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Cómo Tomás se convirtió en discípulo de Jesús




Cómo Tomás se convirtió en discípulo de Jesús

Una vez había un hombre llamado Jairo, que tenía una casa cerca de Jerusalén. Su hija se puso enferma y había oído hablar de Jesús de Nazaret, el que hacia los milagros. Pero Jairo no tenía mucha fe en Jesús. Pero al ponerse su hija más enferma su mujer le dijo: ¿por qué no vas y ves a ése hombre de Nazaret y le dices si puede venir a ayudarte a sanar a tu hija?, ya que está haciendo tantos milagros
Al principio Jairo puso escusas, pero después de haber traído a los médicos más famosos de todo el pueblo y toda la región y ya cuando Jairo vio que su hija estaba muy enferma, decidió probar y fue en busca de Jesús.
Jesús estaba predicando por Cafarnaúm y cuando llego le dijo: Maestro perdona que te moleste pero es que tengo mi hija muy enferma y si tú pudieras venir y poner tu mano sobre ella, seguro que se curaría.
Jesús le dijo: ¿Cómo te llamas?
Y el contesto: Jairo y vivo en la Sinagoga
Jesús le dijo: Esta bien vamos a ir.
Pero cuando iban por el camino una mujer iba detrás de él entre toda la gente que le seguía, la mujer se decía: si puedo tocar su manto aunque sea su manto me voy a curar. Y fue acercándose poco a poco entre la gente, hasta que logro tocar su manto. Cuando toco su manto la mujer quedo curada.
Jesús se paro y pregunto: ¿Quién me ha tocado?
Su apóstol Pedro le dijo: maestro todo el mundo te toca, si, todo el mundo está cerca de Ti, no podemos separar a la gente, tanta gente que nos sigue, aunque no quieras te rozan.
No, no, alguien me ha tocado intencionadamente.
La mujer se arrodillo y dijo: Perdóname maestro he sido yo, pero es que tenía una hemorragia interna muy grave desde hace mucho tiempo y me he preguntado, que si pudiera tocar tu manto aunque solo fuera, seguro que me curaría.
Jesús se acerco hasta la mujer y le dijo: levántate mujer, tu fe te ha curado.
Jairo lo tocó y dijo: ¿maestro podemos irnos ya? mi hija, recuerdas.
Jesús dijo: ha, si vamos.
A esto que llego otro hombre y dijo: maestro tengo mi hijo que está poseído por un demonio, si tú pudieras, si quisieras venir, mi hijo se curaría.
Pero Jairo decía: maestro, ¿no podemos dejar eso para luego? mi hija que está muy enferma.
Entonces Jesús dijo: Jairo vete a tu casa que yo iré después.
Jairo se fue y cuando llego a su casa la mujer los hermanos y los vecinos estaban llorando y entonces la mujer le dijo: Jairo tu hija a muerto, si hubieses venido antes con ese hombre de Nazaret, seguro que hubiese hecho algo por tu hija.
Entonces llego Jesús y dijo: ¿a qué ese llanto? La niña no está muerta está dormida.
Uno de los presentes dijo: ¿quién eres tú para venir aquí a bromear de ese modo? Yo he visto que estaba muerta y tu no.
Jesús entró en la casa sin hacer caso y puso la mano sobre la niña. La niña abrió los ojos, cuando vio a Jesús se abrazo a Él y Él la tomo en sus brazos y la saco a la puerta. Cuando todos vieron a la niña, todos gritaban ¡milagro, ha resucitado!
Y entonces aquel hombre que había dicho ¿quién es este hombre, quien eres tú para venir a bromear de ese modo?,
Dijo estas palabras: quién es éste hombre que hasta resucita a los muertos.
Entonces Jesús se acerco hasta él y dijo: ¿Cómo te llamas?
Y él dijo: Tomás.
Jesús le dijo: ¿Tomás tú quieres seguirme?
Y Tomás dijo: si.
Jesús le dijo: ben con migo, déjalo todo.
De ésta manera fue cómo Tomás se convirtió en uno de sus discípulos.

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