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Ayudaros los uno a los otros.




Ayudaros los uno a los otros.

Es muy fácil por la soberbia querer solamente que te den, que te den, que te den, que te ayuden, que te ayuden, que te ayuden, pero si tú no ayudas a nadie, si tú no das a alguien, ¿cómo te van a dar a ti, o cómo te van a ayudar? Eso no puede ser.
Muchos ponen muchas escusas; es que no puedo. Eso es mentira, siempre hay un tiempo para poder ayudar y para poder dar, pero claro, la gente que no quiere, pone miles de escusas, miles de escusas. Las escusas, las mentiras y la falsedad, “porque la falsedad es la manipulación de la mentira”.
Al final, si pedís con vuestros corazones sinceros, el corazón de María triunfará. Entonces estás haciendo una cosa buena de corazón y estás recibiendo amor, estás recibiendo felicidad, estás recibiendo paz. Esos son los síntomas de cuando se da, es lo que recibes. Lo que salga de tu corazón, tú lo haces. Porque Dios lo que premia es el corazón, no la cabeza, lo que salga de tu corazón, de tu alma, estará siempre bien hecho.
Sois hermanos y tenéis que ayudaros los unos a los otros, no pongáis intereses porque entonces estáis acabados. Los intereses son para el Demonio, no para Dios.
Los hermanos están para ayudarse los unos a los otros, por eso hemos puesto esto; hemos hecho el libro, hemos hecho la página web. Para ayudar a las personas, “que no piensen las personas que esto está porque sí”, está para ayudarlos. Todo el que necesite ayuda que lo pida, estamos aquí para eso. No es para ver esto; “hoy que bonito”, y ya está, no, esto es para ayudar a las personas. “Que lo sepa todo el mundo”. Y una responsabilidad tan grande, requiere un esfuerzo superior, “a los normales”, porque los esfuerzos normales no cuestan tanto, pero un trabajo de tanta envergadura requiere un esfuerzo mayor.
No hay mayor bendición que dar la vida por un hermano. Aquellos que quieran conservar la vida, se la quitarán, pero aquellos que quieran dar la vida, serán recompensados mil y una mil veces en el Cielo.
Hay mucha gente que está mal, y no piden ayuda. ¿Por qué no piden ayuda? Porque no son dignos. ¿Y qué pasa con los que no son dignos? “Que no se les da”. La soberbia hay que dejarla a un lado, y hay que pedir ayuda, porque nadie es más que nadie, todos nos necesitamos, de una manera u otra, entonces no se puede prescindir de nadie, si hace falta ayuda, se pide y ya está, que no es ninguna deshonra pedir un pedazo de pan para comer, eso no es deshonra, lo que pasa es que la soberbia no deja.
El mayor esfuerzo que se puede hacer por las personas, para cambiarlas, es el ejemplo. No las quieras cambiar a la fuerza porque no vas a cambiarlas. Lo que tú hagas, hazlo de corazón sin recibir nada a cambio, porque ni un vaso de agua que deis en mi nombre, no quedará sin recompensa. No debes pensar en qué; es que no me lo agradecen, es que ni siquiera me dan las gracias. Ya te las da Dios en su nombre. Lo que tú hagas, hazlo, “sin que lo sepa nadie”, pero dalo de corazón, y lo que tu mano derecha de, que no lo sepa la izquierda. De esa manera vivirás mejor, sino, vivirás siempre pensando en lo que hacen; en míralos, que si no me dan las gracias, que míralos cómo van, que mira…

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