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Discusiones en torno a la Nueva Palabra





Discusiones en torno a la Nueva Palabra

Si os parece extraña mi Doctrina al grado de pensar que conociéndome a Mí
jamás habíais escuchado estas palabras, os digo que vuestra extrañeza será el
resultado de vuestra negligencia para penetrar en el fondo de lo que en tiempos
pasados os revelé. Por esa causa os parecerá extraña o nueva esta Doctrina, cuando en
realidad esta luz ha estado presente siempre en vuestra vida.
Mi Doctrina en éste como en el Segundo Tiempo conmoverá a la humanidad. Los
hipócritas tendrán que enfrentarse a la sinceridad. La falsedad dejará caer su máscara
y la verdad brillará. La verdad se impondrá sobre la mentira que envuelve a este
mundo.
El hombre estará capacitado para comprender y reconocer todo aquello que
encierra razón y verdad, mas todo lo que se le obligó a creer aunque no lo
comprendiese, él mismo lo rechazará, por eso mi Doctrina cundirá, porque desborda
luz de la cual los hombres están necesitados. A vosotros toca una gran parte de esta
obra, revelando a vuestros hermanos su principio y su fin.
La humanidad está hambrienta de mi palabra, de mi verdad; los hombres reclaman
y anhelan que la luz llegue a su entendimiento, claman justicia y esperan consuelo.
Éste es un tiempo decisivo; en verdad os digo que muchas ideas, teorías y hasta
dogmas que como verdades se tuvieron por siglos, caerán por tierra y serán
abandonados por falsos; el fanatismo y la idolatría serán combatidos y exterminados
por los que más envueltos y apegados a ellos se encontraban; las enseñanzas de Dios
serán entendidas, su luz, su contenido y esencia serán comprendidas y sentidas.
Los hombres de ciencia, después de un tiempo de pruebas en e! que sufrirán
confusiones muy grandes, cuando en su espíritu se haga la luz y escuchen la voz de su
conciencia, descubrirán lo que nunca habían soñado.
Nuevamente os digo: velad, porque en el tiempo de las luchas de credos y
doctrinas, de religiones y ciencias, creerán muchos hombres que el saber que les han
dado los libros, será el arma con la que puedan vencer a mis nuevos discípulos,
sabiendo que vosotros no lleváis libros.
Os he dicho, discípulos, que tendréis que miraros frente a frente con las grandes
religiones y con las sectas menores; pero ante unas y otras no temáis. La verdad que
os he confiado es diáfana, la palabra que os he enseñado es clara y sencilla en su
superficie, pero profunda hasta lo infinito en su contenido y son armas fuertes con las
que vosotros lucharéis y venceréis.
Mas os digo: Se levantará un pueblo de la Tierra pleno de materialismo e
incredulidad, para negaros el derecho de llamaros Israel, para negar vuestro
testimonio de haber recibido la nueva venida del Mesías, y ese pueblo es el judío. ¿No
habéis pensado en él? Ese pueblo espera en su seno la llegada de su Mesías, de su
Salvador, del que le haga justicia y le coloque nuevamente sobre todos los pueblos de
la Tierra. Sabe ese pueblo que siempre he venido a él y en este tercer Tiempo dirá:
"¿Por qué había de venir Dios a otro pueblo? Mas he aquí mis enseñanzas.
Este pueblo espiritualista vive ignorado. El mundo no conoce vuestra existencia,
los grandes no reparan en vosotros, pero se acerca la lucha entre espiritualistas y
cristianos, entre espiritualistas y judíos. Esa lucha es necesaria para el establecimiento
de mi Doctrina en toda la Humanidad. Entonces se unirán en una sola esencia al
antiguo Testamento con el Segundo y Tercero.
A muchos os parecerá esto imposible; para Mí es lo más natural, justo y perfecto.

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