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Cómo llegar hasta Dios.




Cómo llegar hasta Dios.

Éste camino es muy fácil pero muy duro, y las personas solo quieren los dineros y aparte de los dineros todo lo material.
Todo el que quiera llegar hasta Dios tiene que abandonarlo todo: Padres, hijos, hermanos, marido, mujer, todo tiene que dejarlo por Dios. No quiere decir que Dios vaya a querer que dejéis a vuestros hijos, maridos, hermanos, familiares, no, es que lo que quiere es que Dios esté por encima de todo y de todos. El que quiera entender esto que lo entienda y el que quiera escuchar que lo escuche, pero ésta es la verdad.
Las personas quieren consultar lo que les interesa, lo que no les interesa lo hacen por ellos mismos. En eso se conocen los que creen y los que no creen. Los que creen andan sobre firme, los que no creen andan cojos y a veces con muletas. Todo el que quiera seguir este camino tiene que creer, porque si no cree, que van a encontrar, si ya de antemano saben cuál es su final.
El que emprende el camino y quiere conseguir un camino y un final lo hace, no tiene que decirle a nadie que lo va a hacer. Pero el que no quiere seguir un camino pone muchas escusas y muchas mentiras, porque al final se queda donde mismo está, donde quería estar.
Todo el mundo ve a Dios, a la Gloria, al Cielo, a los Ángeles, a los Santos, y a todo lo de a arriba. Lo ve como si fuera una película o como en las películas, pero mucha gente se equivoca porque Dios es muy distinto a como lo pintan en las películas. Para conocer a Dios hay que conocer a su Hijo y para conocer a su Hijo hace falta conocer a su Madre, y para conocer a su Madre hace falta conocer a su Ángel de la Guarda.
Quien tiene Ángel de la Guarda no pisará en vano, su Ángel de la Guarda lo guiará hasta su final. Pero quien no tiene un Ángel de la Guarda, vive en la oscuridad, está completamente ciego, solo, porque no quiere ayuda de nadie. Ésas personas se creen que lo saben todo y no saben nada, se creen que no les hace falta nadie, y les hace falta todo el mundo. Se creen que todo lo hacen bien y no hacen nada bien. Fingen estar felices por fuera y por dentro viven en un infierno. Lo peor de todo, de las personas, es que viven en una mentira. Algunos salen y ven la verdad, pero la mayoría sigue viviendo en una mentira hasta que se mueren. Pero cuando se mueren es cuando ven su verdad, la única verdad que hay, pero ya, ya no hay remedio, se topan con la cruda realidad del otro Mundo, dicen: cuando se muere uno no existe nada, se acabó y ya está, te mueres y ya está. Cuando llegan al otro plano se topan con la realidad y se preguntan: ¿pero bueno no se acababa todo aquí, esto, esto que significa ahora? Y es cuando empieza el verdadero sufrimiento. Dichosos aquellos que sin ver creen porque ellos heredarán la Gloria.
La vida es una constante evolución, pasan unas cosas, pasan otras, hasta que el hombre se supera. Hay algunos que se superan antes y otros después, y hay otros que no llegan a superarse. Todos sabemos que éste camino es duro, ¿pero si fuera fácil, quien lo cogería?
Hay que hacer unos cimientos en terreno duro, en terreno fuerte, para que cuando vengan los días de tempestades y terremotos, la casa resista y no se venga abajo, porque para algunos es muy fácil hacer la casa en cualquier sitio, con tal de hacerla deprisa, pero las prisas son malas consejeras, porque como hagas la casa en terreno fangoso, cuando lleguen las tempestades, las inundaciones, los terremotos, perecerás con la casa, todo se vendrá abajo. Por eso hay que hacer unos buenos cimientos en terreno firme, en terreno duro, para que cuando vengan las tempestades, los malos tiempos, se resista todo eso.
¿Quién es el hombre sin mancha que puede subir las escaleras de lado a lado? ¿Quién es el hombre que camina por el fuego sin quemarse, o por el agua sin ahogarse?
Todas las personas se hacen la misma pregunta, yo quiero ser mejor, o me gustaría ser mejor. Los caminos más largos se empiezan con el primer paso, y un paso, otro paso, otro paso, se anda y andando se corre, y corriendo, corriendo, se llega al destino, lo cual tú debes de empezar por el primer paso, el querer, lo demás es más fácil. No tienes que tener dudas, si tienes dudas te vendrá el miedo y te caerás, y echarás los brazos para que tu Madre te vuelva a levantar, no serás capaz de levantarte tu solo, porque el miedo paraliza los reflejos.
A ver si puede ser que no decaigáis, porque claro, no puede ser caerse. Hay que seguir adelante el camino porque ya sabemos que este camino es duro pero hay que seguir, porque el que quiere llegar tiene que seguir para adelante aunque se caiga, aunque le tiren de los pelos, le peguen pellizcos, patadas, le hagan la zancadilla. Por eso hay que seguir para adelante, porque no puede ser, para a detrás no se puede seguir como los cangrejos.
Cuando se escoge este camino, la familia es la primera que se pone en contra. Por eso todo el que escoja este camino, tiene que afrontar antes a su familia, porque es la primera que le va a tirar, más duramente que los demás, que la gente de la calle. Yo cuando vivía, los primeros que no creían en Mí eran mi propia familia. Cuando me casé, mi mujer tampoco creía en Mí, hasta que le demostré que todo lo que me estaba pasando era verdad, y al final tuvo que aceptarlo, pero fue muy duro.
Mucha gente pone la excusa de que: es que mi marido me tira mucho, o mis hijos se me han puesto en contra… ¿y no es peor enfrentarte a Dios, que a tu marido, o a tus hijos? Hay que temerle más a Dios, que a la familia. Sin embargo no le teméis. Y si Dios coge y quita alguno de vosotros de en medio, ¿qué pasa? Que lo puede hacer. El marido puede echarse a un lado y poner por encima del marido a Dios, pero si tu hechas a Dios a un lado y pones por encima al marido… “Eso es lo más peligroso que existe”. Que no vaya a querer Dios que te separes, Dios no quiere.
El problema que tenéis es que vosotros queréis este camino, pero vuestras parejas y familias no lo quieren, ese es el problema, para luchar contra eso, es muy difícil, cuesta mucho, pero bueno. Esto es una cosa que el que la quiere la busca, y el que no… ¿para qué va a buscar, si no lo quiere? Es normal, prefieren las cosas materiales, que eso les van a dar la felicidad.
No son todos dignos de entrar en el Reino de los Cielos. Todo el que dice; “ay, ay, Dios mío”. No es digno. Todo el que quiera ser grande, será empequeñecido, y todo pequeño, será grande. Todo el que busca las riquezas aquí en la tierra, las perderá, porque cuando se vaya, las va a dejar todas aquí. Pero el que acumule riquezas en el Cielo, ese será, el más rico de todos los ricos, porque su riqueza no tendrá fin.
No creáis que todo el mundo sube arriba, no. Solamente suben los que están con las manos llenas, los que traen los brazos abarrotados de buenas obras. Todo el que quiera salvar la vida, la perderá. Pero todo el que de la vida por su hermano, esa vida será eternamente para siempre.
Tener por costumbre de no decir; esto para mañana, esto lo voy a guardar para cuando esté… esto para cuando esté en tal sitio. ¡Eso es un error! El mañana solamente lo conoce Dios, y el pasado, pasado está. Tienes que vivir tú presente, lo mejor que puedas, porque se trata de subir por el camino de en medio, el camino recto es el de en medio, el de la izquierda o el de la derecha son tortuosos, y difíciles de subir, por eso os digo muchas veces que el camino de la Gloria está cubierto de hiervas, pero en cambio el del Infierno de pisar brillan las piedras.
Lo malo siempre lo pone todo muy bonito. Lo material parece bonito, pero es una ilusión, una fantasía, que cuando te das cuenta de la realidad, ves que no es más que una fantasía, un sueño que se desvanece con el tiempo. Sin embargo, el tesoro más preciado que es el de arriba, eso permanece por los siglos de los siglos, Amen. Porque el amor de Dios no tiene fin. Lo material es todo como un cebo para engañar a la gente. Y por eso estoy Yo aquí, para enseñaros, a que no caigáis en la tentación. Pero aun estando Yo aquí, el que cree en Mí, cree, y el que no cree, no cree. El que cree en Mí hace las cosas y le salen bien, pero el que no cree… aunque esté Yo aquí, hace las cosas mal y no le sale nada bien. Por lo tanto, bienaventurados los que sin ver creen, porque ellos verán a Dios.
Es muy fácil decir; “pero yo quiero”. Claro, yo quiero de boca, ¿pero y de corazón? ¿Cuándo se hacen las cosas de corazón? Cuando te ves en el lodo, en el fango, en lo más hondo de lo profundo, es cuando dices; ¡yo quiero! Yo quiero. Pero ya… el yo quiero ha perdido tanta fuerza que ya no sirve. Es como la parábola aquella que decía; ¡que viene el lobo, que viene el lobo! Todos los pastores corriendo, y el pastor aquél riéndose. ¡Que viene el lobo, que viene el lobo! Otra vez. Y los cazadores; ¿¡donde, donde!? Y el pastor riéndose de ellos. Hasta que una vez vino el lobo de verdad y dijo; ¡que viene el lobo, que viene el lobo! Y los cazadores dijeron; ¿sí? Ya nos vas a engañar, ya no nos engañas más. Y eso pasa en la vida real.

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