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Las pruebas que nos pone Dios.




Las pruebas que Dios nos pone.

A veces Dios nos prueba en las personas que más queremos, no se puede poner nada por encima de Dios. Abrahán casi pone a su hijo Isaac por encima de Dios, y por eso lo probó, por eso mandó que lo matara y lo sacrificara. No debéis de poner nada por encima de Él, porque lo que Él os da, Él os lo quita. Él es el dueño, amo y señor de todas las cosas, ¿cómo vosotros tan insignificantes vais a poner algo por encima de Él, “y a peor”, cosas materiales por encima de Él? No se puede hacer eso, hay que darle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios, no se pueden mezclar las dos cosas. A Satanás se le da lo que es de Satanás y a Dios lo que es de Dios. No te puedes poner por encima de Dios y por debajo de Satanás, cada cosa en su sitio, cada cosa en su nivel. Son como las fichas de un puzle, debe de encajar todo en su sitio, si no encaja es porque no es la ficha, y hay que buscar la que encaje, no se pueden forzar las fichas porque cada una tiene su lugar. A veces por las prisas y los nervios queremos poner las fichas que no son y luego no salen las cosas bien, salen torcidas.
Si tienes buenos cimientos y una buena obra, no tienes que temer nada. También el terreno influye mucho, claro, pero teniendo un buen terreno, duro, buenos cimientos y buena obra, no hay nada de qué temer. Vengan todas las tormentas que quieran, que no hay problema ni hay miedo.
Desde que el Mundo es Mundo, todos los profetas han sido despreciados por su propia familia. Han sido ultrajados, criticados, apedreados. Aquél que quiera seguirme, tendrá que aceptar que el primer enemigo es su propia familia. Eso es así, y siempre ha sido así, y siempre será así.
A San Andrés - uno de los Apóstoles - lo crucificaron, pero no en una cruz como la de Jesús, sino en una equis y bocabajo. A San Andrés. Así que no te creas tú que vosotros decís que; estoy pasando, estoy pasando. Todo el que coge este camino tiene que ser consciente de lo que ha escogido.
Antes de ponerte manos a la obra, tienes que saber muy bien donde te metes, a veces nos creemos que tenemos mucha fe, y no es tanta como la que tenemos, y hay barreras que no podemos superar. Aunque las barreras las ponemos nosotros, no las pone nadie. Cada uno pone sus límites y sus barreras.
Las pruebas son una purificación, una reforma, para mejor, para mejorar. Entonces tiene que ponerte Dios las cosas para que las afrontes, las quites, si no, no puedes subir al segundo escalón.
Las pruebas son para superarte más. Para superarte más, y afrontar las cosas que tienes que no eres capaz de afrontar: tus miedos, tus defectos, tus fallos, tus pecados. Cuanto más te superas, más te tiran, según a la altura que estés, pues más fuerte te tiran, y ahora más, estamos a las puertas. En esta vida hay que aguantar, de eso se trata, para dominar la paciencia.¿Y cómo podemos alimentar nuestra fe? La misericordia, la caridad. De esa forma se alimenta la fe. Dando todo por los hermanos. Cristo dijo; todo el que quiera salvar su alma, la perderá. Y todo el que entregue su alma por sus hermanos, tendrá la Gloria para él solo. Pero eso, muchos ven la muerte cara a cara y dicen: ¿yo? Que va. ¿Yo voy a dar la vida por ese que es más malo que yo…? No. A sin funciona eso. Todos los Santos han entregado su vida por los demás de una forma u otra. Los Santos, y los Mártires también. Por honor y gloria a Dios, y para ayudar a sus hermanos. Y han sido muchos, ¡miles! Y aún siguen habiendo. No os creáis que estamos solos, que no estamos solos. Y que no penséis que hay más malos que buenos, no, hay muchos buenos. En el final de los tiempos se verán, los buenos y los malos. Los que quedarán serán los buenos, ciento cuarenta y cuatro mil de cada región. Recordar que Yo siempre voy a estar con vosotros, de día y de noche, portando la bandera del Señor.

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