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Inspiraciones y Revelaciones de Dios.




Inspiraciones divinas

Discípulos: Cuando mi palabra llega a vosotros y no la comprendéis, la ponéis en
duda y Yo os digo: cuando os atormente la incertidumbre, retiraos a la soledad de los
campos y ahí, en medio de la Naturaleza, donde sólo tengáis por testigos a la
campiña, a las montañas y al firmamento, volved a interrogar a vuestro Maestro,
profundizaos en su palabra y presto vendrá a vosotros su dulce respuesta, entonces os
sentiréis transportados, inspirados, llenos de un goce espiritual desconocido.
Así dejaréis de ser los hombres de poca fe, sabiendo que toda palabra de Dios
encierra verdad, pero que para descubrirla es menester saber penetrar en ella con
recogimiento y pureza, porque ella es santuario.
Siempre que os encontréis preparados y queráis saber algo, vuestra sed de luz
atraerá la luz divina. ¡Cuántas veces os he dicho: id a la montaña y decidme ahí
vuestras inquietudes, vuestros dolores y necesidades!
Jesús con su ejemplo, os enseñó estas lecciones en el Segundo Tiempo; recordad
mi ejemplo cuando me retiré al desierto para orar antes de principiar mi predicación;
recordad que en los últimos días de mi estancia entre los hombres, antes que penetrar
en la sinagoga para orar, busqué la soledad del Huerto de los Olivos para conversar
con el Padre.
La Naturaleza es un templo del Creador, donde todo se eleva a Él para rendirle
culto, ahí podréis recibir directamente y con toda pureza la irradiación de vuestro
Padre. Ahí, lejos del egoísmo y del materialismo humano, sentiréis llegar a vuestro
corazón inspiraciones sabias que os mueven a practicar el bien en vuestra senda.
Debéis de estar velando, discípulos, porque no sólo os hablaré por este conducto,
también buscaré comunicarme con vuestro espíritu en los instantes en que vuestro
cuerpo duerme; os enseñaré a penetrar con preparación en ese reposo y a que vuestro
espíritu se desprenda para que se eleve a las regiones de la luz, de donde tomará la
profecía para iluminar su camino, transmitiéndole su mensaje al entendimiento.
Yo nunca he estado lejos de vosotros, como a veces lo habéis creído, ni he sido
jamás indiferente a vuestras penas, ni sordo a vuestros llamados. Lo que ha pasado es
que vosotros no os habéis preocupado por afinar vuestros sentidos superiores,
esperando percibirme con los sentidos de la carne, y Yo os digo que el tiempo en que
concedí esto a los hombres, ya está muy lejos.
Si os hubieseis preocupado un poco por desarrollar algunos de vuestros dones
espirituales, como la elevación a través del pensamiento, la oración, el presentimiento,
el sueño profético, o la vista espiritual, Yo os aseguro que por cualquiera de ellos
estarías comunicándoos conmigo y por lo tanto recibiendo contestación a vuestras
preguntas e inspiración divina en vuestro pensamiento.
Yo estoy enteramente dispuesto a hablaros, siempre en espera de vuestra elevación
y preparación espiritual, para complaceros y daros la dicha de comunicarme con
vuestro espíritu. Sólo falta que vosotros también os dispongáis con la mayor pureza a
lograr esa gracia.
Interrogad a vuestros sabios y si son sinceros os dirán que le han pedido
inspiración a Dios. Y Yo les daría más inspiración, si me la pidieran con más amor
para sus hermanos y con menos vanidad para sí mismos.
De cierto os digo que todo lo que habéis acumulado de conocimientos verdaderos,
vienen de Mí, todo aquello que tienen de puro y elevado lo voy a usar en este tiempo
para vuestro provecho, porque para eso os lo he concedido.
Éste es un tiempo en que mi Espíritu está hablando incesantemente a la
conciencia, al espíritu, a la razón y al corazón de la humanidad. Mi voz llega a los
hombres a través de pensamientos y de pruebas, por las que muchos por sí mismos
van despertando a la verdad, ya que quienes les guían o enseñan están durmiendo y
quisiesen que el mundo nunca despertase.
En el Tercer Tiempo vine a realizar con la claridad de mis manifestaciones lo
imposible para los hombres: comunicarme por el entendimiento humano.
Comprendedme discípulos, porque en la comunicación de espíritu a Espíritu que
os espera, sentiréis mi presencia eternamente; si os sabéis preparar, no volveréis a
decirme: Señor, ¿Por qué no vienes? ¿Por qué no contemplas mi dolor? No me
hablaréis así, discípulos, de cierto os digo, que quien así me hable, dará una prueba
palpable de su ignorancia y de su impreparación.
No quiero contemplar a mis discípulos alejados de Mí, quiero que me digáis en
vuestro espíritu: "Maestro, Vos estáis entre nosotros, nuestro espíritu os siente,
vuestra sabiduría es la fuente de mi inspiración". Ésa es la verdadera confesión que
quiero escuchar de vosotros.

La adaptación de las Revelaciones Divinas

Para manifestar lo divino, vuestros idiomas son limitados, por eso en todos los
tiempos he tenido que hablaros con parábolas, con metáforas, pero ya veis, aún
habiéndoos así, poco me habéis comprendido, porque os ha faltado la voluntad
necesaria para analizar mis manifestaciones.
En cada era me habéis estado esperando y sin embargo cuando me habéis tenido
delante de vosotros no me habéis reconocido debido a vuestra falta de vigilia y
espiritualidad. Os digo que cualquier forma que revista mi presencia, siempre
encerrará verdad y esencia divina.
Os he dicho que me he valido de diversas formas para manifestarme al mundo,
mas éstas no han sido un disfraz para ocultaros mi Espíritu, sino para humanizarme,
limitarme, y así hacerme escuchar y sentir de los hombres.
Ahora os digo que antes de externar vuestro juicio, oigáis esta voz hasta que
llegue el instante de vuestro convencimiento o de vuestra iluminación, cuando en el
espíritu se haga la luz.
Mientras los hombres persistan en su ceguedad y en su ignorancia, harán que
Dios, que ante todo es Padre, tenga que humanizarse, limitarse y empequeñecerse ante
sus hijos, para poder ser comprendido. ¿Hasta cuando vais a dejar que me muestre
delante de vosotros con la grandeza en la que debéis mirarme?
Tenéis que ser grandes para poder concebirme grande y a eso vengo, una vez tras
otra, a daros grandeza espiritual, para que podáis tener el infinito goce de conocer a
vuestro Padre, de sentir su amor, de oír el concierto divino que vibra sobre vosotros.
La parte exterior de aquella revelación del Padre en el Sinaí, fue la piedra que
sirvió como medio para que en ella se grabara la divina Ley.
Lo exterior en la comunicación de Dios con los hombres a través de Jesús, fue la
envoltura, la forma humana de Cristo.
En este tiempo, la parte exterior de mi comunicación ha sido el portavoz, por lo
que esta forma, como la de los tiempos pasados, tendrá su fin.
Entended que sois los hijos del pueblo Espiritualista, el que no deberá alimentarse
de formas, sino de esencia, si comprendéis bien mi palabra, nunca más caeréis en
idolatría, ni os aferraréis a las prácticas exteriores, a las formas, a lo pasajero, porque
iréis siempre en pos de lo esencial, de lo eterno.

Distintas modalidades de Revelaciones Divinas

Quisiera la humanidad tener la visita de un nuevo Mesías que le salvara del
abismo, o al menos oír la voz de Dios humanizada vibrando en los vientos y Yo os
digo que bastaría que observaseis un poco o recogieseis vuestro espíritu en
meditación para darle sensibilidad, para que escuchaseis cómo todo os habla. Si os
parece imposible que las piedras hablen, Yo os digo que no sólo las piedras sino todo
cuanto os rodea .os habla de vuestro Creador para que despertéis de vuestros sueños
de grandeza, de orgullo y de materialismo.
Los iluminados de los tiempos pasados siempre vieron resplandores de luz,
siempre escucharon mi palabra. Los profetas, los inspirados, los precursores, los
fundadores de doctrinas de elevada espiritualidad, han dado testimonio de que oían
voces que parecían salir de las nubes, de las montañas, del viento o de algún lugar que
no podían precisar; que oían la voz de Dios como si saliera de lenguas de fuego y en
ecos misteriosos. Muchos oían, veían y sentían por medio de sus sentidos, otros a
través de sus atributos espirituales, igual acontece en este tiempo.
De cierto os digo: Aquellos que recibían mis mensajes con sus sentidos
corporales, interpretaban espiritualmente la inspiración divina, y lo hacían según su
preparación material y espiritual, de acuerdo con el tiempo en que estuvieron en el
mundo, tal como ocurre ahora en los instrumentos humanos que llamáis portavoces o
facultades. Mas debo deciros, que lo mismo en los tiempos pasados como en los
presentes, han mezclado a la pureza de las revelaciones divinas sus propias ideas o las
que a su alrededor predominaban, y a sabiendas o ignorándolo, han alterado la pureza
e ilimitada esencia de la verdad, que es, de cierto os digo, el amor en sus más altas
manifestaciones.
Las vibraciones e inspiraciones espirituales fueron en ellos y tanto los primeros
como los postreros han dado y darán testimonio de esa inspiración, que llegó a su
espíritu de la voz que les habló casi siempre sin saber cómo, en igual forma en que
hoy ocurre a muchos y como ocurrirá mañana a otros más.
Las palabras, las interpretaciones y la forma de actuar se deben a los hombres y a
los tiempos en que viven, pero sobre dé todos está la suprema verdad.
De tiempo en tiempo se hace necesario que mi Espíritu se manifieste en alguna
forma, accesible y comprensible a vuestro entendimiento. Esa necesidad de hablaros
proviene de vuestra desobediencia a mi Ley, de vuestro alejamiento del camino
verdadero.
Es el hombre la criatura más rebelde de la Creación, debido al libre albedrío de
que goza. Hasta ahora no ha querido someterse a los dictados de la conciencia.
Mi palabra viene a detener a unos, a orientar a otros, a fortalecer a todos en la
verdad y a salvaros de los abismos.
No hagáis objeción a la forma de manifestarme ahora, tan distinta de la del
Segundo Tiempo; sabed que nunca he empleado dos veces la misma forma, ya que
sería estacionaros ante una misma enseñanza, y Yo vengo siempre a enseñaros nuevas
lecciones y a ayudaros a dar nuevos pasos.
Mi Verbo se derrama en múltiples formas, por medio de la conciencia; por
pruebas que hablan de Mí, por los elementos o por mis hijos espirituales. Mi Verbo es
universal. Todo el que se prepare oirá mi voz.

La necesidad de Revelaciones Divinas

Mi divina enseñanza no sólo esta destinada al espíritu, no, también ella tiene que
llegar al corazón humano para que tanto la parte espiritual como la corporal lleguen a
armonizar.
La palabra divina está destinada ¡i iluminar el entendimiento y a sensibilizar el
corazón del hombre, y la esencia que existe en esa palabra está destinada a alimentar
y a elevar al espíritu.
Para que la vida del hombre sea completa, necesita ineludiblemente del pan
espiritual, al igual que trabaja y lucha por el sustento material.
"No sólo de pan vive el hombre", os dije en aquel Segundo Tiempo y mi palabra
está en pie, porque nunca podrá la humanidad prescindir del alimento espiritual, sin
que le sorprendan en la Tierra las enfermedades, el dolor, las tinieblas, las
calamidades, la miseria y la muerte.
Podrán decir los materialistas que ya la humanidad está viviendo sólo de lo que la
Tierra y la Naturaleza le ofrece, sin necesidad de ir en busca de algo espiritual que le
sustente, que le fortalezca a través de su jornada, pero debo deciros que esa no es una
vida perfecta ni completa, sino una existencia a la que le falta lo esencial, como es la
espiritualidad.
En todos los tiempos me he manifestado al hombre, en una forma sencilla para
que pudiera comprenderme, siempre lo he hecho al alcance de vuestro entendimiento
y de vuestro corazón. He descendido hasta vosotros para daros con ello un ejemplo de
humildad llegando hasta vuestra vida humilde para levantaros a una vida mejor.
Aquí tenéis cumplida la palabra que os di cuando en el Segundo Tiempo Jesús
daba gracias a su Padre por haber ocultado su sabiduría a los sabios y entendidos, en
cambio se la había dado y revelado a los humildes.
Sí, mi pueblo, porque los que llamáis sabios, se engrandecen y quieren humillar a
los humildes, enseñándoles tan sólo lo que ellos consideran las migajas del pan, que
de Mí han recibido.
Mientras que los pobres, los humildes, que sí conocen las necesidades que la vida
presenta y sus privaciones, cuando llegan a poseer algo, sienten que es demasiado
para ellos y participan a los demás.
Ahora agrego que, cuando el avaro se torne en generoso y el soberbio en humilde,
llegarán al instante a gozar de cuanto tengo reservado para el que sabe practicar la
virtud, pues mi amor no es parcial, es universal, es para todos mis hijos.

La limitación de las Revelaciones

No es mi última enseñanza ésta que ha venido a iluminar la Tercera Era; lo
espiritual no tiene fin; mi Ley siempre está brillando como un sol divino en todas las
conciencias. El estancamiento o la decadencia sólo es propia de los humanos y ella es
siempre el resultado de vicios, flaquezas o desenfreno de las pasiones.
Cuando la humanidad finque su vida sobre cimientos espirituales y lleve en sí el
ideal de eternidad que os inspira mi doctrina, habrá encontrado el camino del progreso
y la perfección, y nunca más se apartará de la senda de su evolución.
Si vosotros creéis que hasta ahora he venido a revelaros algo de la vida espiritual,
estáis en grave error, porque vuelvo a deciros: La enseñanza divina empezó cuando
nació el primer hombre, y no exagero si os digo que mi lección comenzó con la
formación de los espíritus, antes que el mundo fuese.
Cuando la humanidad sólo creía que existía lo que con sus ojos alcanzaba a
descubrir y hasta ignoraba la forma del mundo que habitaba, concebía a un Dios
limitado a lo que sus ojos conocían.
Pero a medida que su mente fue descubriendo misterio tras misterio, el Universo
se fue ensanchando ante su vista y la grandeza y omnipotencia de Dios fueron
creciendo ante la inteligencia maravillada del hombre.
Por eso he tenido que traeros en este tiempo una enseñanza que esté de acuerdo
con vuestra evolución.
Mas, Yo os pregunto: ¿Es ciencia material lo que encierra mi revelación? No, la
ciencia que os enseño habla de -una existencia más allá de la Naturaleza que
contempláis y examináis hace tanto tiempo. Mi revelación descubre el camino que
eleva al espíritu hasta una morada desde donde puede descubrirlo, conocerlo y
comprenderlo todo.
Que Dios se comunique espiritualmente con los hombres; que el mundo espiritual
se comunique y se manifieste en vuestra vida, que los mundos y las moradas
desconocidas lleguen a comunicarse con vosotros, ¿Os parece imposible o al menos
extraño? ¿Queréis acaso que vuestro conocimiento permanezca estacionado y el Padre
nunca os revele más de lo que ya os ha revelado?
No seáis rutinarios ni limitéis el conocimiento a vuestro espíritu.
Hoy podéis negar, combatir y perseguir mi Doctrina espiritual, mas Yo sé que
mañana os rendiréis ante la verdad.
Toda revelación divina, al aparecer, ha sido combatida y negada, mas a la postre
aquella luz se ha impuesto.
Ante los descubrimientos de la ciencia, también la humanidad se ha mostrado
escéptica y al fin se ha tenido que rendir ante la realidad.
Cuando se eleve al infinito el templo del Espíritu Santo desde el corazón de la
humanidad, ahí en su seno, surgirán las nuevas revelaciones que serán mayores
cuando más se eleven los espíritus.
¿Cómo podéis creer que mientras he descendido a vosotros, pudiese descuidar a
otras naciones, si todos sois mis hijos? ¿Creéis que alguien está lejos o fuera de Mí, si
mi Espíritu es universal y comprende todo lo creado?
Todo vive y se alimenta de Mí. Por eso mi rayo universal ha descendido sobre
todo el orbe y el espíritu ha recibido mi influencia en este y en otros mundos, porque
he venido a salvar a todas mis criaturas.
Mi manifestación por medio de los portavoces está destinada por Mí a ser
pasajera, una breve etapa de preparación que servirá a este pueblo de norma, de ley y
de principio, para testificar y extender esta verdad, y anunciar al mundo la presencia
del Tercer Tiempo.
Así como mi manifestación por el entendimiento humano estuvo destinada a ser
fugaz como el relámpago, también estuvo previsto que unas cuantas multitudes fuesen
llamadas a presenciar esta revelación y a recibirla.
En cambio, la comunicación de espíritu a Espíritu alcanzará a todo el género
humano, sin limitación de tiempo, porque esa forma de buscarme, de recibirme, de
orar, de escucharme y sentirme, pertenecerá a la eternidad.

La manifestación de Dios en el hombre

Yo quiero convertiros en mis discípulos para que aprendáis a sentirme, como hijos
que sois de mi Espíritu. ¿Por qué no habéis de sentir en vosotros mi presencia, si sois
de mi misma esencia, si sois parte mía?
No me sentís, porque no os dais cuenta de ello, porque carecéis de espiritualidad y
preparación y cuantas señales o sensaciones recibís las atribuís a causas materiales; es
cuando os digo, que estando con vosotros no percibís mi presencia.
Ahora os digo: ¿Verdad que si sois parte mía, natural es que me sintáis en vuestro
ser? ¿Verdad que meditando en ello, justo es que vuestro espíritu llegue a fundirse
con el mío? Yo vengo a descubriros la verdadera grandeza que debe existir en cada
hombre, porque os habéis' confundido y queriendo ser grandes en la Tierra, os habéis
empequeñecido espiritualmente.
Ya no quiero que vosotros me digáis: "Señor ¿Por qué estáis lejos de mí, por qué
no me escucháis, por qué me siento solo en el camino?"
68. Pueblo amado: Yo nunca me aparto de mis hijos, sois vosotros los que os apartáis
de Mí, porque os ha faltado la fe y vosotros mismos me habéis rechazado y me habéis
cerrado las puertas de vuestro corazón.
69. No quiero que vosotros me sintáis lejos, porque Yo os he dicho que por vuestra
espiritualidad, todos me sentiréis, me palparéis, vuestro espíritu escuchará mi voz y
espiritualmente contemplaréis mi presencia. Así quiero ver unificados vuestros
espíritus al mío por una eternidad, porque ésta es mi voluntad.

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