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El Más Allá, Cielo e Infierno.




El conocimiento necesario de la vida espiritual

Cuan ignorante de las enseñanzas espirituales encuentro a esta humanidad, y es
porque se le ha enseñado mi Ley y mi Doctrina sólo como una moral que le sirva de
ayuda y no como el sendero que conduce a su espíritu a la mansión perfecta.
Las distintas religiones han venido sembrando en el corazón del hombre un falso
temor hacia el conocimiento espiritual, lo que ha ocasionado que huyan de mis
revelaciones y que se vayan hundiendo en las tinieblas de la ignorancia,
argumentando que la vida espiritual es un misterio impenetrable.
Mienten los que esto afirman. Todas las revelaciones que Dios hizo al hombre
desde el principio de la humanidad, le han venido hablando de la vida espiritual.
Cierto es que no os había dado toda mi enseñanza, porque no estabais capacitados
para saberlo todo, sino hasta que fuera llegado el tiempo, pero lo revelado por el
Padre hasta hoy, os basta para tener un conocimiento completo de la vida espiritual.
La vida espiritual que es deseada por unos, es temida, negada y hasta burlada por
otros; pero ella, impasible, os espera a todos. Ella que es el seno que abriga, los
brazos que estrechan, la patria del espíritu, es un misterio insondable aun para los
sabios, pero en mis arcanos se puede penetrar siempre que la llave que uséis para abrir
esa puerta sea la del amor.

"Cielo" e "Infierno"

Los hombres han imaginado el infierno como un lugar de tortura eterna, a donde
han creído que van todos los que han faltado a mis mandatos. Y así como han creado
para las grandes faltas ese infierno, para las faltas menores han imaginado otro lugar,
así como uno más para quienes no hayan hecho ni bien ni mal.
Los que dicen que en el Más Allá ni se goza ni se sufre, no dicen verdad; nadie está
sin sufrir, ni exento de gozo. Las penas y las alegrías siempre irán mezcladas,
mientras el espíritu no alcance la paz suprema.
Escuchad mis hijos: El infierno está en encarnados y desencarnados, en moradores
de este mundo y del valle espiritual, el infierno es el símbolo de las grandes penas, de
los terribles remordimientos, de la desesperación, del dolor y la amargura de los que
han pecado grandemente y de cuyas consecuencias se librarán mediante la evolución
de su espíritu hacia el amor.
La gloria, en cambio, que simboliza la felicidad y la paz verdadera, es para aquellos
que se han apartado de las pasiones del mundo para vivir en comunión con Dios.
Interrogad a vuestra conciencia y sabréis si vivís en el infierno, si estáis expiando
vuestras faltas, o si vibráis con la paz de la gloria.
Lo que los hombres llaman gloria o infierno, no son lugares determinados, es la
esencia de vuestras obras la cual recoge vuestro espíritu cuando llega al valle
espiritual. Cada quien vive su infierno, habita su mundo de expiación, o goza de la
beatitud que da la elevación y la armonía con el Espíritu Divino.
Así como el hombre en la Tierra puede crearse un mundo de paz espiritual,
semejante a la paz de mi Reino, puede también con su perversidad rodearse de una
existencia que sea como un infierno de vicios, de maldades y remordimientos.
También en el más allá puede el espíritu encontrar mundos de tiniebla, de
perversidad, de odios y de venganzas, según las tendencias del espíritu, su turbación y
sus pasiones. Mas en verdad os digo, que tanto la gloria como el infierno que los
hombres conciben tan sólo a través de figuras e imágenes terrestres, no son mas que
distintos estados de la evolución del espíritu: uno en la cúspide de la perfección por su
virtud y evolución, otro en el abismo de sus tinieblas, de sus vicios y de su
ofuscación.
Para el espíritu justo, le es indiferente el lugar en que se encuentre, porque doquier
llevará en sí la paz y la gloria del Creador. En cambio, el espíritu impuro y turbado así
pueda hallarse en el mejor de los mundos, no dejará de sentir interiormente el infierno
de sus remordimientos que le estarán quemando hasta purificarlo.
¿Creéis que Yo, vuestro Padre, haya creado lugares expresamente destinados para
castigaros y vengarme así eternamente de vuestras ofensas?
¡Cuan torpes son los hombres que van enseñando esas teorías!
¿Cómo es posible que creáis que la tiniebla y el dolor eternos, sean el fin que les
espera a los espíritus que, aun cuando hayan pecado, siempre serán hijos de Dios? Si
necesitan enseñanza aquí está el Maestro. Si necesitan amor, aquí está el Padre. Sin
anhelan el perdón, aquí está el Juez perfecto.
El que nunca trate de buscarme corrigiendo sus faltas será el que no llegue a Mí,
mas no existe nadie que resista a mi justicia ni a mis pruebas. Sólo limpios podréis
llegar a Mí.
No existe entre tantas moradas como tiene la casa del Padre, un solo mundo de
tinieblas, en todas está su luz; mas si en ellas penetran los espíritus con una venda en
los ojos debido a su ignorancia, ¿Cómo podrán contemplar aquel esplendor?
Si aquí en el mundo preguntáis a un ciego qué contempla, él os contestará que
sólo tinieblas. No es que la luz del sol no exista, sino que él no puede contemplarla.
Os he dicho en este tiempo: No alberguéis la idea que existe entre la humanidad
acerca del infierno, porque no hay más infierno en este mundo, que la vida que habéis
creado con vuestras guerras y odios, y en el más allá no existe más fuego que el
remordimiento del espíritu, cuando la conciencia le muestra sus errores.
Los que en su fanatismo religioso sólo esperan en el Más Allá el castigo del
infierno, mientras abriguen esa creencia ellos mismos forjarán su infierno, porque la
turbación del espíritu es semejante a la de la mente humana, aunque más poderosa.
Vosotros preguntáis: Maestro, ¿Para aquéllos hay salvación? Yo os digo: Hay
salvación para todos, pero la paz y la luz llegarán a aquel espíritu hasta que las
tinieblas de la turbación se aparten.
¿Habéis sentido vosotros alguna vez piedad ante un hombre cuya razón extraviada
le hace contemplar lo que no existe? ¡Cuánto mayor sería vuestro dolor si
contemplaseis en el Más Allá a aquellos seres turbados que están mirando su infierno
imaginario!
No tembléis ante estas revelaciones, por el contrario, gozad pensando en que esta
palabra viene a destruir el concepto que del castigo eterno teníais y todas las
interpretaciones que os dieron del fuego eterno en los tiempos pasados.
El fuego es el símbolo del dolor, de los remordimientos y el arrepentimiento que
atormentarán al espíritu, purificándolo como se purifica el oro en el crisol. En ese
dolor está mi voluntad y en mi voluntad está mi amor por vosotros.
Si fuese verdad que el fuego es el que castiga los pecados humanos, entonces
todos los cuerpos de los que han pecado tendrían que ser arrojados al fuego aquí en la
Tierra, en vida, porque muertos ya no sentirían; porque los cuerpos nunca se elevan al
espacio espiritual, por contrario, ellos una vez concluida su misión, descienden a las
entrañas de la tierra, donde se funden con la Naturaleza de donde tomaron vida.
Mas si creéis que lo que llamáis fuego eterno no es para el cuerpo sino para el
espíritu, ése es otro grave error, porque en el reino espiritual no existen elementos
materiales, ni el fuego tiene acción sobre el espíritu. Lo que es nacido de materia,
materia es, lo que es nacido del espíritu, espíritu es.
Mi palabra no desciende a atacar creencia alguna. Si alguien pensase esto, está en
grave error. Mi palabra viene a explicar el contenido de todo aquello que no ha sido
debidamente interpretado y que por lo tanto, ha producido confusiones que se han
transmitido de generación en generación entre la humanidad.
¿Qué valor tendría mi Ley y mi Doctrina si no fuesen capaces de salvar del error y
del pecado a los espíritus? ¿Y que objeto habría tenido mi presencia como hombre en
el mundo, si iba a haber muchos que habrían de perderse para siempre en una
expiación sin fin?
Hay algunos que se sienten movidos a ejecutar buenas obras, temerosos de que la
muerte les sorprenda, porque no tienen méritos que hacer presentes ante su Señor.
Otros se apartan de lo malo, tan solo por temor de morir en pecado y tener que
soportar después de esta vida el tormento eterno del infierno.
Cuan deforme e imperfecto es ese Dios en la forma en que tantos lo imaginan; que
injusto, monstruoso y cruel. Reuniendo todos los pecados y crímenes que hayan
cometido los hombres, no pueden compararse con la perversidad que significaría el
castigo del infierno para toda la eternidad al cual, según ellos, condena Dios a los
hijos que pecan. ¿No os he explicado que el atributo mas grande de Dios es el amor?
¿No creéis entonces, que un tormento eterno sería la negación absoluta del atributo
divino del amor eterno?
Vosotros creéis que el cielo es una región en el infinito y que a ella podéis llegar
mediante un sincero arrepentimiento de vuestras faltas, en la hora de vuestra muerte
material, confiando en que seréis perdonados en aquel instante y conducidos por Mí al
Reino de los Cielos. Eso es lo que vosotros creéis.
En cambio yo os digo que el Cielo no es un sitio, ni una región, ni una mansión; el
cielo del espíritu es su elevación y su perfección, es su estado de pureza. ¿En quien
está el permitiros que penetréis en el cielo, en Mí que siempre os he llamado, o en
vosotros que siempre habéis sido tardos?
No limitéis mas lo infinito, lo divino. ¿No comprendéis que si el cielo fuese como
creéis, una mansión, un sitio determinado entonces ya no sería infinito? Ya es tiempo
de que concibáis lo espiritual de una manera mas elevada, aunque vuestra idea no
alcance a abarcar toda la realidad, pero que al menos se aproxime a ella.

La "música" del Cielo

Habéis oído que en el cielo los ángeles escuchan eternamente el concierto divino.
Si os detenéis ante ese sentido figurado, entonces cuidaos de no creer que también en
la gloria se escuchan músicas semejantes a las que estáis acostumbrados a oír en la
tierra; quien así piense, habrá caído en un error completo de materialismo; en cambio,
el que al oír hablar de la música del cielo y de la dicha de los ángeles al escucharla,
piense en la armonía con Dios en el concierto divino, ese habrá estado en la verdad.
Mas, ¿Cómo es que hay algunos que no lo entienden así, siendo que cada uno de
vosotros lleva en su espíritu una nota del concierto universal? ¿Cómo es que
escuchando esta palabra hay quien no la entienda o quien no la sienta o la interprete
mal?
Oh hijos amados, que sois frágiles en vuestro entendimiento, buscad en la oración
la luz. Preguntadme en vuestras meditaciones, que por grande que sean vuestras
interrogaciones, Yo desde el infinito os sabré contestar. A mi vez, Yo también os
interrogaré, para que entre el Maestro y los discípulos, surja la luz de la verdad.
La música celestial es la presencia de Dios en vosotros, y en medio de ese
concierto vibrará vuestra nota cuando hayáis alcanzado la verdadera elevación, que es
la belleza espiritual. Ésa es la música celestial y el canto de los ángeles. Cuando
sepáis y sintáis así, la verdad resplandecerá en vuestro ser y sentiréis que Dios está en
vosotros; la vida os ofrecerá un eterno y divino concierto y en cada una de sus notas
descubriréis una revelación.
Aún no habéis escuchado las bellas notas en su perfecta armonía, notas dulces
algunas veces, vibrantes otras. Si acaso las llegáis a percibir, os parecerán notas vagas
que no llegáis a unir, y no habéis podido daros perfecta cuenta de la belleza que ellas
encierran. Es menester ir más allá de los sentidos, más allá de las pasiones y de las
sombras del materialismo, para llegar a escuchar el concierto de Dios en vuestro
espíritu.

En casa de mi Padre hay muchas moradas

Mi Obra irá creciendo más y más hasta que al fin todos los espíritus se unifiquen
en el cumplimiento de mi Ley y esta morada se convierta en un mundo de perfección.
Los que en ese tiempo lo habiten, sentirán palpitar mi amor en todo lo creado y se irán
preparando para habitar un mundo mejor. Esta morada será pasajera para vuestro
espíritu, él ira a otras regiones, a otros planos del Más Allá, en busca de su
perfeccionamiento.
Recordad que os dije: "En la casa del Padre hay muchas moradas". Y en este
tiempo de mayor evolución, en el que comprendéis mejor mis enseñanzas, he venido a
deciros: "En la casa del Padre hay un número infinito de moradas". Por lo tanto, no
penséis que al partir de este mundo, alcanzaréis la máxima elevación espiritual. No,
discípulos. Cuando termine vuestra etapa en este planeta, os conduciré a otras
moradas y así os guiaré eternamente en la escala infinita de vuestro
perfeccionamiento. Confiad en Mí, amadme y seréis salvos.
Es imposible que desde este mundo tratéis de imaginar lo que es y cómo es mi
Reino, el Cielo y la Gloria. Quiero que os baste saber que es un estado de perfección
del espíritu desde el cual ve, siente y comprende la vida maravillosa del espíritu que
hoy no podéis comprender ni concebir.
Os digo que ni los espíritus que habitan en planos más altos que aquél en que
vivís, conocen la realidad de aquella vida. ¿Sabéis lo que es vivir en el seno del
Padre? Cuando habitéis ahí, entonces podréis saberlo. Sólo un vago presentimiento,
una leve intuición de aquel misterio cruzará fugazmente por vuestro corazón como un
aliciente en vuestro camino de evolución.

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