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Todo ojo me verá





"Todo ojo me verá"

Jesús dijo a sus discípulos: "Sólo un tiempo' estaré ausente de vosotros, volveré".
Luego les fue revelado que su Maestro vendría sobre la nube rodeado de ángeles y
despidiendo rayos de luz hacia la tierra.
Heme aquí sobre la nube, rodeado de ángeles que son los seres espirituales que
han venido a manifestarse entre vosotros como mensajeros de mi Divinidad y como
buenos consejeros vuestros. Los rayos de luz son mi Verbo que os habla de nuevas
revelaciones, que desborda sabiduría en todo entendimiento.
Bienaventurados los que sin ver han creído porque son los que sienten mi
presencia.
El hombre, a través de su espíritu, encontrará la verdad, todos palparán mi
presencia, porque ya os había dicho desde aquel tiempo que todo ojo me vería,
llegada la hora propicia.
Pues este tiempo que vivís es precisamente el anunciado por mi palabra y por mis
profetas de los tiempos pasados, para que todos los hombres me vean a través de los
sentidos y potencias de su espíritu.
No será necesario que me contemplen limitado o figurado en forma humana para
poder decir que ya me han visto, sino que bastará que su espíritu me sienta y su
entendimiento me comprenda para decir con toda verdad que me han visto.
El amor y la fe, así como la inteligencia, pueden mirar infinitamente más allá de
donde pueden alcanzar a ver vuestros ojos, por eso os digo que no será necesario que
limite mi presencia en la forma humana o a través de alguna figura simbólica para
hacer que me veáis.
¡Cuántos que en aquel Segundo Tiempo me miraron o pasaron a mi lado, ni
siquiera supieron quien era Yo, en cambio, cuántos que ni siquiera supieron cuándo
nací en cuanto hombre, me miraron en espíritu, me reconocieron a través de mi luz y
gozaron mi presencia por medio de su fe.
Abrid todos vuestros ojos y justificad con vuestra fe que sois los hijos de la luz.
Todos podéis mirarme, mas para ello es indispensable que tengáis voluntad y fe.
Yo os digo que cuando esta humanidad esté más en contra mía por su impiedad,
por su alejamiento de la justicia y del bien, Yo me presentaré en su camino lleno de
esplendor, como fui delante de Saulo y le haré escuchar mi voz.
Entonces veréis cómo muchos de los que sin darse cuenta me han perseguido, se
levantarán transformados e iluminados para seguirme por las sendas del bien, del
amor y de la justicia.
A ellos diré: detened vuestra planta caminantes y bebed de esta fuente de aguas
cristalinas. Descansad de la dura jornada a la que os he sometido. Confiadme vuestras
cuitas y dejad que mi mirada penetre muy adentro de vuestro espíritu porque quiero
llenaros de gracia y consolaros.
Mi amor conmoverá vuestras fibras más sensibles, pero será la armonía con
vuestra conciencia, la que os haga escuchar mi divino concierto y muchos me
contemplaréis en la dulce silueta de Jesús.
Debo advertiros que la silueta de Jesús no es la forma perfecta en que me
contemplaréis. Si os dije en los tiempos pasados: "Todo ojo me verá", os di a entender
que todos conoceríais la verdad, aunque debo deciros que Yo me limitaré según la
evolución de cada espíritu. Mas cuando ascendáis por la escala de perfección,
entonces sí me contemplaréis en todo mi esplendor.
Por ahora, no tratéis de imaginarme en ninguna forma, meditad: Si vuestro
espíritu siendo limitado es esencia, es luz ¿Qué forma podrá tener el espíritu
Universal de Vuestro Señor, que no tiene principio ni fin? Dejad lo insondable en la
intimidad de mi arcano.
En mi palabra del Segundo Tiempo os hice saber que nuevamente vendría Yo a
vosotros, que descenderían mis huestes espirituales Conmigo, pero la humanidad no
ha comprendido ni interpretado debidamente el sentido de mi palabra.
Por eso cada religión me espera en su seno, por eso esperan contemplarme con sus
ojos mortales; y quienes así me esperan ahora son los mismos que en aquel tiempo
negaron que Jesús fuese el Mesías y le juzgaron como un soñador.
Hoy digo a vosotros, mis discípulos: Llegará el momento en que me veréis en
todo mi esplendor. Para ese tiempo, la tierra y sus moradores habrán sido purificados,
y restauradas la virtud y la gracia del espíritu. Desaparecerá el dolor y todo será dicha,
será un día infinito, interminable para vosotros. ¿No queréis contemplar estas
maravillas? ¿No queréis que vuestros hijos se comuniquen con mi Espíritu y libres del
pecado puedan formar un mundo de paz?
Si la humanidad hubiese sabido analizar las profecías del Primero y del Segundo
Tiempo, no se confundiría hoy ante la realización de ellas; esto fue lo que pasó en el
Segundo Tiempo cuando el Mesías nació entre los hombres, lo mismo que acontece
ahora que he venido en Espíritu.
El sentido de mi enseñanza es el mismo en los dos tiempos; ella os prepara para
hacer de esta vida un hogar amable aunque pasajero, donde los hombres se miren y se
traten como hermanos y brote de unos a los otros el calor de la verdadera fraternidad.
Preparad también al espíritu para penetrar después de esta vida en aquellos
mundos o moradas que el Señor tiene reservadas para sus hijos. Mi deseo es que
cuando vayáis a ellos no os sintáis extraños, sino que vuestra espiritualidad e intuición
os hagan mirar todo lo que encontréis como si ya anteriormente hubieses estado ahí.
Mucho de verdad habrá en ello, si desde aquí sabéis estar en contacto con lo espiritual
por medio de la oración.
Soy el caminante que está llamando a las puertas de vuestro corazón. Llamo y no
sabéis quién es, abrís y no me reconocéis, como el caminante que llega a una aldea y
no tiene quien le conozca; como el extranjero que penetra en Tierra extraña y no es
entendido en su idioma. Así me presento entre vosotros. ¿Hasta cuando sentiréis mi
presencia? ¡Oh humanidad! ¿Hasta cuándo me reconoceréis como en aquellos
tiempos fue reconocido José por sus hermanos en Egipto?

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