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Esclarecimiento sobre la vida verdadera





Esclarecimiento sobre la vida verdadera

Todos los hombres saben que soy el Padre de todo lo creado y que el destino de
los seres está en Mí; sin embargo, no he recibido de ellos su atención ni su respeto.
Ellos también crean, también son señores y creen tener poder sobre el destino de sus
semejantes, ¿Para qué inclinarse ante Mí?
De esta manera el hombre ha probado mi paciencia y desafiado mi justicia: Yo le
he dado tiempo para encontrar la verdad, pero nada ha querido de Mí. Vine como
Padre y no fui amado; después llegué como Maestro y no fui comprendido; mas como
es necesario salvar a la humanidad, ahora vengo como juez. Sé que el hombre
renegará contra mi justicia, porque tampoco como juez va a comprenderme, y va a
decir que Dios se ha vengado.
Quisiera que todos comprendieran que Dios no puede alentar sentimientos de
venganza porque su amor es perfecto; tampoco puede enviar el dolor, sois vosotros
los que lo atraéis con vuestro pecado. Mi justicia divina está por encima de vuestro
dolor y aún de vuestra muerte. El dolor, los tropiezos, los fracasos, son las pruebas
que el hombre se va creando; y los frutos de su siembra, es lo que va recogiendo. A
Mí me basta en cada uno de estos trances, hacer llegar mi luz a vuestro espíritu para
que alcance su salvación.
Es el Espíritu de Verdad que desciende a descifrar misterios y a revelaros los
conocimientos necesarios para gozar de la vida verdadera; es el consuelo divino que
se derrama sobre vuestras dolencias, para daros testimonio de que el juicio divino no
es castigo, ni venganza, sino juicio de amor para llevaros a la luz, a la paz y a la
felicidad.
Sabed que el que llega a entender y conocer algo de lo que está reservado a los
que se elevan, ése, ya no podrá apartar de su espíritu aquella luz que le fue revelada.
Así penetre en moradas desconocidas o retorne una y otra vez más a la Tierra, lo que
un día recibió como un divino destello, surgirá a cada paso de lo más puro de su ser
como presentimiento, como un dulce despertar o como un canto celestial que inundará
de gozo el corazón, como un anhelo de volver a la mansión espiritual. Eso es lo que
significa mi Doctrina para los espíritus que retornan a esta vida. En apariencia el
espíritu olvida su pasado, pero en verdad no pierde el conocimiento de mi enseñanza.
A los que dudan de que es el Verbo Divino quien os habla en este instante y bajo
esta forma, les digo que si no quieren darme ese nombre, si no quieren atribuir esta
palabra al divino Maestro, que tomen la esencia de esta lección, que analicen cada
uno de sus pensamientos, y si al meditar en lo que han escuchado llegan a la
conclusión de que encierra luz y verdad para la humanidad, que la tomen como norma
de sus pasos en la Tierra y con ella transformaran su vida.
Yo se que os estoy entregando la verdadera sabiduría, lo que los hombres crean no
afecta un átomo a mi verdad, mas se hace necesario que el hombre tenga la certeza de
lo que cree, de lo que sabe y de lo que ama; es por eso que en mis manifestaciones
llego a veces a colocarme al nivel de la humanidad, para así lograr que me reconozca.
El concepto que de Mí tienen los hombres, es muy limitado, su conocimiento
sobre lo espiritual, muy escaso, su fe, muy pequeña.
Las religiones duermen el sueño de los siglos, sin dar un paso hacia adelante y
cuando despiertan es sólo para agitarse en su interior sin atreverse a romper el cerco
que se han creado con sus tradiciones.
Serán los humildes, los pobres, los sencillos e ignorados, quienes salgan de esa
órbita en busca de luz, de ambiente puro, de verdad y de progreso. Serán ellos los que
den la campanada y la voz de alerta, al sentir la llegada de los tiempos de mis nuevas
revelaciones, en la Era de la Espiritualidad.
La humanidad quiere descubrir el misterio de la vida espiritual, de esa existencia a
la que irremisiblemente habrá de penetrar y que por eso mismo le interesa conocer.
Los hombres interrogan, suplican, piden luz por caridad, porque sienten la
necesidad de prepararse, mas, por toda contestación se les dice que la vida espiritual
es un misterio y que pretender descorrer el velo que les cubre, es una temeridad y una
blasfemia.
En verdad os digo que esos sedientos de verdad y de luz no encontrarán en el
mundo la fuente cuyas aguas calmen su sed, seré Yo quien derrame desde los cielos
esas aguas de sabiduría que los espíritus ansían beber, Yo desbordaré mi fuente de
verdad sobre todo espíritu y sobre toda mente para que los misterios queden
destruidos, porque os digo una vez más, que no soy Yo quien tiene misterios para los
hombres, sino vosotros quienes los creáis.
Bien está que siempre existirá algo en vuestro Padre que nunca descubriréis, si
tomáis en cuenta que Dios es infinito y que vosotros sois sólo partículas; pero que
debáis ignorar quiénes sois en la eternidad, que tengáis que ser vosotros un misterio
impenetrable ante vosotros mismos y que tengáis que esperar a penetrar en la vida
espiritual para conocerla, eso no está prescrito por Mí.
Que en los tiempos pasados no se habló en esta forma, ni se os hizo una invitación
amplia a penetrar en la luz de los conocimientos espirituales, es cierto; pero es que en
los tiempos pasados no experimentó la humanidad la imperiosa necesidad de saber
que ahora siente, ni estaba capacitada espiritual ni mentalmente para comprender. Si
siempre había estado buscando y hurgando, fue más por curiosidad que por verdadera
sed de luz.
Para que los hombres encuentren el camino que les conduzca hacia esa luz y para
que estén en condiciones de recibir aquellas aguas de la fuente de la vida y la
sabiduría, antes tendrán que dejar todo culto exterior y que borrar de su corazón todo
fanatismo. Una vez que comiencen a sentir en su corazón la presencia del Dios
viviente y omnipotente, sentirán escapar de lo más íntimo de su ser una plegaria
nueva, desconocida, llena de sentimiento y de sinceridad, plena de elevación y de
ternura, que será la verdadera oración, revelada por el espíritu.
Ése será el principio de su elevación hacia la luz, el primer paso en el camino de
la espiritualidad. Si el espíritu puede revelar al hombre la verdadera oración, también
podrá revelarle todos los dones que posea, así como la forma de desarrollarlos y
encauzarlos por la senda del amor.
Vosotros podréis encontrar en mi manifestación las mismas enseñanzas del
Segundo Tiempo; pero en esta era he venido con la luz de mi Espíritu Santo, a
revelaros lo insondable, y en la comunicación de espíritu a Espíritu, os seguiré
revelando nuevas y muy grandes lecciones; todo el contenido del Sexto Sello os lo
daré a conocer en esta etapa de revelaciones que os irán preparando para el tiempo en
que abriré el Séptimo Sello. Así iréis conociendo lo insondable, así encontraréis que
el valle espiritual es la morada de todos los espíritus, la mansión infinita y maravillosa
que os espera en el Más Allá, donde recibiréis el galardón de las obras que con amor y
caridad hayáis sembrado en vuestros hermanos.

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