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Origen de las Revelaciones





Origen de las Revelaciones

Os habla el Verbo que ha estado siempre en Dios, el mismo que estuvo en Cristo y
que hoy conocéis por el Espíritu Santo; porque el Verbo os palabra, es Ley, es
mensaje, es revelación, es sabiduría. Si oísteis al Verbo a través de la palabra de
Cristo y ahora la recibís por medio de la inspiración del Espíritu Santo, de cierto os
digo que es la voz de Dios la que habéis escuchado, porque un solo Dios existe, un
solo Verbo y un solo Espíritu Santo.
¿Sabéis, cuál es el origen de esa luz que hay en la palabra vertida por los labios de
los portavoces? Su origen está en el bien, en el amor divino, en la luz universal que
emana de Dios. Es un rayo o un destello de ese Todo luminoso que os da la vida, es
parte de la fuerza infinita que todo lo mueve y bajo la cual todo vibra, palpita y gira
sin cesar. Es eso que llamáis irradiación divina, es la luz del Espíritu Divino que
ilumina y vivifica a los espíritus.
Os habla en este instante, Aquél que siempre ha venido a salvaros; Cristo, la
promesa divina humanizada en Jesús en el Segundo Tiempo, El Verbo Divino hecho
palabra humana, el Espíritu del Amor, de la luz, de la sabiduría, limitado en un rayo
que a través de la conciencia toca al espíritu y la mente del hombre para enseñarle a
transmitir mi pensamiento.
Soy Cristo, al que se ha perseguido, blasfemado y convertido en reo en este mundo.
Vengo a vosotros después de lo que me hicisteis en el Segundo Tiempo en Jesús, para
daros una vez más, prueba de que os he perdonado y de que os amo.
Desnudo me llevasteis a la cruz y así vuelvo entre vosotros, porque mi Espíritu y
mi verdad no los oculto a vuestros ojos tras la vestidura de la hipocresía o de la
mentira; mas para que podáis mirarme, antes tenéis que limpiar vuestro corazón.
Hoy os digo: he aquí al Maestro, aquél a quien llamaron las multitudes El Rabí de
Galilea del amor; el banquete al que hoy os invito es espiritual, el pan y el vino,
también; mas hoy como ayer y como siempre, Soy el Camino, la Verdad y la Vida.

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