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Eliminación de errores y cultos superficiales





Eliminación de errores y cultos superficiales

El Tercer Tiempo ha llegado en plenitud para la humanidad. Han pasado cerca de
dos mil años, desde que vine a entregaros mi palabra, y aquella Doctrina, a pesar del
tiempo transcurrido, no ha sido conocida aún por toda la humanidad, porque no soy
amado por todos mis hijos; sin embargo, todos me rinden culto, todos buscan a un
solo Espíritu Divino que es el Mío. Mas no contemplo unificación entre los hombres,
no contemplo entre ellos la misma fe, la misma elevación y conocimiento, y es por
eso que vengo como Espíritu Santo, para unificarlos en Mí, para perfeccionarlos con
mi Doctrina de verdad, con mi palabra inmutable, con mi Ley de justicia y de amor.
La ofuscación de la mente, la falta de fe, la ignorancia de la verdad, son tinieblas
para el espíritu y por eso hoy se encuentra perdida la humanidad. ¡Cómo se han
multiplicado los hombres que caminan sin saber ni importarles hacia dónde van!
Yo sabía que había de llegar para los hombres un tiempo así, lleno de dolor, de
confusión, de incertidumbre y desconfianza. Os prometí venir a salvaros de esa
tiniebla y aquí me tenéis: soy el Espíritu de Verdad. ¿Para qué me queréis nuevamente
en cuanto hombre? ¿No recordáis que como hombre morí, y dije que os esperaba en
mi Reino? Con ello os duba a entender que el espíritu es eterno, inmortal.
Mi palabra en este tiempo viene a recordaros lo pasado, a revelaros los misterios y
a anunciaros lo venidero, lo enderezará cuanto los hombres han torcido y desvirtuado,
porque Yo, celoso de la verdad, vengo con la espada de mi celo y mi justicia a
derribar todo lo falso, a destruir la hipocresía y la mentira, a arrojar nuevamente del
templo de la verdad a los mercaderes.
Comprended que no tenéis que buscar en libros, en consejos o en mandamientos
de hombres la verdad para alcanzar vuestra salvación.
Todos estáis para ser salvados, no encuentro a uno que esté ya en tierra firme, sois
náufragos en medio de una noche de tempestad, en la que cada quien pugna por sí
mismo sin acordarse de su hermano, porque su vida peligra.
Y en verdad os digo: soy vuestro único Salvador, el que llega una vez más en
busca de los que se han perdido, porque se alejaron de la ruta que es la Ley; vengo a
iluminar vuestra senda para que lleguéis a tierra, esa tierra bendita que os espera,
porque en su seno guarda infinitos tesoros para el espíritu.
Si en aquel tiempo se habían dado falsas interpretaciones a los mandatos divinos,
en éste también se había falseado mi Doctrina, y fue necesario que el Maestro viniese
de nuevo a ayudaros a salir de vuestros errores, ya que por vosotros mismos, muy
pocos son los que logran liberarse de las confusiones.
Ciertamente Yo os prometí desde aquel tiempo que volvería; mas también debo
deciros que lo hice porque sabía que llegaría un día en que la humanidad, creyendo
vivir dentro del camino de mis enseñanzas, andaría muy alejada de ellas, y éste es el
tiempo que Yo anuncié para mi vuelta.
En el Segundo Tiempo, Cristo, el mismo que os está hablando en este instante, se
hizo hombre y habitó en la Tierra; mas ahora lo tenéis en Espíritu, cumpliendo así una
promesa hecha por Él a la humanidad, la de venir en un nuevo tiempo a traeros el
supremo consuelo y la luz de la verdad, esclareciendo y explicando todo cuanto a los
hombres les había sido revelado.
La humanidad está desorientada, mas Yo he venido para conducirla con la luz del
Espíritu Santo y para que reconozca mi palabra por su esencia.
A través del tiempo aquellos escritos que dejaron mis discípulos han sido
alterados por los hombres y por ello hay división entre las religiones. Mas Yo he
venido a esclarecer todas mis enseñanzas para unificar a la humanidad en una sola luz
y en una sola voluntad.
Hoy se abre al mundo una nueva etapa en la que el hombre buscará mayor libertad
para su pensamiento, en la que pugnará por romper las cadenas de esclavitud que su
espíritu ha arrastrado. Es el tiempo en que veréis a los pueblos traspasar las barreras
del fanatismo en busca de sustento espiritual y de luz verdadera, y os digo que todo
aquél que por un instante llegase a experimentar la felicidad de sentirse libre para
meditar, para escudriñar y practicar, jamás volverá voluntariamente a su cautiverio,
porque ya sus ojos contemplaron la luz, y su espíritu se extasió ante las revelaciones
divinas.
Sabía que de generación en generación irían los hombres mistificando mi
Doctrina, adulterando mi Ley y falseando la verdad; sabía que los hombres olvidarían
mi promesa de volver, y que dejarían de considerarse hermanos para matarse unos a
otros con las armas más crueles, cobardes y perversas.
Mas ya ha llegado el tiempo y el día prometido y aquí me tenéis. No juzguéis la
forma que he elegido para comunicarme con vosotros, que no es el mundo quien va a
juzgarme sino Yo quien juzgue a la humanidad, porque éste es el tiempo de su juicio.
Yo vengo a establecer un reino en el corazón de la humanidad, no un reino
material como muchos lo esperan, sino espiritual y cuya fuerza provenga del amor y
la justicia y no de los poderes del mundo.
Veo que hay quienes se sorprenden oyéndome hablar así, mas Yo os pregunto:
¿Por qué habéis de imaginarme revestido siempre de sedas, oro y pedrerías? ¿Por qué
queréis que en todos los tiempos mi Reino sea de este mundo cuando Yo os revelé lo
contrario?
Ya os he pronosticado que la lucha será intensa, porque cada quien cree perfecta
su religión e impecable su forma de cumplir con ella, mas os digo que si así fuera. Yo
no tendría porqué haber venido a hablaros en este tiempo.
Os estoy inspirando una Doctrina profundamente espiritual, porque veo que el
paganismo impera en vuestros cultos y que la mala semilla del fanatismo os ha
envenenado de ignorancia y de odios.
Mi espada de luz está en mi diestra, soy el guerrero y el Rey que viene a destruir
todo lo adverso, todo el mal existente y todo lo falso. Cuando mi lucha haya cesado y
los corazones hayan aprendido a unirse para orar y para vivir, la mirada de vuestro
espíritu descubrirá mi presencia en la luz infinita y en la paz eterna. "Ése es mi
Reino," os diré, "y Yo soy vuestro Rey, porque para eso existo y para eso os he
creado: para reinar".

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