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El Hermano perdido y encontrado.




El Hermano perdido y encontrado.

Había una vez un hombre “de buena posición” porque tenía tierras y tenía ganado y tenía sus siervos, era padre de dos hijos. Una vez uno de los hijos le dijo; ¿padre por qué no me das la parte de herencia que me corresponde? En vida, ¿porque para qué la quiero cuando esté viejo o cuando tú te vayas a morir? Si me la puedo aprovechar ahora.
El padre le dijo; ¿hijo mío estás aseguro de lo que quieres?
Y dijo; si, si padre, quiero mi parte de la herencia.
Pues le dio su parte de la herencia, le dio su ganado sus siervos sus siervas, le dio sus tiendas y se marchó. Pero este hijo empezó a vivir una vida lujuriosa y a malgastar todo el dinero y toda la riqueza, todo lo fue perdiendo poco a poco.
Cuando llegó la ruina… una hambruna llegó por aquella parte y él pensó; bueno, voy a trabajar, porque yo sé trabajar, si yo soy pastor, puedo trabajar de pastor. Pero nadie lo colocaba de pastor.

Una vez habló con un hombre que tenía una piara de cerdos, para que lo colocara como pastor, en aquella época el pastor de cerdos era lo más bajo que había.
Una terrible hambre vino por aquella ciudad y ni siquiera le daban las algarrobas para poder comer, con las algarrobas comían los cerdos y, ni eso le daban.
Entonces un día pensando dijo; cuando estaba con mi padre no me faltaba de comer ni de beber, tenia trajes tenia ropas tenia sandalias, vivía muy bien, y ahora el peor de los obreros de mi padre, está mejor que yo. Pero yo he pecado contra mi padre ¿cómo voy a ir ahora allí, después de haber malgastado todo esto? Al otro día se levantó con un hambre que ya no podía más, dijo; pues ya no puedo más, voy a ir en busca de mí padre, le voy a pedir perdón y le voy a decir que me coloque como jornalero - jornalero significa que trabajaba por espacio de un tiempo, después ya, no -. Aunque sea de jornalero, dijo.

Y a sin hizo, dejó la piara de cerdos y se fue en busca de su padre. Uno de los obreros lo vio y llamó a su padre; señor su hijo, su hijo está aquí. El hijo medio moribundo medio muerto de hambre y de sed, cuando el padre lo vio corrió en busca de él, lo abrazó y se lo comió a besos; mi hijo, mi hijo, mi amado hijo.
Entonces le dijo a uno de sus criados; tú, tráeme las ropas más limpias y más bonitas que haya y tráete unas sandalias y ponle un anillo en el dedo y coge y mata el ternero mejor cebado, que vamos a celebrarlo, ¡mi hijo ha venido!
A esto que su otro hijo, el otro hermano, estaba de vuelta con una piara de ovejas y sintió a lo lejos música y cantos; ¿bueno pero… que está pasando en la tienda de mi padre? parece que están celebrando algo.

Cuando se acercó más, le preguntó a uno de los jornaleros; ¿Qué está celebrando mi padre?
Pues tu hermano que ha venido y lo está celebrando.
Entonces el hermano se llenó de rabia y coraje: ése que se fue y no dijo ni adiós, malgastó toda su fortuna ¿y ahora qué, viene a malgastar la mía?
Corrió en busca de ellos, cuando llegó al poblado entonces gritó: ¡no!, ¡ese no es hijo tuyo, ése no se merece ser hijo tuyo!
La música y los cantos pararon, entonces el padre fue en busca del otro hijo; ¿pero padre cómo permites eso, cómo lo metes en tu casa?
El padre lleno de amor y felicidad le dijo; hijo mío es tu hermano.
¿Mi hermano? no es mi hermano. Se llevó la parte de herencia y la ha malgastado ¿y ahora que quiere malgastar la mía?
Entonces el padre lo abrazó y le dijo; hijo mío te ruego que entiendas.

Pero el hijo seguía obstinado; pero padre te he servido fielmente, he hecho todo lo que tú me has pedido y nunca me has dado ni un cordero para celebrarlo con mis amigos.
Entonces el padre lo abrazó y le dijo; hijo mío todo lo mío es tuyo, todo lo que tengo es tuyo, pero te ruego que entiendas a tu hermano. Tu hermano estaba perdido y ha sido encontrado, estaba muerto y a vuelto a la vida.
El hermano llegó se arrodilló ante el otro hermano y le dijo; perdóname padre, he pecado contra el cielo y contra ti. No merezco ser hijo tuyo.
El hermano al verlo lo cogió en brazos y lo abrazó.
Y los dos hermanos y el padre, corrieron otra vez en busca de la fiesta para acabarla.

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