulgor.
A todos llegará mi mensaje y todos llegaréis a Mí. Todo lo tengo preparado para
los tiempos venideros y en todos se hará mi voluntad, porque soy el dueño de los
espíritus, de los mundos, de las razas y de los pueblos.

El rechazo de las revelaciones de espíritus

El valle espiritual se acercará aún más entre los hombres, a darles testimonio de su
existencia y de su presencia. Por todos los caminos surgirán señales, pruebas,
revelaciones y mensajes que hablarán insistentemente de que un nuevo tiempo se ha
abierto.
Habrá lucha, habrá conmoción en los pueblos porque las religiones sembrarán el
temor en quienes den crédito aquellos mensajes, y la ciencia negará la verdad a
aquellos hechos.
Entonces se levantarán los humildes, revistiéndose de valor, para testificar la
verdad de las pruebas que hayan recibido; se levantarán los que, habiendo sido
desahuciados por la ciencia, recobraron espiritualmente su salud y darán testimonio
de casos milagrosos, reveladores de un poder infinito y de una sabiduría absoluta.
Surgirán de entre los humildes e ignorados, hombres y mujeres cuya palabra llena
de luz, sorprenda teólogos, filósofos y científicos y, cuando la lucha sea mayor, y los
pobres sean humillados y sus testimonios sean negados por los soberbios, entonces
será el instante en que Elías, llame a los sabios, a los señores y a los príncipes para
ponerles a prueba.
¡Ay de los falsos y de los hipócritas en esa hora, porque la justicia perfecta
descenderá hasta ellos!
Será hora de justicia; pero de ahí se levantarán muchos espíritus a la vida
verdadera, muchos corazones surgirán a la fe y muchos ojos se abrirán a la luz.

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