ingles Contacto Aviso legal Mapa del sitio Sobre nosotros Vídeo "El Linaje Prohibido"

La Lujuria.




La Lujuria.

La debilidad principal de todos los hombres son las mujeres, y a través de las mujeres lo demás, pero el principal la mujer. ¿Cómo se puede superar eso...? Pues lo suyo seria encontrar una mujer buena, honrada y que te quisiera. Así se podría apagar la lujuria, debería de apagarse entera.
Cuando Dios da a un hombre por esposa a una mujer, es para que la lujuria se apague. Pero claro, en muchos de los casos la lujuria no se acaba, aun casándose, y hay que recurrir a otros medios. Vosotros preguntareis; ¿cuál? Pues el que todos llevan, todos los que tienen abstinencia o los que hacen votos de castidad. ¿Qué significa esto? Significa voto de castidad; que no se puede mirar a ninguna mujer, ni siquiera pensar en ninguna mujer, y si esto ocurre, se coge el látigo y se sacude para que la carne que es débil se vuelva dura contra eso. Pero claro, si hacéis esto, también el Demonio de la lujuria se despierta y tendréis una lucha interna, “incluso externa”, depende del grado de la lujuria, claro. Según el grado de la lujuria que tengáis, será más fácil o más difícil luchar contra eso. ¿Qué es contra la lujuria...? Castidad. Se trata de oraciones, purificaciones.
Hay personas que durante un tiempo anulan los pensamientos por completo, pero luego al más mínimo vuelven a caer, y eso depende también del grado de lujuria, “del grado”. Si no es mucho se puede controlar “no pensando”. Pero eso es según el grado, normalmente hay mucho, entonces es mejor tirarse un tiempo en castidad, hacer un voto de castidad durante un tiempo. Pero también según el grado de castidad, te tendrás que enfrentar al Demonio de la lujuria. Que en este caso no es un Demonio sino una Demonia, y ya conocéis el nombre, “Lilí”, la Reina de las Demonias, la concubina infernal, la que os tentará por todos los medios a su alcance. Que no se trata de destruirla, si no de dominarla. Si la destruyes te destruyes tú, y destruyes a Dios. Los Demonios no se pueden destruir.
Una vez que la dominas ¿ya no querrías volver a estar con una mujer, ni casarte, ni tener hijos…? La mujer con la que te casas por la iglesia, como Dios manda, es distinto, puesto que Dios bendice al matrimonio. El Demonio odia el matrimonio, “lo odia”, por eso intenta separarlo, todo lo que Dios une y todo lo que Dios construye, el Demonio lo quiere destruir y separar, y la única manera que tiene de separar el matrimonio es por medio de la lujuria. ¿Con tu mujer puede a ver lujuria? Con tu esposa no, a no ser que pienses en otra y estés con tu mujer. Pero si estás con tu mujer y la amas de verdad, no pensarás en nadie más que en tu mujer, y eso es amor verdadero, lo otro es lujuria. Y si estás con tu mujer y estás mirando a otra, eso es lujuria.
¿Qué tiempo se puede tardar en quitar la Lujuria? Depende de tu corazón. Todo está en el corazón, toda la fuerza, toda la energía y todas las armas están en el corazón. ¿Y la cabeza? La cabeza no puede estar por encima del corazón, si está por encima del corazón… ya estamos mal, ya estamos haciendo las cosas mal y estamos pecando. Debe ser el corazón el que esté por encima de la cabeza, si no entonces…
¿Si tú estás un mes luchando y pierdes la batalla, tienes que empezar de nuevo? Otra vez de nuevo, hasta que lo derribas. Escuché una vez la historia de un guerreo que para derrotar a su mayor enemigo se fue a la montaña y estuvo luchando con sus pensamientos y estuvo luchando con su imaginación contra su enemigo. Pasó una semana y al cabo de la semana, de soñar y luchar contra el enemigo, finalmente consiguió derrotarlo en sus sueños, porque ya, su corazón estaba por encima de sus pensamientos, entonces pudo enfrentarse a su enemigo y lo venció. Pero claro, si vosotros vais a enfrentaros a un enemigo, hasta que no lo derribéis, hasta que no os enfrentéis y luchéis contra él y lo venzáis, no vais a enfrentaros en realidad con él y lo vais a vencer.
La realidad es muy distinta a la fantasía, a como vosotros os imagináis las cosas. Todos los grandes Santos de la historia han luchado contra sus enemigos, día y noche. Ahí tenéis por ejemplo a Santa Teresa de Jesús, o al Padre Pio. No descansaban, luchando contra el Demonio todos los días, hasta que los vencieron. Al Demonio se puede vencer en un año, en un mes, depende. No es cuestión de olvidarse de Él, sino de afrontarlo, es que si lo dejas y te olvidas es como el pasado, si no olvidas el pasado volverá otra vez, y esto es lo mismo. No puedes olvidar el pasado tienes que enfrentarte cara a cara a Él y destruirlo para que no vuelva a venir, si no, vendrá una y otra vez hasta que seas capaz de afrontarlo. Claro que algunos no llegan a afrontarlo en toda la vida y se mueren y no lo afrontan. Pero Yo creo que vosotros si lo vais a afrontar, el tiempo que haga falta.
Muchos me piden fuerzas para afrontarlo, y Yo les digo; La fuerza está dentro de vosotros, en vuestro corazón. Yo solo os estoy enseñando el camino, os estoy enseñando a manejar las herramientas, simplemente, pero vosotros tenéis la fuerza suficiente para afrontar eso y más. Son vuestros miedos los que os paralizan y no os dejan sacar la fuerza necesaria que tenéis para poder afrontar las cosas. Os recuerdo que el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios, lo cual si Dios tiene una fuerza invencible, que no tiene fin, la vuestra también tiene una fuerza que no tiene fin, “en menor grado, claro”, pero… ¿quién sabe aprovechar esa fuerza, quien saca esa fuerza? A lo largo de la historia muchos la han sacado, David, Salomón, Moisés, Jesús, todo depende de vosotros. Yo soy como un semáforo, os indico el camino, por donde podéis pasar y por dónde no. Claro que muchos se saltan el semáforo en rojo y luego pasa lo que pasa; ¡ay, ay me duele, me duele! Y de eso se trata, de que te duela, si no, no te das cuenta.

Anterior inicio Siguente