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Otros mundos.




La luz universal de Cristo

En aquel tiempo os dije: "Yo soy la luz del mundo", porque hablaba en cuanto
hombre y porque no conocían los hombres más allá de su pequeño mundo. Ahora en
Espíritu os digo: Yo soy la luz universal, la que alumbra la vida de todos los mundos,
cielos y moradas, la que ilumina y da vida a todos los seres y criaturas.
Yo soy el Eterno Sembrador, aún antes de venir a la Tierra y ser llamado Jesús por
los hombres, ya era el Sembrador, ya me conocían los que estaban más allá de la
materialidad, de la turbación o la ignorancia, aquéllos que habitaron regiones y
moradas espirituales que aún no conocéis ni podéis imaginaros.
De aquéllos que me conocían antes de que viniese a la Tierra, os envié a muchos
para dar testimonio de Mí en el mundo, a anunciar la llegada de Cristo, el amor y el
Verbo del Padre. Aquéllos fueron profetas unos, precursores otros y apóstoles otros
más.
No es este mundo el único que sabe de la huella de mi paso; doquiera que ha sido
menester de un Redentor, allí ha sido mi presencia.
Pero debo deciros que mientras en otras moradas mi cruz y mi cáliz me fueron
apartados por la regeneración y el amor de vuestros hermanos, aquí, en este mundo,
después de muchos siglos, aún me tenéis coronado de espinas, atormentado en la cruz
de vuestras imperfecciones y bebiendo siempre el cáliz de hiel y vinagre.
Como mi Obra de amor encierra la redención para toda la humanidad, os espero
con infinita paciencia; y os he concedido no una, sino muchas oportunidades a cada
ser para su elevación y esperado muchas eras el despertar de todos los que duermen
en profundo letargo.
En la Escala de Perfección hay muchos peldaños, en el valle espiritual y en los
espacios sin fin, hay muchos mundos. Y en verdad os digo: Siempre me he
comunicado con todos; y según sea la escala espiritual, el mundo en que se
encuentren, así ha sido mi manifestación entre ellos.
Mientras las criaturas humanas discuten mi Divinidad, mi existencia y mi Doctrina,
existen mundos en donde soy amado con perfección.
En el mismo tiempo en que unos han alcanzado la máxima limpidez espiritual,
vuestro planeta, moral y espiritualmente vive un tiempo de gran perversidad.

El enlace espiritual entre los mundos

Mi luz divina vibra en todas partes, doquiera que me busquéis allí encontraréis mi
presencia.
Soy el Padre que trabaja para que llegue a reinar la armonía entre todos sus hijos,
tanto entre los que habitan la Tierra como los que moran en otros mundos.
La armonía espiritual entre todos los seres les revelará grandes conocimientos, les
proporcionará la comunicación de espíritu a Espíritu que acortará distancias, acercará
a los ausentes y borrará fronteras y límites.
Esta humanidad dará grandes pasos hacia la espiritualidad, su espíritu podrá ir
más allá de los límites humanos, y llegar a las moradas superiores, para comunicarse
con sus hermanos y recibir la luz que ellos les han de ofrecer.
Podrá también descender a los planos donde habitan seres de escasa elevación,
seres retrasados para ayudarlos a salir de su pobre condición y colocarlos en un nivel
mejor.
La escala por donde asciende el espíritu hacia su perfeccionamiento es muy
grande, en ella encontraréis seres de infinidad de grados diferentes y les ofreceréis
algo de lo que poseéis y ellos también a su vez, os darán algo de su riqueza espiritual.
Entonces descubriréis que éste no es el único mundo que lucha por su
mejoramiento, sabréis que en todos los planetas evoluciona el espíritu, que en todos
palpita y crece, cumpliendo su destino y Yo quiero que os preparéis para que hagáis
alianza con todos vuestros hermanos, que os comuniquéis con ellos, con ese santo
anhelo de reconoceros, de amaros y ayudaros.
Hacedlo en nombre mío y dentro de la más estricta obediencia, por medio de
vuestro pensamiento, y cuando deis principio a ese ejercicio, empezaréis a interpretar
sus peticiones, sus enseñanzas y beneficios.
Yo anhelo que exista la armonía con vuestros hermanos dentro y fuera de este
planeta, que es ahora vuestro hogar; tended lazos de amistad, solicitad ayuda cuando
necesitéis y también socorred a los que os pidan de lo que poseéis.

Aprender a conocer otros mundos y modos de vida

Muchas veces me habéis preguntado qué hay más allá de este mundo, y si esos
astros que giran en el espacio son mundos como el vuestro.
Mi respuesta ante vuestra curiosidad no ha descorrido completamente el velo del
misterio, viendo que todavía no tenéis la evolución necesaria para comprender, ni la
espiritualidad indispensable para armonizar con otras moradas.
No habéis llegado aún a conocer ni a comprender las enseñanzas que os brinda el
planeta en que vivís, y ya queréis buscar otros mundos. No habéis podido fraternizar
entre vosotros, habitantes de un mismo mundo, y queréis descubrir la existencia de
seres en otras moradas.
Por ahora debe bastaros recordar que en el Segundo Tiempo os dije que: "En la
casa del Padre hay muchas moradas" y que ahora, ratificando aquellas palabras, os
digo que no sois los únicos habitantes en el Universo, ni vuestro planeta el único
habitado.
A las generaciones del mañana les será dado contemplar abiertas las puertas que
les aproximen a otros mundos y tendrán motivo para maravillarse ante el Padre.
El bien y el amor, de los cuales se deriva la caridad y la paz, serán las llaves que
abran las puertas del misterio, dando así los hombres un paso hacia la armonía
universal.
Hoy estáis aislados, confinados, retenidos, porque vuestro egoísmo sólo os ha
hecho vivir para el mundo, sin ambicionar la libertad y la elevación del espíritu.
¿Que sería de vosotros, hombres vanidosos, seres empequeñecidos por vuestro
materialismo, si antes de despojaros de vuestras lacras humanas, os fuese concedido
llegar hasta otros mundos? ¿Cuál sería la semilla que iríais a sembrar? La discordia, la
ambición insana, la vanidad.
En verdad os digo que para alcanzar ese conocimiento a que todo humano aspira y
esa revelación que aleje de su mente las preguntas que le torturan y le intrigan, mucho
tendrá que purificarse el hombre, y mucho habrá de velar y orar.
No será la ciencia por sí sola la que le revele mis arcanos, es preciso que ese
anhelo de saber esté inspirado en amor espiritual.
Cuando la vida de los hombres tenga reflejos de espiritualidad, Yo os digo que ni
siquiera tendrán que esforzarse en buscar más allá de su mundo, porque al mismo
tiempo serán buscados por quienes habitan moradas más altas.

La determinación de las estrellas

En la casa de vuestro Padre hay muchas moradas, que son los infinitos peldaños
de la escala que conduce a la perfección; de allí desciende el mundo espiritual a
manifestarse entre vosotros.
Me habéis interrogado muchas veces de espíritu a Espíritu el por qué de la
existencia de ese número inmenso de estrellas, de esos planetas que brillan sobre
vuestro mundo, y me habéis dicho: "Maestro, ¿Están vacíos esos mundos?
Y Yo os digo: El tiempo no ha llegado en que os lo revele plenamente; cuando el
hombre alcance espiritualidad, entonces le serán dadas a conocer grandes revelaciones
y podrá comunicarse con aquellos seres amados de mi Divinidad, de espíritu a espíritu
y vendrá la comunicación de pensamiento de todos los hermanos".
Mas desde hoy sabed: todos los mundos se encuentran habitados por mis criaturas,
nada está vacío, todos son jardines y huertos benditos cuidados por María, la ternura
Divina.
El Espíritu Santo volverá a hablar por vuestras bocas de lecciones más elevadas,
desconocidas para vosotros y para la humanidad, ¿Cuándo, pueblo amado? Cuando
haya espiritualidad en vosotros y consagración en vuestra misión.
Mirad, pueblo, contemplad el cielo, miradlo bien y veréis que en cada estrella hay
una promesa, un mundo que os espera, son moradas prometidas a los hijos de Dios en
las que vendréis todos a habitar, porque todos conoceréis mi reino, el cual no fue
hecho sólo para determinados seres, fue creado como el hogar universal donde se
reunirán todos los hijos del Señor.

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