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Reversión y transformación en todos los ámbitos.




Conocimientos nuevos y más profundos

Se acerca el tiempo en que las revelaciones espirituales, descubran a la humanidad
la senda luminosa para llegar a conocer los misterios que se esconden en el seno de la
Creación.
La luz de mi espíritu os revelará la forma de adquirir la verdadera ciencia que le
permita al hombre ser reconocido y obedecido por las criaturas que os rodean y por
los elementos de la Creación, cumpliéndose así mi voluntad de que el hombre llegase
a enseñorearse de la Tierra, mas eso será cuando el espíritu del hombre iluminado por
la conciencia, haya impuesto su potestad y su luz a las flaquezas de la materia.
Ya está próximo el día en que los hombres comprendan la importancia que tiene el
espíritu, porque muchos, creyendo no creen y otros, viendo no ven. Mas cuando
palpen la verdad reconocerán que sería infantil, injusto e insensato seguir sustentando
con frutos del mundo a un ser que pertenece a otra vida.
Entonces buscaréis la luz en las religiones y en su ansiedad y angustia por
encontrar la verdad, abolirán lo falso de las doctrinas y destruirán todo lo superficial y
lo externo que encuentren en los diversos cultos, hasta descubrir la esencia divina.
La humanidad sí tendrá que cansarse de seguir sembrando odio, violencia y
egoísmo. Cada semilla de odio que siembre se le multiplicará en tal forma, que no le
bastarán sus fuerzas para recoger su cosecha.
Este resultado imprevisto y superior a su poder humano, le detendrá su vertiginosa
e insensata carrera. Después, Yo haré un milagro en cada corazón al hacer brotar la
caridad, en donde sólo había egoísmo.
Volverán los hombres a atribuirse toda perfección, saber y justicia. Recordarán que
Jesús dijo: "No se mueve la hoja del árbol sin la voluntad del Padre"; porque hoy,
según el sentir del mundo, la hoja del árbol, los seres y los astros se mueven por el
acaso.

Cuando mi voz se haga oír en forma espiritual en la humanidad, sentirán los
hombres vibrar algo que siempre había estado en ellos, aunque sin poderse manifestar
con libertad. Será el espíritu quien, animado por la voz de su Señor, se levante
respondiendo a mi llamado.
Entonces comenzará una nueva era en la Tierra, porque dejaréis de ver la vida
desde abajo y comenzaréis a contemplarla, a conocerla y a gozarla desde las alturas de
vuestra elevación espiritual.
Cuando ya no sea la mente la que lleve al espíritu a observar o a profundizarse en
la ciencia, sino el espíritu el que eleve y guíe a la mente, será cuando el hombre
descubra lo que ahora le parece inescrutable y que, sin embargo, está destinado a serle
revelado, cuando haya espiritualizado su inteligencia.
Os he dicho que llegará el momento en que la luz brote en todos los lugares, en
todos los países, en todos los continentes; esa luz brillará de acuerdo con la
preparación espiritual del hombre; mas a través de ella se formará una nueva y más
acertada idea de la creación, una nueva etapa de evolución espiritual.
Cuando los hombres lleguen a pensar universalmente en el amor, cada quien
tratará de perfeccionarse, de cumplir, de servir mejor a los demás; será innecesario
todo temor al castigo, el hombre no cumplirá por temor, sino por convicción, entonces
habrá evolucionado espiritual e inteligentemente la humanidad.
Cuando esta semilla haya germinado en el corazón de los pueblos que forman la
humanidad, habrá un cambio absoluto en la vida de los hombres. Cuan grande será la
diferencia que demuestren tanto en su vida humana, como en su culto espiritual,
cuando se establezca la comparación entre la forma de vivir, de creer, de adorar, de
luchar y pensar, de los hombres de los tiempos pasados y de los que practiquen la
espiritualidad.
De aquel tiempo de fanatismo, de idolatría, de materialidad y absurdas creencias,
no quedará ni piedra sobre piedra; todos los errores que vuestros antepasados y
vosotros mismos leguéis a esas generaciones venideras, serán destruidos; todo lo que
no tenga esencia de bien y de verdad no perdurará, pero todo lo bueno que hayáis
heredado, eso tendrán que conservarlo.
Esta Doctrina, expuesta en una forma más espiritual que en los tiempos pasados,
tendrá que luchar entre hombres, pueblos, religiones y sectas, para abrirse paso y
llegar a establecerse, mas pasado el momento de confusiones, vendrá a los hombres la
paz y se recrearán extrayendo de mi palabra el contenido que en sí ha guardado
siempre.
El concepto sobre mi divinidad, sobre la vida espiritual y sobre la finalidad de
vuestra existencia irá tomando el cauce verdadero, porque cada hombre será un buen
intérprete de cuanto os fue dicho en parábola y en sentido figurado por vuestro
Maestro, por sus enviados y profetas.
Aquel lenguaje sólo en parte fue comprendido por los hombres; era la lección que
les estaba asignada de acuerdo con su capacidad espiritual y mental, pero ellos,
queriéndolo saber todo llegaron a turbarse y a confundirse, dando interpretaciones
materiales a lo que sólo podía analizarse en forma espiritual.

Instrucción a través de enviados de Dios

Os he prometido enviar a morar entre vosotros a los espíritus de grande luz, que
esperan tan sólo el momento de acercarse a la Tierra para encarnar y cumplir una gran
misión de restauración.
Cuando aquellos seres habiten este mundo, ¿qué tendréis que enseñarles? Nada,
de cierto os digo, porque ellos vendrán a enseñar, no a aprender.
Os maravillaréis de escucharles desde la infancia hablando de enseñanzas
profundas, sosteniendo conversaciones con los hombres de ciencia y con los teólogos,
asombrando con su experiencia a los ancianos y aconsejando la buena senda a la
juventud y a la niñez.
Bienaventurado el hogar que recibiese en su seno a uno de estos espíritus. ¡Cuan
graves serán los cargos que se hagan a quienes traten de impedir el cumplimiento de
mis enviados!
Vuelvo a deciros que no os faltarán en el mundo hombres dotados de gran luz, que
iluminen vuestra senda y siembren de amor vuestra vida.
Siempre ha tenido la humanidad la presencia de esos hombres en la Tierra y
vienen tiempos en que lleguen al mundo las grandes legiones de espíritus de gran luz,
quienes vendrán a destruir el falso mundo que habéis creado, para levantar uno nuevo
donde se respire paz e impere la verdad.
Mucho van a padecer ellos por causa de la maldad de los hombres; mas no será
nada nuevo, ya que ninguno de los enviados de Dios ha escapado a la persecución, a
la burla y a las ofensas. Ellos tendrán que venir al mundo y habitar en él, porque su
presencia es necesaria en la Tierra.
Llegarán llamando con amor al corazón de la humanidad; su palabra, impregnada
de la justicia del Padre, tocará el orgullo y la soberbia de todos los que han cambiado
la vestidura de humildad de su espíritu, por el atavío de la vanidad, del orgullo, del
falso poder y la falsa grandeza.
Estos serán los primeros que se levanten, señalando con su índice tembloroso por
la ira a mis enviados; pero eso servirá para que en cada prueba a que sean sometidos
mis siervos, puedan dar grandes testimonios de la verdad que al mundo han traído.
No sabéis ahora en que caminos de la vida humana tendrán que surgir, mas Yo os
digo que unos aparecerán en el seno de las grandes religiones, esos lucharán por la
unificación y la armonía espiritual de todos los hombres.
Otros se levantarán entre los hombres de ciencia para mostrar con el fruto de sus
inspiraciones que la verdadera finalidad de la ciencia, es la de perfeccionamiento
espiritual del hombre y no su miseria y destrucción.
Y así en cada sendero aparecerán mis siervos llevando en su corazón mi Ley y
testificando con palabras y obras lo que os he venido a hablar en este tiempo.

La metamorfosis del ser humano

Os estoy profetizando un mundo nuevo y una humanidad espiritualizada y
nuevamente cuando esta palabra sea conocida, no será creída.
Pasarán generaciones y más generaciones; la soberbia de los hombres desatará
tempestades y diluvios, pestes y plagas y el ¡ay! de la humanidad conmoverá los
espacios.
Mas después de todo ello, los nuevos moradores, comenzarán una vida de
reflexión y de espiritualidad, aprovechando el caudal inmenso de experiencia que las
generaciones pasadas les legaron, y empezará a germinar la divina semilla.
En cada espíritu existe el germen divino, puesto que de Mí ha brotado, y así como
vuestros hijos heredan los rasgos o el carácter de sus padres, también los espíritus
revelarán al fin, lo que de su Padre Celestial han heredado: el amor.
Después del nuevo diluvio, brillará el iris como símbolo de paz y de un nuevo
pacto que espiritualmente hará la humanidad con su Señor.
La lucha debéis esperarla grande, porque tendréis todos que luchar contra el
dragón del mal, cuyas armas son la ambición, el odio, el poder terrenal, la lujuria, la
vanidad, el egoísmo, la mentira, la idolatría y el fanatismo; todas las fuerzas del mal,
nacidas del corazón humano contra las que tendréis que combatir con gran valor y fe
hasta vencerlas.
Cuando el dragón de vuestras pasiones haya sido muerto por vuestras armas de
luz, un mundo nuevo aparecerá delante de los hombres, un mundo nuevo, siendo el
mismo, pero el cuál parecerá mas hermoso, porque entonces los hombres sabrán
tomarlo para su bienestar y progreso, infiltrando a todas sus obras un ideal de
espiritualidad.
Los corazones se ennoblecerán, las mentes tendrán luz, el espíritu sabrá
manifestar su presencia. Todo lo bueno prosperará, todo lo elevado servirá de
simiente a las obras humanas.
Hasta el abismo ha descendido el hombre y hasta allí le ha acompañado la
conciencia en espera del instante propicio de ser escuchada. Pronto esa voz se hará oír
en el mundo con una fuerza tan grande que ahora no podéis imaginar.
Pero que hará a la humanidad salir de su abismo de orgullo, de materialismo y de
pecado para lavarse en las aguas de su arrepentimiento y comenzar a elevarse por el
camino de la espiritualidad.

Yo ayudaré a todos mis hijos porque soy la resurrección y la vida que viene
levantando de su tumba a los muertos.
En esta vida que hoy vengo ofreciendo a la humanidad, los hombres harán mi
voluntad renunciando al libre albedrío por amor, persuadidos de que quien hace la
voluntad del Padre no es un siervo ni un esclavo, es un hijo verdadero de Dios.
Entonces conoceréis la verdadera dicha y la paz perfectas que son fruto del amor y de
la sabiduría.
Yo os digo que en este Tercer Tiempo, aunque os parezca un imposible, la
regeneración y la salvación de la humanidad, no será difícil, puesto que la obra de
redención es obra divina.
Mi amor será el que vuelva a los hombres al camino de luz y de verdad. Mi amor
penetrando sutilmente en cada corazón, acariciando a cada espíritu, manifestándose a
través de cada conciencia, transformará las duras rocas en sensibles corazones, hará
de los hombres materialistas, seres espiritualizados y hará de los pecadores
empedernidos, hombres de bien, de paz y de buena voluntad.
Os hablo así, porque nadie mejor que Yo conoce la evolución de vuestro espíritu y
sé que esta humanidad, a pesar de su gran materialismo, de su amor por el mundo y de
sus pasiones desarrolladas hasta el máximo del pecado, sólo en apariencia vive
aferrada a la carne y a la vida material. Yo sé que en cuanto sienta en su espíritu el
toque amoroso de mi amor, vendrá presto a Mí para despojarse de su carga y
seguirme por el camino de verdad que, sin darse cuenta, mucho desea recorrer.
Estad alerta y seréis testigos de la conversión de los que me habían desconocido,
como también veréis el retorno de los que se habían alejado del camino verdadero.
Hombres de ciencia que dedicaron su vida a buscar elementos y fuerza para
destruir y que al sentir que su juicio se aproxima, tornarán a la senda de la verdad para
consagrar sus últimos días a la reconstrucción moral y material del mundo.
Otros que en su orgullo habían tratado de ocupar mi lugar en los espíritus, y que
descenderán de sus sitiales para imitarme en la humanidad. Y también hombres que
un día agitaron a los pueblos y promovieron guerras, que llegarán a reconocer sus
errores y a buscar angustiosamente la paz de los hombres.
Cuando mi luz haya penetrado en todos los corazones y los hombres que
conducen a los pueblos, los que imparten enseñanza y todos los que desempeñan las
más importantes misiones, se dejen guiar e inspirar por esa luz superior que es la
conciencia, entonces podréis los unos esperar de los otros. Entonces podréis tener fe
en vuestros hermanos, porque mi luz estará en todos, y en mi luz estará mi presencia,
y mi justicia de amor.

Mi enseñanza será nuevamente oída por la humanidad, más no será por que mi
Ley haya retornado a los hombres, porque siempre ha estado escrita en su conciencia;
serán los hombres quienes retornen al camino de la Ley.
Será este mundo una semejanza del hijo pródigo de mi parábola, también como
aquél, encontrará al Padre en su sitio, esperándole para estrecharle con amor y
sentarle a comer en su mesa.
Todavía no es llegada la hora del retorno de esta humanidad hacia Mí, aún
conserva parte de su heredad, la que tendrá que derrochar en festines y placeres hasta
quedarse desnuda, hambrienta y enferma para elevar entonces la mirada hacia su
Padre.
Es menester conceder a los hombres que sean ambiciosos de los bienes de la
Tierra unos instantes más, para que su desengaño sea absoluto; para que al fin lleguen
a convencerse de que el oro, el poder, los títulos y los placeres de la carne, no les
darán jamás la paz ni el bienestar de su espíritu.
La hora del examen con la luz de la conciencia se acerca para toda la humanidad;
ahí estarán los sabios, los teólogos, los científicos, los poderosos, los ricos y los
jueces, preguntándose cuál ha sido el fruto espiritual, moral o material que han
recogido, con el cual puedan dar de comer a la humanidad.
Después de ese instante, muchos retornarán a Mí, reconociendo que, a pesar de la
gloria que en la Tierra tuvieron, algo les faltaba para llenar el vacío en el que había
caído su espíritu, el cual sólo se puede sustentar con los frutos de la vida espiritual.
De los hombres de ahora, faltos de espiritualidad y de amor, haré brotar a las
generaciones tantas veces profetizadas por mi palabra; pero antes voy a preparar a
estos pueblos que hoy se desconocen, se hacen la guerra y se destruyen.
Y cuando la acción de mi justicia haya pasado sobre todos y la mala yerba haya
sido arrancada de raíz, una nueva humanidad comenzará a surgir, sin que en su sangre
lleve ya la semilla de la discordia, del odio o de la envidia, porque la sangre de sus
padres se purificó en el crisol del dolor y del arrepentimiento.
Yo les recibiré y les diré: Pedid, pedid que se os dará, como os dije en el Segundo
Tiempo, mas ahora añado: Sabed pedir.

Las transformaciones y revoluciones

El mundo material, el planeta, no está próximo a su desintegración, pero el fin de
ese mundo de errores y pecados, de tinieblas y mala ciencia, llegará con la luz de mi
doctrina, y sobre sus escombros Yo levantaré un nuevo mundo de progreso y de paz.
Grande será la trasformación que sufra la humanidad en breve plazo:
instituciones, principios, creencias, doctrinas, costumbres, leyes y todos los órdenes
de la vida humana serán conmovidos desde sus cimientos.
Hombres, naciones, razas y pueblos, todos tendréis que acudir al divino llamado,
cuando el espíritu del hombre, cansado de su cautiverio en la Tierra, se levante
rompiendo las cadenas del materialismo para dar el grito de liberación espiritual.
Llegará el tiempo en que se levanten hombres que verdaderamente amen mi Ley,
los que sabrán unir la ley espiritual con la del mundo, o sea el poder eterno con el
poder temporal.
Mas no será para esclavizar a los espíritus como en tiempos pasados, sino para
mostrarles el camino hacia la luz, que es la verdadera libertad del espíritu.
Entonces volverá la moral al seno del hogar, habrá verdad en vuestras
instituciones y espiritualidad en vuestras costumbres. Será el tiempo en que la
conciencia haga oír su voz y en que mis hijos se comuniquen de espíritu a Espíritu
con mi Divinidad, en que las razas se fusionen.
Y todo ello determine la desaparición de muchas diferencias y contiendas, porque,
hasta ahora, a pesar de ser tan pequeño vuestro mundo, no habéis sabido vivir como
una sola familia, no habéis podido rendirme un solo culto.
La antigua Babel os condenó a esta división de pueblos y de razas, mas la
construcción de mi templo espiritual en el corazón de la Humanidad, os librará de esa
restitución y os llevará a amaros verdaderamente los unos a los otros.
Llegará un tiempo en que sea tan ardiente el deseo de la humanidad por elevar su
espíritu, que pondrá todos los medios de que disponga para transformar este valle de
lágrimas en un mundo donde reine la armonía, que hará lo imposible, que llegará al
sacrificio y al esfuerzo sobrehumano por rechazar las guerras.
Esos hombres serán los que eleven a este mundo, los que aparten de la vida
humana el cáliz de amargura, los que reconstruyan todo lo que las pasadas
generaciones hayan destruido en su ciega ambición, en su materialidad e insensatez.
Ellos serán los que velen por el verdadero culto hacia Mí, ese culto sin fanatismo
ni actos exteriores e inútiles. Buscarán que la humanidad comprenda que la armonía
entre las leyes humanas y las espirituales y su cumplimiento, son el mejor culto que
los hombres puedan ofrecer a Dios.

El tiempo de los ritos, de los altares y de las campanas de bronce, va a pasar ya de
entre la humanidad. La idolatría y el fanatismo religioso darán sus últimas señales de
vida; vendrá ese tiempo de lucha y de caos que os he estado anunciando.
Y cuando la paz haya vuelto a todos los espíritus, después de la tempestad, los
hombres no volverán a construir palacios en mi honor, ni las muchedumbres serán
llamadas con la voz de los bronces, ni los hombres que se sienten grandes levantarán
sobre las multitudes su poder. Vendrá el tiempo de la humildad, de la fraternidad, de
la espiritualidad, trayendo consigo igualdad de dones para la humanidad. (302, 37)
El segador está presente en este tiempo, con la misión de cortar todo árbol que no
produzca buenos frutos. Y en esta gran lucha sólo la justicia y la verdad prevalecerán.
Muchas de las iglesias desaparecerán, algunas quedarán en pie. En unas
resplandecerá la verdad, en otras presentarán sólo la impostura; mas la hoz de la
justicia seguirá cortando, hasta que toda la simiente que en la tierra exista, se haya
seleccionado.
Ésta es la continuación de mis lecciones, mas no la consumación de los tiempos,
según lo interpreta el hombre. El mundo seguirá girando en el espacio; los espíritus
seguirán llegando a la tierra a encarnarse para cumplir su destino; los hombres
seguirán poblando este planeta y sólo la forma de vida entre la humanidad cambiará.
Las transformaciones que la vida humana sufra, serán grandes, tanto, que os
parecerá como si un mundo se acabara y otro naciera.
Hacia allá camináis todos, hacia esa vida de serenidad y de paz, no hacia el
abismo o a la muerte, como cree presentir vuestro corazón.
Cierto es que aún tendréis que beber mucha amargura antes de que el tiempo de
vuestra espiritualidad llegue; pero no será la muerte, ni la guerra, ni la peste, ni el
hambre, las que detengan el curso de la vida, ni la evolución espiritual de esta
humanidad. Yo soy más fuerte que la muerte, y por lo tanto, Yo os devolveré a la vida
si murieseis y os haré tornar a la Tierra cuando fuere necesario.
Todavía tengo mucho que revelaros, humanidad amada. Todavía guarda muchas
sorpresas mi arcano.

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