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Mensajes de La Virgen María en texto




Mensajes de la Virgen María

Estos mensajes han sido dados por la Santísima Virgen María para que cambieis, porque vais camino de la destrucción. Ya estáis en los últimos tiempos, si no hacéis caso de los mensajes, si no hacéis caso de los mandamientos, yo abandonare esta tierra y Dios también, y Sodoma y Gomorra serán mejor tratadas que esta tierra, a la que Iahvé nuestro Dios ha centrado su mirada. Pero aquellos que aman a Dios y cumplen sus mandamientos serán bendecidos por Dios, y nada ni nadie les podrá hacer daño.

A vosotros os toca cambiar o seguir como estáis, pero recordar que cuando vengan los días de oscuridad, el miedo se apoderara de
vosotros, no sabréis que hacer ni a donde ir y entonces no tendréis más remedio que pedirle a Dios, pero no como le pedís ahora sino con el corazón sincero, y no os va a escuchar.

Ahora a vosotros os toca cambiar o no cambiar. Recordaros que se puede cambiar el rumbo de las cosas con peticiones sinceras, con oraciones, con pequeños sacrificios y sobre todo visitar el Santísimo, que es donde está el Señor esperando con los brazos abiertos. Ya no lo hagáis por el cura, hay curas buenos y curas malos. Si los curas están ahí es porque Dios quiere que estén.


Fecha: A partir de enero de 2002. País: España. Genero: Mensajes del Cielo.

1º MENSAJE. ENERO DE 2002.


Ay hijos míos, mis amados hijos, la copa estaba llenándose y ya se desbordo. Mis amados hijos no quiero vuestra condenación, pero si no cambiáis algo muy grande os va a sobrevenir. Yo estoy con mis hijos, mis amados hijos, pero muchos de vosotros estáis con Satanás y Él os tiene prisioneros. Abrid vuestros corazones, visitar el sagrario porque mi hijo os espera con el corazón abierto. Rezar el rosario y pedir, pedir por los enfermos, pedir por los que están pasándolo mal, por los marginados, por los curas y sacerdotes que van camino de la condenación y con ellos se llevan muchas almas. Pedir por el Papa, pedir por vuestros hermanos y mi hijo tendrá en cuenta vuestras peticiones. Este es uno de mis últimos mensajes. Os quiero muncho hijos míos, pero si no cambiáis no sabéis lo que os espera. Ahora voy a subir al cielo y extenderé mi manto para todos aquellos que luchan por la paz, que luchan por sus hermanos y para todos los que aman a Dios y a las alturas. Que Dios os bendiga hijos míos.


2º MENSAJE. MARZO DE 2002.


Hijos míos hoy he venido muy triste porque es el último mensaje que nuestro Padre da a toda la Humanidad.
Os amo muncho hijos míos y no quiero vuestra condenación. Se puede cambiar el curso de las cosas si con vuestros corazones sinceros nos pedís, hacéis vuestros sacrificios y pedís, pedir por vuestros hermanos, pedir por los que están enfermos, por los que van por el camino de la perdición, por los sacerdotes que van por mal camino y con ellos se llevan muchas almas. Pedir por el Papa, porque es nuestro último Papa.
Os quiero muncho hijos míos y no quiero vuestra condenación. Si cambiáis, mis hijos y mi hijo, estará con vosotros para combatir el mal, pero si no cambiáis hijos míos, grandes males os van a sobrevenir.
Yo vuestra madre os tengo tapados con mi manto, pero hay muchos de vosotros que se escapan.
Pedir mucho y seguir rezando el rosario porque my hijo y yo, estamos con vosotros. Os recuerdo que vuestra Madre siempre, siempre y siempre, va a estar con vosotros, porque os amo mucho y no quiero vuestra condenación.
Que Dios os bendiga hijos míos.


3º MENSAJE. DICIEMBRE DE 2007.


Ay hijos míos, cómo está el mundo, no me creyeron antes, en todas las apariciones, tampoco ahora me creerán.
Los acontecimientos están muy cerca, tenéis que rezar mucho y pedir mucho por vuestros hermanos. Yo vuestra madre estaré siempre con vosotros y tenderé mi manto para protegeros, pero a muchos de vosotros ya no podré protegeros.
Siempre le pido a mi hijo por todos vosotros, pero no queréis entender esto; el mundo va hacia la destrucción, ya falta muy poco, hijos míos.
Los que siguen pidiendo y rezando, se convertirán y podrán salvarse.
Pero no penséis en vosotros, hijos míos, pensar en vuestros hermanos, que van por mal camino.
Yo y mi hijo no queremos que esto se destruya, pero Dios ya tiene sus planes. Todo será demolido, todo será destruido.
Os mando un beso de mi hijo.
Yo vuestra madre, voy a estar siempre con vosotros, hasta el fin de los días. Que Dios os bendiga hijos míos.



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