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Elías como precursor del Señor





Elías como precursor del Señor

Hice volver a Elías en el Tercer Tiempo* y así lo había Yo anunciado como
Maestro en aquel Segundo Tiempo, diciendo: En verdad, Elías ha estado entre
vosotros y no lo habéis sentido. Yo volveré al mundo, pero en verdad os digo: Antes
que Yo, será Elías.
Y como toda palabra del Maestro se cumple, en el Tercer Tiempo Elías ha sido
antes que Yo para venir a despertar a los espíritus, a hacerles presentir que la hora del
Espíritu Santo abría sus puertas, para decir a todo espíritu que abriera sus ojos, que
preparara su calza para traspasar el umbral de la Segunda Era hacia la Tercera, y para
que fuese más palpable la manifestación de Elías en este Tercer Tiempo, Yo le hice
comunicarse a través de un varón justo: Roque Rojas.
Elías, desde el Más Allá, espiritualmente, iluminó al varón, le inspiró, le fortaleció
y le guió en todos sus pasos de principio a fin.
Mas de cierto os digo: No vine a escoger de entre los hombres a Roque Rojas. Yo
le envié, envié a su espíritu ya preparado por mi caridad, le entregué materia
preparada también por Mí y vosotros sabéis que fue humilde, que a través de su
humildad y de su virtud el Padre manifestó grandes obras.
Fue profeta, portavoz, vidente y guía. De todo ello dejó un claro ejemplo al
pueblo. Fue burlado y mofado por su mismo pueblo, como lo fue Moisés en el
desierto; fue perseguido como Elías, el profeta, y tuvo que buscar las cumbres de los
montes para desde allí orar y velar por su pueblo.
Fue escarnecido y juzgado por sacerdotes y escribas, como su Maestro; fue creído,
seguido y circundado por unos cuantos, también como su Maestro; sus manos
repartieron bálsamo, hicieron prodigios que levantaban fe en unos y confusión en
otros; sus labios hablaban de lecciones proféticas para unos que se realizaban al pie de
la letra; sus labios sabían decir consejos llenos de consuelo para los corazones
enfermos.
Su mente sabía concebir grandes inspiraciones y sabía elevarse con el éxtasis de
los justos, de los apóstoles, de los profetas; su espíritu sabía desprenderse de este
mundo y de su carne, para penetrar en el valle espiritual y humildemente llegar hasta
las puertas del Arcano del Señor, y por medio de esa elevación, el espíritu de Elías se
manifestó a los primeros testigos, antes de venir el rayo del Maestro.
Roque Rojas reunió a un grupo de hombres y mujeres de fe y buena voluntad, y
allí, en el seno de sus primeras reuniones, Elías se manifestó a través del
entendimiento del Enviado, diciendo: "Yo soy Elías el Profeta, el de la transfiguración
en el Monte labor" Y dio las primeras instrucciones a los primeros discípulos, al
mismo tiempo que les anunciaba la Era de la Espiritualidad y les profetizaba que
pronto llegaría el Rayo del Divino Maestro a comunicarse con su pueblo.
Un día en que el humilde recinto de Roque Rojas se encontraba pictórico de
adeptos que confiaban en la palabra de aquel varón, descendió Elías a iluminar la
mente de su portavoz, e inspirado por Mí, ungió a siete de aquellos creyentes a
quienes les dio la representación o el simbolismo de los Siete Sellos.
Más tarde, cuando llegó el instante prometido de mi comunicación, encontré que
de aquellos siete escogidos, sólo uno velaba en espera de la llegada del Casto Esposo
y ese corazón era el de Damiana Oviedo, la doncella cuyo entendimiento fue el
primero en recibir la luz del Rayo Divino como premio a su perseverancia y a su
preparación.
Damiana Oviedo representaba el Sexto Sello. Fue una prueba más, de que la luz
del Sexto Sello es la que ilumina esta Era.
¡Pocos supieron sentir en verdad la presencia del enviado divino! Una vez más fue
la voz que clamaba en el desierto y nuevamente preparó el corazón de los hombres
para la inminente llegada del Señor, Así se abrió el Sexto Sello, dejando contemplar
su contenido y desbordándose como un torrente de justicia y de luz sobre la
humanidad. Muchas promesas y profecías quedaron así cumplidas.
Elías, como Jesús y como Moisés, vino a iluminar los ojos de vuestro espíritu para
que contemplaseis al Padre, Moisés os enseñó: "Amarás a tu prójimo como a ti
mismo". Jesús os dijo: "Amaos los unos a los otros". Elías os mandó tener "caridad y
más caridad con vuestros hermanos" y luego añadió "y veréis a mi Padre en todo su
esplendor".
Cuando la oscuridad que ha envuelto a la humanidad se disipe y se haga la luz en
los espíritus, sentirán la presencia de una nueva era. Porque Elías ha vuelto entre los
hombres.
Mas como éstos no han sabido mirarle, ha sido necesario que manifestase su
espíritu a través del entendimiento humano y de que se mostrase ante los videntes en
aquella visión del profeta Eliseo: Sobre las nubes, en su carro de fuego.
Elías ha venido como precursor en este tiempo para preparar mi llegada; ha
venido como profeta para anunciaros la nueva era con sus combates y sus pruebas,
pero también con la sabiduría de sus revelaciones. Viene con su carro de luz a
invitaros a penetrar en él para levantaros sobre las nubes y llevaros a la mansión
espiritual donde reina la paz. Confiad en el como en el buen pastor, seguidle
espiritualmente como el pueblo siguió a Moisés en el Primer Tiempo, orad para que él
os ayude en vuestro cumplimiento y si lo queréis imitar, hacedlo.
Elías, Espíritu de gran potestad y que no ha sido reconocido por la humanidad,
siempre ha sido mi precursor. Hoy ha venido una vez más a preparar a los señalados*,
a los que me han servido como portavoces y a toda la humanidad.
Si os preparáis y estudiáis mi enseñanza para llegar a conocer mi voluntad, Elías
vendrá en vuestra ayuda y será vuestro báculo y amigo.
Elías es rayo divino que ilumina y guía a todos los seres y los conduce a Mí;
amadle y veneradle como precursor e intercesor vuestro.
Elías, el profeta, el precursor, el enviado del Tercer Tiempo, intercede por su
rebaño, ora por los que no saben orar y oculta con su manto la mancha del pecador en
espera de su regeneración. Elías prepara sus multitudes, sus ejércitos, para combatir
las tinieblas formadas por la ignorancia, el pecado, el fanatismo y el materialismo de
la humanidad.
Ahora os corresponde a todos los que ya estéis preparados y despiertos, el
anunciar la liberación del mundo. Recordad que Elías, el prometido para este tiempo,
lo está preparando todo para rescatar del dominio del Faraón a las naciones de la
Tierra, esclavizadas por el materialismo, como en aquel tiempo lo hiciera Moisés en
Egipto con las tribus de Israel.
Decid a vuestros hermanos, que ya se manifestó Elías por el entendimiento
humano, que su presencia ha sido en espíritu, y que seguirá iluminando el camino a
todos los pueblos que en adelante lleguen.
Vuestro Pastor tiene por misión restituir a todas las criaturas a su verdadero
sendero, ya sea éste de orden espiritual, moral o material, por lo cual os digo que
serán bienaventuradas las naciones que reciban el llamado de su Señor, a través de
Elías, porque ellas quedarán unidas por la ley de justicia y de amor, la cual les traerá
la paz como fruto de su comprensión y de su fraternidad. Así unidas, serán llevadas al
campo de la lucha donde combatirán contra la maldad, el materialismo y la mentira.
En esa lucha, verán los hombres de este tiempo los nuevos milagros y entenderán
el sentido espiritual de la vida, aquél que les habla de inmortalidad y de paz. Dejarán
de matarse entre sí, reconociendo que lo que deben destruir es su ignorancia, su
egoísmo y las pasiones insanas, de las cuales han provenido sus tropiezos * y
miserias, tanto materiales como espirituales.
Elías es el rayo de Dios, con cuya luz viene a disipar vuestras tinieblas y a
libertaros también de la esclavitud de este tiempo que es la del pecado, y quién guiará
vuestro espíritu a través del desierto hasta llegar a la Tierra Prometida en el seno de
Dios.

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