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Profecías.




El cumplimiento de antiguas y nuevas profecías

Lo que los profetas hablaron, se cumplirá en este tiempo; mi nueva palabra llegará
ante filósofos y teólogos, muchos se mofarán de ella y otros se escandalizarán, mas
cuando eso sea, sus ojos asombrados contemplarán el cumplimiento de las profecías
que ahora os he anunciado.
Aquellos profetas de los tiempos. pasados no recibieron consagración o
autorización alguna en la Tierra, no estaban obligados a tener sumisión ante ninguna
autoridad y sólo se concretaban a obedecer los dictados de su Señor, que era el que
ponía su palabra en los labios de aquellos escogidos por Él.
Llenos de fe y de valor, nada los detenía en su misión de enseñar mi Ley al pueblo
y apartarlo del fanatismo religioso, haciéndole comprender la indolencia y los errores
de los sacerdotes.
Humanidad: ¿Os parece imprevisto el dolor, la miseria y el caos que os envuelve en
este tiempo?
Si estáis sorprendidos, es porque no os interesasteis por mis profecías y no os
preparasteis.
Todo estaba previsto y todo estaba anunciado, pero faltasteis a la fe y ahora apuráis
las consecuencias como un cáliz muy amargo.
También ahora estoy profetizando por medio del entendimiento humano; unas
profecías son de realización próxima y otras para tiempos más distantes.
Este pueblo que las escucha, tiene la gran responsabilidad de darlas a conocer a la
humanidad, porque ellas contienen luz que hará a los hombres comprender la realidad
en que viven, para que se detengan en su veloz carrera hacia el abismo.
Mucho de lo que en este tiempo os he hablado, es profecía que se refiere a tiempos
próximos a veces, y a veces a tiempos del futuro, por eso muchos hombres no querrán
dar importancia a este mensaje divino.
En cambio, esta palabra surgirá llena de luz entre la humanidad de los tiempos
venideros, que verán y encontrarán en ella grandes revelaciones, cuya exactitud y
perfección dejarán maravillados a los hombres de ciencia.

Gran profecía a los pueblos, del 10. 1. 1945

En este instante hablo a las naciones de la tierra. Mi luz la tienen todos, con ella
reflexionarán en que han llegado a tomar la vida como si fuesen los dueños de ella.
En verdad os digo, que vuestra destrucción y vuestro dolor ha levantado profundo
arrepentimiento en muchos y ha despertado a millones de seres a la luz, que me
buscan e invocan, y de ellos se levanta un clamor que llega hasta Mí, preguntando:
Padre, ¿Acaso la guerra no cesará en 1945, ni vendrás a secar nuestras lágrimas y a
traernos la paz?
He aquí mi presencia entre vosotros, ¡oh siete naciones! ¡Siete cabezas que os
habéis levantado en el mundo delante de Mí!
INGLATERRA: Yo os ilumino. Mi justicia grandemente os tocará todavía, mas
os doy la fuerza, toco vuestro corazón y os digo: Vuestras ambiciones caerán,
vuestros poderíos os serán quitados y a nadie serán dados.
ALEMANIA: Toco en este instante vuestra soberbia y os digo: Preparaos, porque
vuestra semilla no perecerá. Nuevas tierras me habéis pedido y los hombres se han
interpuesto en mis altos juicios. Yo toco vuestra cerviz y os digo: Tomad mi fuerza y
confiad en Mí que Yo os salvaré.
Mas si en Mí no confiareis y os entregaseis a vuestra soberbia, caeréis y seréis
esclava del mundo; mas esa no es mi voluntad, porque es el tiempo en que vengo
derribando a los señores y libertando a los esclavos y cautivos. Tomad mi luz y
levantaos.
RUSIA: Mi Espíritu todo lo contempla. No será vuestro el mundo. Yo seré quien
reine sobre todos vosotros. No* lograréis borrar mi nombre, porque Cristo que os
habla, reinará sobre todos los hombres. Desmaterializaos y preparaos para una nueva
vida, porque si así no fuere, Yo quebrantaré vuestro orgullo. Os entrego mi luz.
ITALIA: No sois ya el Señor de los tiempos pasados; hoy el escarnio, la
esclavitud y la guerra os han destruido. Una gran purificación estáis atravesando por
vuestra degeneración. Mas os digo: regeneraos, apartad vuestro fanatismo e idolatría y
reconocedme como el Señor de los señores. Yo derramaré nuevas inspiraciones y luz
entre vosotros. Tomad mi bálsamo y perdonaos los unos a los otros.
FRANCIA: Me hacéis presente vuestro dolor. Vuestro lamento llega hasta la
altura de mi solio. Yo os recibo. Ayer os levantasteis como señor, ahora sólo me
presentáis las cadenas que arrastráis.
No habéis velado ni orado; os habéis entregado a los placeres de la materia, y el
dragón ha hecho presa de vosotros.
Mas Yo os salvaré, porque el clamor de vuestras mujeres y el llanto de los niños
llega a Mí. Queréis salvaros, y Yo os doy mi manto, pero en verdad os digo: Velad,
orad y perdonad.

ESTADOS UNIDOS: En este instante también os recibo. Contemplo vuestro
corazón, no de piedra, sino de metal, de oro. Vuestro cerebro de metal lo encuentro
endurecido. No encuentro amor en vosotros, no descubro espiritualidad, sólo veo
grandeza, ambiciones y codicia.
Seguid, mas os pregunto: ¿Cuándo mi simiente va a enraizar profundamente en
vosotros? ¿Cuándo derrumbaréis vuestro "becerro de oro" y vuestra "torre de Babel",
para edificar el verdadero templo del Señor?
Yo os toco la conciencia, desde el primero al último y os perdono. Os ilumino
para que en la hora suprema, cuando la prueba llegue a la culminación, no se ofusque
vuestra mente, sino que penséis con claridad y recordéis que Yo soy antes que vos.
Os doy luz, fuerza y potestad. No os intercaléis en mis altos juicios, porque si
desobedecieseis mis mandatos o traspasaseis el límite que señalo, el dolor, la
destrucción, el fuego, la peste y la muerte serán con vos.
JAPÓN: Os recibo y os hablo. I le penetrado en vuestro santuario y todo lo he
contemplado. No queréis ser postreros siempre habéis querido ser primero y en
verdad os digo: Esa simiente no es grata delante de Mí.
Es menester que apuréis el cáliz de amargura, para que se purifique vuestro
corazón. Es necesario que vuestra lengua se mezcle con las otras lenguas; es menester
que el mundo se acerque a vosotros. Cuando el mundo se encuentre preparado y
limpio, os llevará simiente que Yo le he de entregar, porque a nadie contemplo
preparado. No contemplo en vosotros la simiente espiritual de mi Divinidad. Mas Yo
prepararé el camino.
Pronto habrá caos de ideas en el universo, confusión de ciencias y teorías, y
después de ese caos llegará la luz a vosotros. Yo a todas os preparo y perdono y hago
que penetréis al camino certero.
Cuando el momento sea marcado y llegue la paz a las naciones, no seáis reacios,
no os opongáis a mi voluntad. Si las naciones firmaron, vos no las traicionéis, porque
entonces Yo descargaré mi justicia sobre vosotros.
¡Siete naciones! ¡Siete cabezas! Os ha recibido el Padre. Ante vosotros, bajo
vuestro dominio, se encuentra el mundo. Vosotros me responderéis de él.
Sea la luz del "libro de los siete sellos" en cada una de las naciones, para que los
hombres se preparen conforme es mi voluntad.

Guerras, catástrofes naturales señales en el Cielo

liste misino inundo que ahora habitáis, ha sido por mucho tiempo campo de
batalla y no le ha bastado al hombre la enorme experiencia legada por sus
antepasados, experiencia amarga y dolorosa que es como un libro abierto por la
conciencia delante de los hombres de este tiempo.
Pero es duro el corazón de la humanidad para aceptar aquel fruto de experiencia
que es como un legado de luz. Lo único que han heredado de sus antepasados ha sido
el odio, la soberbia, el rencor, la codicia, el orgullo y la venganza que les fue
transmitida en la sangre.
Mirad que es tiempo de justicia, porque en verdad os digo, toda falta será expiada.
La misma tierra reclamará el mal uso que de ella y de sus elementos haya hecho el
hombre.
Todo lo que haya sido destruido os reclamará, haciendo reconocer a los hombres
que fueron hechos por el Creador con fines de amor, y que esa voluntad única que
podía destruirles es la que les cuida, les protege y les bendice.
Os estoy dejando este mensaje que habéis de llevar más allá de los mares. Mi
palabra cruzará por el viejo continente y llegará hasta los hombres de Israel, que en
lucha fratricida se han levantado por un pedazo de tierra, sin darse cuenta de la
miseria de su espíritu.
No podéis comprender la prueba por la que pasará el mundo. Iodos esperan la paz
y ésta sólo será efectiva hasta después de que los elementos hayan dado testimonio de
Mí.
Mis elementos se desatarán y asolarán comarcas. Los hombres de ciencia
descubrirán un nuevo planeta y una lluvia de estrellas alumbrará vuestro mundo, pero
esto no acarreará desastres para la humanidad, sólo anunciará a los hombres la llegada
de un nuevo tiempo.
Ya os he revelado que mi pueblo se encuentra diseminado por toda la Tierra, es
decir que la simiente espiritualista se encuentra diseminada en toda la redondez de la
Tierra.
Hoy estáis desunidos y hasta llegáis a desconoceros unos y otros, por verdaderas
pequeñeces; mas cuando las doctrinas materialistas lleguen a amenazar con invadiros
a todos, entonces será cuando llegaréis a identificaros todos los que pensáis y sintáis
con el espíritu. Para cuando ese tiempo llegue, Yo os daré una señal para que podáis
reconoceros, algo que todos podáis llegar a ver y oír en la misma forma. Así, cuando
deis testimonio unos a otros, os maravillaréis y diréis: Es el Señor quien nos ha
visitado.

Profecías sobre las comunidades mexicanas

Oídme ahora pueblo, y levantaos a dar cumplimiento digno y verdadero a mi
palabra.
Veo que lleváis tristeza en vuestro corazón, porque estáis presintiendo que no
todas estas multitudes se van a apegar a la Ley que he escrito en vuestra conciencia,
mas, Yo os digo que ahora, como en el Primer Tiempo, el pueblo se dividirá.
Yo os he hablado mucho y he marcado un solo sendero a todos, por lo que os digo
que vendrá el juicio para este pueblo, cuando sea el día señalado por la voluntad de
vuestro Padre para hacer cesar esta manifestación si algunos de mis hijos me
desobedecen.
He venido a vosotros como un libertador en este tiempo, señalándoos el camino
del desierto, la jornada espiritual de la lucha por la liberación y la salvación,
prometiéndoos al final la nueva Tierra de Promisión que es la paz, la luz y la felicidad
del espíritu.
Bienaventurados los que se levanten a seguirme en esta jornada, ansiosos de
liberación y espiritualidad, porque nunca se sentirán solos ni débiles en las pruebas
que les depare el extenso desierto.
En cambio, ¡Ay de los que falten a la fe, de los que amen más lo del mundo que lo
del espíritu, de los que sigan aferrados a sus ídolos y a sus tradiciones! Ellos creyendo
servirme, serán súbditos del Faraón, que es la carne, el materialismo, la idolatría.
El que anhele llegar a la Tierra Prometida, a la patria del espíritu, tiene que ir por
el mundo dejando huella de bien.
Venid por ese camino y no temáis, que si fundáis vuestra esperanza en que vuestra
fe no es absoluta y Yo os digo que el que quiera seguirme, debe estar persuadido de
mi verdad.

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