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Los Once Mandamientos de Dios.




Los Once Mandamientos de Dios.

Dios es muy celoso, “el más celoso de todos, es Dios”, y como vea que tú pones a alguien por encima de Él, te quita de en medio. Ya hubo uno que intentó ponerse por encima de Dios ¿y sabes lo que le pasó? Lo mandó al Infierno.

Hay que tener mucho cuidado con esas cosas, hay que tener mucho cuidado con lo que se pide, hay que tener mucho cuidado con las cosas que se hacen y sobretodo tener en frente siempre y en el corazón más, los Mandamientos. ¿Por qué? Porque Dios ha puesto los Mandamientos para algo. ¿Para qué? Para que se cumplan. ¿Y el que no cumpla los Mandamientos que pasa? Que se pone por encima de Dios, y el que se pone por encima de Dios será aplastado como a una hormiga. Puede tardar un año, un día, un mes, lo que sea, pero lo haré, el castigo viene.

Yo no he venido para darle vista a los que ya ven, he venido a darle vista a los ciegos, y a los que ven, que se vuelvan ciegos. Los que ven con sus Pecados Capitales, se vuelven más ciegos porque no quieren ver la verdad. Y los que no ven, “que están deseando ver”, que vean la verdad. Pero como he dicho muchas veces, hay personas que aunque vean, no van a creer, “así baje el mismo Dios”, no pueden creer. Porque ya tienen su Dios, su corazón ya lo tienen en su Dios, ¿cómo van a creer en otro Dios? Y menos en un Dios invisible que no se ve.

¿Sabes lo que es un mandamiento? “Una orden”. Y cuando Dios da una orden, se debe de cumplir, “se tiene que cumplir”, ¿pero quién de vosotros cumple una orden de Dios? Si no se cumplen las órdenes de Dios es porque no se cree en Él, y si no se cree en Él, vosotros no podéis ser felices, no podéis encontrar la paz, ni podéis tener lo que vosotros queréis, por eso no tienes lo que tú quieres, no tienes paz, ni tienes felicidad. “Así de sencillo”.

Estos son los Mandamientos que Iahvé nuestro Dios le dio a Moisés en el monte Sinaí:

1º- Yo soy Iahvé tu Dios, que te ha sacado del país de Egipto de la casa de esclavitud.

2º- No tendrás otros Dioses frente a Mí. No te fabricarás escultura ni imagen alguna de lo que hay en los Cielos por arriba, ni de lo que hay en los Cielos por abajo, ni de lo que hay en las aguas bajo la tierra. No te postraras ante ellas ni las servirás, pues Yo, Iahvé tu Dios soy un Dios celoso que castiga la iniquidad de los padres sobre los hijos, hasta la tercera y cuarta generación de aquellos que me odian. Pero en cambio uso de mi misericordia en la milésima, con quienes me aman y guardan mis Mandamientos.
No te puedes poner por encima de Dios y por debajo de Satanás, cada cosa en su sitio, cada cosa en su nivel. Cuando tú estás contra Dios, no sigues sus Mandamientos y te condenas, no te condenas tú solo, no, eso sería muy fácil, pero Dios no lo hace así. Es que si yo no creo, pues bueno, yo me condeno y ya está… ¿no? Eso es muy fácil. Es que si tú no crees y haces lo que Dios quiere, vas a contaminar a todo el que tengas en tu casa, y alrededor de tu casa. Así lo puso Dios y así está puesto, y esa es la ley. Para que eso no pase, la solución es bastante sencilla; únete a Él, y sigue sus Mandamientos.

3º- No profieras el nombre de Iahvé tu Dios en vano, porque Iahvé, no juzgará inocente al que profiera su nombre en vano.
Muchos blasfeman contra Dios y contra los Santos. Y dicen; ¿pero cómo te va a ayudar Dios, si no haces más que blasfemar contra Él? Es que yo me acuerdo, yo me acuerdo así de Él... pero como te vas a acordar, solo os acordáis de…
Eso es blasfemar contra Él cuando estáis mal, verás cómo a Satanás no le dicen nada, casi nadie le dice; esto contra Satanás, no. Esto contra Dios que no me ayuda a esto, qué malo es, que no me ayuda. ¿Pero contra Satanás quien blasfema? Muy pocos, están contados, Yo conozco algunos que dicen; ¡he, Satanás! Pero muy pocos, casi todos contra Dios. ¿Pero qué te ha hecho Dios? Si te quiere ayudar…
Lo único que haces es echarle la culpa a Él, en vez de echarle la culpa al otro, que es el que te está haciendo el daño

4º- Recuerda el día del sábado para santificarlo. Seis días trabajarás, más el séptimo – sabad – que significa descanso, no trabajarás ni tú, ni tu mujer, ni tu marido, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu criado, ni tu criada, ni tu huésped que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Iahvé los Cielos y la tierra y todo cuanto hay en ella, más el séptimo día descansó, y lo glorificó en honor y gloria a Él.

El sábado no se puede hacer nada, solamente hay que orar a Dios y estar en comunión con Dios. Los demás días sí. Los Cristianos han cambiado el sábado al domingo, “y eso es una equivocación muy grande”, “es el sábado”, cuando hay que descansar, “el sábado”.
Los sábados hay que consagrarlos a Dios. ¿Cuándo te vayas al otro barrio, qué va a pasar…? Eso es lo que hay que mirar, “no éste, esto no sirve”. Pero tú crees que esto, que si el trabajo, que si los dineros, “esto no sirve”. Entonces tú tienes que mirar cuando llegues arriba, que va a pasar. Dios te va a decir: pero bueno. Porque tú dirás, “cómo gloria”: ¡Si yo creo en Dios, yo soy cristiano! Y va a decir: vale, ¿si tú eres cristiano, cuantas veces has ido a la Iglesia, cuantas veces te has confesado, cuantas veces has comulgado, cuantas veces has hecho algo por Mí? Y vas a decir tú: pues… pues ese es el problema, los Mandamientos están ahí para eso, y siguen estando vigentes.

5º- Honra a tu padre y a tu madre para que se prolonguen tus días sobre el suelo que Iahvé tu Dios te ha dado.
Un padre y una madre pueden ser malísimos, pueden ser tiranos, pero si no honras a tu padre y a tu madre el castigo de Dios será; castigare a tus hijos hasta la tercera o cuarta generación, de aquellos que me odian. Oséa, si tú no honras a tu padre y a tu madre, tus hijos tampoco te van a honrar a ti, ni tampoco los hijos de tus hijos van a honrar a tus hijos. ¿Qué significa honrar a tu padre y a tu madre? Significa tenerles respeto, significa respetarlos, amarlos y a veces según qué casos, ayudarlos. Pero la ayuda casi nunca es física, a lo mejor al principio cuando eres joven sí, pero una vez que estás casado es más difícil ayudarlos físicamente, casi es mejor labor ayudarlos del corazón, porque las personas mayores ya no necesitan ayuda física. Algunos sí, porque estén enfermos y no puedan moverse, pero la mejor ayuda es ayudarlos moralmente, dándoles consejos, dándoles palabras de cariño y de ánimo, ésa es la mejor ayuda.
Si un padre o una madre no cumplen con su hijo da igual, nosotros no somos los jueces ni los verdugos, ahí arriba habrá quien haga justicia. Si no hacen, no cumplen, ellos se acarrearán su perdición, Pero nosotros no tenemos que oponernos a eso, nosotros no podemos caer en esa trampa igual que ellos, si ellos son malos, nosotros no vamos a ser malos también.
El quinto mandamiento se complementa con el primero, el primero; Yo destruiré a todo el que me odia, porque Yo soy un Dios celoso que castiga la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera o cuarta generación de aquellos que me odian, pero en cambio uso mi misericordia en la milésima con aquellos que me aman y guardan mis Mandamientos. Así pues, igual que amas y honras al Padre del Cielo, tienes que honrar y amar a tu padre en la tierra, para que se alarguen tus días sobre la tierra que Dios te ha dado. Esa es una ley, un mandamiento, si tus hijos no cumplen eso, los hijos de tus hijos lo harán peor todavía con ellos.
Hay personas que no han creído nunca, ni creerá jamás, por eso si tienen un hijo enfermo no se puede sanar. ¿Si odian a Dios, cómo se va a curar su hijo...? ¿Por qué? ¿Porque su soberbia dice que él es el más guapo, que es el más inteligente, que es el que tiene más dinero, que él tiene más poder o que sabe hacer las cosas mejor...? Pues ahí lo tienes. ¿Si sabes hacer las cosas mejor, por qué no curas a tu hijo...? Muchas de las preguntas que esas personas tienen, es lo mismo: ¿qué le he hecho yo a Dios para que me mande esto? Oh ¿por qué a mí...? No se miran en su interior, del por qué. Solamente, lo que les dice Satanás: mira lo que te ha hecho Dios, ¿qué clase de Dios es ése, en ése Dios vas a creer? Mira lo, que te ha dado un hijo retrasado… y no se enteran que el problema y la culpa la tienen ellos.
Estos Mandamientos son principales, los demás son secundarios. Tienes que amar a tu padre y a tu madre, como a tu Padre y a tu Madre del Cielo, igual. Si lo haces así, podrás ir bien por la vida, y cuando tengas tus hijos, pues no te harán como muchos hacen, que hasta les pegan. ¿No querrás que tus hijos te peguen, verdad? Pues para evitar eso, tienes que honrar y respetar a tus padres, y amarlos y ayudarlos en lo que puedas.

6º- No matarás.
No hace falta matar físicamente a nadie, ¿habrá cosa más mala y dañina que la lengua? La lengua mata, destruye, lleva hasta la tierra y hasta los cimientos a cualquier persona, porque las lenguas de doble filo van despidiendo veneno y con tal de ganar dinero al mejor de los amigos lo venden y tiran por el suelo.
Guardaros de las lenguas mentirosas de las lenguas criticonas, porque ésas serán cortadas de raíz, y echadas a los perros, pero ni los perros querrán ésas malditas lenguas.
¿Habrá cosa más mala que la lengua? Esa espada de dos filos, que va cortando. Mucha gente dice; ¿y qué crimen he cometido yo? Yo no he matado a nadie. “Habrá matado a tantas personas con la lengua”.

7º- No adulterarás.
Esto es lo que ha dicho Dios: si una mujer se va con un hombre casado, o divorciado, comete adulterio. Y si un hombre se va con una mujer casada, comete adulterio. Y eso, si se hace así, no podrá durar mucho. Pero si un hombre y una mujer no tienen esos problemas, y se rigen por la ley de Dios, Dios los bendice, y serán felices “siempre”. Dios no quiere la separación, quiere la unión de las personas, no la separación. La separación la quiere el Demonio. Los hombres cometen adulterio, y las mujeres también. Se pasan las leyes por las narices, pero nadie queda impune ante la ley, nadie. A si es que el que cometa adulterio, o la que cometa adulterio, lo pagará.

8º- No robarás.

9º- No dirás falsos testimonios contra tu prójimo.
No Hay que hablar de nadie, sino pedir por ellos. Cuanto más habléis, peor es. Las palabras malas se inflaman como el fuego. Hay que abstenerse de los comentarios, porque pueden ser usados en contra vuestra. Lo que tenga que ser será y lo que Dios quiera que sea, se hará.
Esas lenguas a esas mujeres que me están escuchando, esas lenguas de doble filo, es mejor que se las corten, porque si van a entrar al Reino de los Cielos con esa lengua como de serpiente, caerán hacia el abismo, y al Infierno serán arrojadas. Lo malo de vuestras bocas no es lo que entra, es lo que sale de ellas, a si es que guardaros de las murmuraciones, de las críticas, porque nadie es más que nadie ante los ojos de Dios.

10º- No codiciarás la casa de tu prójimo.

11º- No desearás ni la mujer de tu prójimo, ni el marido de tu prójimo, ni al hijo, ni a la hija, ni a su criado, ni a su criada, ni a su huésped que está dentro de tus puertas, ni nada de lo que pertenezca a tu prójimo.
Al principio dicen; ¿Dios por qué no me das… aunque sea para una casa, aunque sea pequeña? Luego leda la casa Dios, y luego dicen; ¿por qué no me das para un coche, para ir bien a mi trabajo? Y Dios le da el coche. Pero luego dicen; ¿por qué no me das dinero para poder comprar esto, comprar lo otro? “Ya están poniendo dinero por encima, y Dios por debajo”, en segundo lugar, se olvidan de Dios, porque ya tienen lo que ellos creen que necesitan, pero cuando Dios empieza a quitarles las cosas, es cuando dicen; ¿dónde está Dios? Mira ese, mira tal, a mí me lo quitas todo, ¿qué clase de Dios eres? Y es lo que nos pasa a todos. Y ahora no nos gusta que nos lo quiten, porque nos creemos que es nuestro, y aquí no hay nada nuestro, todo le pertenece a Él, todo. Y eso es lo que la gente hace hoy en día, “codiciarlo todo”.

Un mandamiento nuevo os manda el Padre, a través de su siervo Custodio. Este es el mandamiento:

12º- Está prohibido pensar. No penséis, pues por los pensamientos se pierden las personas. Abrid vuestros corazones y dejad que vuestro corazón os guíe.
Dios manda en el corazón, pero Satanás manda en vuestros pensamientos, y si vosotros pensáis, Satanás os va a tentar.

Estos son los Mandamientos, los verdaderos Mandamientos que debemos seguir. Todo aquel que siga estos Mandamientos, estará libre de pecado, pero tiene que guardarlos toda la vida, siempre, y todos, si no por mucho que pidáis a Dios, no os va a escuchar, porque Dios odia la iniquidad de los hombres.
Todo el que quiera llegar hasta Dios tiene que abandonarlo todo. Padres, hijos, hermanos, marido, mujer, todo tiene que dejarlo por Dios. No quiere decir que Dios vaya a querer que dejéis a vuestros hijos, maridos, hermanos, familiares, no. Es que lo que quiere es que Dios esté por encima de todo y de todos.
El que quiera entender esto que lo entienda, y el que quiera escuchar que lo escuche, pero ésta es la verdad.

Las cosas no van a venir como tú crees, vienen muy mal, cada vez peor. Y si no estás preparado te quedarás aquí y serás destruido como todos los malos. Tienes que empezar por ir al Sagrario, confiésate con el sacerdote y comulga. De esa manera tu alma estará en paz y podrás seguir otra vez el camino. Mejor, más feliz, y más a gusto, porque si no, Dios te va a pedir cuentas.Jesús dice; vendré como un ladrón en la noche y nadie me esperará, os quitaré la vida y me la llevaré. Pero también aconseja que vuestro día sea el último. Arreglaros, perfumaros, lavaros, ir a vuestros hermanos y si tenéis algo en contra, pedir perdón y reconciliaros, si tenéis pecados ir en busca de los sacerdotes que os confiesen, y después comulgar, porque el Sagrario es la puerta que lleva al Cielo. No busquéis otros sitios, “no existe otro sitio” que pueda llevaros al Cielo, el Sagrario es el único sitio, “la única puerta” que os llevará hasta lo alto.

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