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Dones espirituales y espiritualización.




Las habilidades espirituales del ser humano

Cuando esta humanidad escéptica, incrédula y materialista se encuentra ante una
manifestación divina o ante aquello que ellos llaman milagros, al instante busca
razones o pruebas para demostrar que no existe ninguna obra sobrenatural, ni ha
habido tal milagro.
Cuando aparece un hombre manifestando un don espiritual que no es común, ante
él se levanta la burla, la duda o la indiferencia acallando su voz; y cuando la
naturaleza, cual instrumento de mi Divinidad, da sus voces de justicia y sus mensajes
de alerta a los hombres, éstos todo lo atribuyen al acaso; pero nunca se había
encontrado la humanidad tan insensible, sorda y ciega para todo lo divino, lo
espiritual y lo eterno, como en estos tiempos.
Millones de hombres se dicen cristianos, mas en su mayoría no conocen la doctrina
de Cristo. Dicen amar todas las obras que en cuanto hombre hice, mas en su forma de
creer, de pensar y de concebir, demuestran que no conocen la esencia de mi doctrina.
Yo vine a enseñaros la vida del espíritu, vine a revelaros las potencias que están en
él; para eso vine al mundo.
Yo curaba a los enfermos sin medicina alguna, hablaba con los espíritus, liberaba a
los poseídos de influencias extrañas y sobrenaturales, conversaba con la naturaleza,
me transfiguraba de hombre en Espíritu y de Espíritu en hombre, y cada una de esas
obras tuvo siempre la finalidad de enseñaros el camino de la evolución del espíritu.
Lleváis en vosotros verdaderos tesoros, potencias y dones que ni siquiera presentís,
y por vuestra ignorancia vais llorando como menesterosos. ¿Qué sabéis del poder de
la oración y de la fuerza del pensamiento? ¿Qué sabéis del profundo contenido de la
comunicación de espíritu a Espíritu? Nada, humanidad materialista y carnal. (292, 14)
Espiritualidad es lo que espero del mundo, ante Mí no tiene ninguna importancia
los nombres con que cada religión o secta se distingue, ni el mayor o menor esplendor
de sus ritos y cultos externos, eso sólo llega a los sentidos humanos, mas no a mi
Espíritu.

Yo espero de los hombres la espiritualidad, porque ella quiere decir elevación de la
vida, ideal de perfeccionamiento, amor al bien, culto a la verdad, práctica de la
caridad, armonía consigo mismo, que es armonía con los demás y por lo tanto con
Dios.
Espiritualidad no quiere decir misticismo, ni implica la práctica de algún rito, ni es
tampoco un culto externo. Espiritualidad significa desarrollo de todas las facultades
del hombre, así las que corresponden a su parte humana, como las que vibran más allá
de los sentidos del cuerpo y que son las potencias, atributos, facultades y sentidos del
espíritu.
Espiritualidad es la aplicación justa y buena de todos los dones que el hombre
posee. Espiritualidad es la armonía con todo cuanto os rodea.
En aquel tiempo os enseñé la virtud más grande que es la caridad, inspiré vuestro
corazón y sensibilicé vuestros sentimientos. Ahora vengo a revelaros todos los dones
de que está dotado vuestro espíritu, para que los desarrolléis y los apliquéis a hacer la
caridad entre vuestros semejantes.
El conocimiento de la vida espiritual, os permitirá llevar a cabo obras semejantes
a las que hizo vuestro Maestro. Recordad que os he dicho que al desarrollar vuestras
facultades haréis verdaderos prodigios.
Todos poseéis los dones del espíritu, que están comenzando su desarrollo en este
Tercer Tiempo por la evolución que han alcanzado los espíritus. La intuición, la
videncia, la revelación, la profecía, la inspiración, se están manifestando en forma
clara entre la humanidad y es ello el anuncio de un nuevo tiempo, es la luz del Libro
de los Siete Sellos, abierto en este tiempo en su Sexto Capítulo.
Mas vosotros que sabéis porqué son estas manifestaciones y el tiempo en que
vivís, encauzad vuestros dones por el camino del amor; estad siempre preparados para
ofrecer vuestra caridad y estaréis en armonía con mi Ley y serviréis de ejemplo a
vuestros hermanos. Entonces seréis mis discípulos y como tales seréis reconocidos.
Cuando los hombres se amen y sepan perdonarse, exista humildad en el corazón y
hayan logrado que el espíritu se imponga a la materia, no será la carne, ni el mundo,
ni las pasiones, las que formen el espeso velo que os impide mirar atrás o hacia
adelante del camino; por el contrario, la materia ya espiritualizada por la práctica de
mi doctrina, será como una sierva dócil a los dictados de la conciencia, al contrario de
lo que ahora es: obstáculo, tropiezo, venda sobre los ojos del espíritu.
La intuición, que es videncia, presentimiento y profecía, aclara la mente y hace
latir el corazón ante los mensajes y voces que recibe de lo infinito.
Por medio del don de intuición del que he hecho poseedores a todos los hombres,
podréis descubrir muchos casos que se encuentran ocultos en lo secreto de los
corazones, muchas tragedias que no sólo afectan la vida terrenal de vuestros
hermanos, sino que afectan a su espíritu.

¿Como poder penetrar en la intimidad de aquellos corazones, sin lesionarlos y sin
profanar sus secretos? ¿Cómo descubrir esas penas ocultas que ensombrecen la vida
de vuestros hermanos? Ya os lo he dicho: La intuición, ese don que es parte de la
vista espiritual y que tendrá en vosotros pleno desarrollo por medio de la oración, os
señalará la forma de calmar el dolor de cada uno de vuestros semejantes.
Cuántos misterios existen aún para el hombre. Esta rodeado de seres invisibles e
impalpables, los cuales ya deberían ser visibles y palpables.
Una vida llena de belleza y revelaciones palpita sobre la existencia de los hombres
y éstos en su ceguedad no han alcanzado aún a mirarla.
Un hombre preparado espiritualmente por mi Doctrina estará capacitado para
realizar obras sobrehumanas. De su espíritu y de su cuerpo emanará una luz, una
potestad y una fuerza que le permitirá realizar lo que la inteligencia sola no es capaz
de llevar a cabo.
Éste es el tiempo en que la luz divina brillará en plenitud en mis seguidores, los
cuales manifestarán los dones del espíritu, demostrando que no necesitan de los
bienes terrenales ni de las ciencias materiales para hacer la caridad y obrar prodigios.
Ellos curarán en mi nombre, sanarán a los enfermos desahuciados, convertirán el agua
en bálsamo y levantarán de su lecho a los muertos. Su oración tendrá la potestad de
aplacar los vientos, de apaciguar los elementos y combatir las epidemias y las malas
influencias.
Los poseídos se libertarán de sus obsesiones, de sus perseguidores y opresores,
ante la palabra, la oración y la potestad de mis nuevos discípulos. (160,28-29)
Espiritualidad quiere decir elevación de los sentimientos, pureza en la vida, fe,
amor a los demás, caridad, humildad ante Dios y respeto profundo a los dones
recibidos. Cuando lográis alcanzar alguna de estas virtudes, comenzáis a penetrar con
vuestra mirada espiritual en la mansión del amor y la perfección. Así, cuando
alcancéis la espiritualidad, desde la Tierra podréis decir que habitáis, aunque sea
solamente en los instantes de vuestra oración, en el valle espiritual, y al mismo tiempo
recibiréis la luz que os revele hechos que pertenecen al futuro, ya que para el espíritu,
cuando comienza a elevarse, va dejando de ser un misterio el porvenir.
Sí, discípulos. Sólo en la vida humana, el hombre ignora lo que pasará en el
futuro, lo que vendrá el mañana; desconoce su destino, ignora el camino que tendrá
que recorrer y cuál será su fin.

El hombre no podría resistir el conocimiento de todas las pruebas por las que en
su existencia habrá de pasar, y en mi caridad por él he tendido ese velo de misterio
entre su presente y su futuro, impidiendo así que su mente se extraviase contemplando
o sabiendo todo lo que habrá de vivir y sentir.
En cambio el espíritu, un ser revestido de fuerza y creado para la eternidad, tiene
en sí la facultad de conocer su futuro, el don de conocer su destino y la fortaleza para
comprender y aceptar cuantas pruebas le esperen, porque sabe que al final del camino,
cuando éste se ha recorrido dentro de la obediencia a la Ley, tendrá que llegar a la
Tierra de promisión, paraíso del espíritu, que es el estado de evolución, pureza y
perfección, que al fin habrá alcanzado.
No podéis alcanzar el grado de espiritualidad de vuestro Maestro para poder saber
lo que os reserva vuestro destino, lo que os tiene deparado el futuro, pero por medio
de vuestra elevación os haré presentir la proximidad de algún acontecimiento.
Ese presentimiento, esa videncia sobre el futuro, ese conocimiento sobre vuestro
destino, sólo lo iréis logrando conforme vuestro ser, formado de cuerpo y espíritu, se
vaya elevando por el camino de la espiritualidad, que vuelvo a deciros, es fe, es
pureza, es amor de vida, es amor y caridad para vuestros semejantes, es humildad y
amor ante vuestro Señor.
Estad alerta para que no combatáis a quienes como vosotros se levanten
cumpliendo misiones confiadas por mi Divinidad, para que podáis reconocer a los
verdaderos profetas y a los falsos; y confirméis las obras de unos y destruyáis las
obras de los otros.
Porque éste es el tiempo en que todas las fuerzas se han levantado para combatir.
He ahí el bien luchando contra el mal, la luz contra la tiniebla, el saber contra la
ignorancia, la paz contra la guerra.

Requisitos y características del Espiritualismo

Sabed que en cada hombre habita un "Judas". Sí, discípulos, porque en vuestro
caso la materia es el "Judas" del espíritu, la materia es la que se opone a que brille la
luz de la espiritualidad, la que acecha al espíritu para hacerlo caer en materialismo, en
bajas pasiones.
Mas no porque sea vuestra materia la que os orille al abismo, vais a condenarla,
no, porque la necesitáis para vuestro adelanto y la venceréis con vuestra
espiritualidad, como Yo vencí a Judas con amor.
Antes de levantaros a enseñar mis máximas y a exponer sus conceptos, debéis
empezar por practicar la enseñanza que os he revelado, amando a vuestros
semejantes, haciendo una vida elevada, sembrando de caridad y de luz vuestro
camino; si esto no lo hacéis, desde ahora os digo que no habréis comprendido el
espiritualismo. Él os descubre vuestra esencia, por medio de él podéis formaros un
concepto certero sobre vuestro Padre y conoceros a vosotros mismos.
Es verdad que para lograr la espiritualidad, precisáis de cierta renunciación, de
esfuerzo y sacrificio; pero si se ha despertado en vosotros un anhelo de elevación, si
comienza a vibrar el amor en vuestro ser o si ha surgido el ideal por lo espiritual, en
vez de sacrificios o de renunciación, será para vosotros un placer despojaros de
cuanto inútil, superfluo órnalo llevéis.
Tendréis siempre presente que todos sois iguales ante Mí, que todos tuvisteis el
mismo principio y todos lleváis el mismo fin, aunque exteriormente cada destino se
presente diferente.
Nunca olvidéis que todos tendréis que llegar a Mí, lo que quiere decir que todos,
aunque de distintas maneras, haréis los méritos necesarios para llegar a la mayor
altura espiritual; por lo tanto, nunca consideréis inferior a nadie.
En el espiritualista nunca deberá germinar la vanidad, en cambio la verdadera
modestia sí deberá acompañarle siempre, y así, sus actos, en vez de deslumbrar con
falsa luz, tendrán repercusión en el corazón de sus hermanos.
Los buenos sembradores del espiritualismo jamás se distinguirán por algo exterior
o material. Ni hábitos, ni insignias, ni ninguna forma especial de hablar habrá en
ellos. Todo será en sus actos sencillez y humildad; sin embargo si por algo se
distinguen será por su caridad y su espiritualidad.
Los verdaderos predicadores del espiritualismo, no serán notables por lo florido
de su lenguaje, sino por la sabiduría y sencillez de su palabra, pero sobre todo por la
verdad de sus obras y bondad de su vida.
La espiritualidad es claridad, es sencillez, es culto al amor y es lucha por alcanzar
la perfección del espíritu.

El efecto bendito de la espiritualidad

Por medio de la espiritualidad se logra un grado de elevación que permite al
hombre concebir ideas más allá de lo que puede su mente presentir y tener potestad
sobre lo material.
Ahora pensad, si la elevación del espíritu se emplea en el estudio de la creación
material que la naturaleza os presenta, o de cualquier otro ideal humano, ya podéis
imaginar los frutos que podríais obtener cuando vuestros descubrimientos no fuesen
debidos tan sólo al escrutinio con la mente, sino que también interviniera la
revelación espiritual que os hiciere El que todo lo ha creado.
Cuando los hombres logren la espiritualidad serán criaturas superiores a todo lo
que les rodea, porque hasta ahora sólo han sido débiles seres a merced de elementos,
fuerzas e influencias que no deben estar sobre el hombre porque no son superiores a
él.
De cierto os digo que la espiritualidad también se heredará, por lo cual debéis
preocuparos en transmitir a vuestros hijos pureza y sensibilidad para lo espiritual;
ellos os lo agradecerán, porque supisteis tener caridad, brindándoles un cuerpo sano
de pasiones, una mente despejada, un corazón sensitivo y un espíritu despierto al
llamado de su conciencia.
Lo único que persigue mi Obra, es la espiritualidad de todos los hombres, porque
en la espiritualidad tendrá que identificarse y comprenderse. En la espiritualidad
verán desaparecer los nombres, las formas exteriores de sus religiones, que han sido la
causa de su distanciamiento espiritual, ya que cada una ha interpretado a su Dios en
forma distinta.
Entonces, cuando todos por sus distintas sendas se vayan aproximando a la
espiritualidad, comprenderán que lo único que necesitaban era liberarse de su
materialismo para poder traducir "en forma espiritual lo que siempre tomaban en
sentido material.
Espiritualidad es cuanto pido en este tiempo a los hombres, y dentro de lo lícito,
verán cumplidos sus más grandes ideales y resueltos sus más grandes conflictos.

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