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Las enfermedades nos la buscamos nosotros.




Las enfermedades nos las buscamos nosotros.

Muchas de las cosas y muchas de las enfermedades las buscáis vosotros mismos. Lo más importante no es el dinero ni la enfermedad del cuerpo, lo más importante es la enfermedad del alma, eso es lo más importante, eso. Porque si te curas la enfermedad del cuerpo físico y no se cura el alma, entonces la enfermedad volverá otra vez a salir. Si te curas la enfermedad del alma, se curará también la del cuerpo físico. La gente primero va a los médicos y después a Dios, cuando los médicos ya no pueden hacer nada, van en busca de Dios. Como si fueran los médicos los Dioses, y Dios es médico. Qué ironía.
Si Dios quiere que se mande una persona al médico, pues se manda, pero a veces no es necesario ir al médico. Los médicos son necesarios porque todo es necesario, Dios lo ha puesto ahí. Pero hay algunos médicos que no sirven para nada. Debes aceptarlo. Hay otros que son maravillosos, que tienen unas manos divinas, pero hay otros que no saben ni apartarse del camino.
Hay muchos médicos que han operado la rodilla buena en vez de la mala, y han tenido que operar luego la mala. Y esos fallos no se pueden tener. Y cuando han operado a alguien del estómago, una reducción del estómago, y a muerto. Eso no se puede hacer así como así, el cuerpo humano no se puede tocar sin saber lo que se está haciendo.
El mejor tesoro de que disponéis es la salud, porque si no hay salud, para qué quieres nada. A veces Dios tiene que poneros malos, para que veáis que lo material no sirve.
Los médicos tienen que saber que no se trata solo de mandar medicinas y tranquilizantes, se trata de hablar con amor, con el corazón a los pacientes. Es el mejor medicamento y el mejor tratamiento que se puede hacer.
Eso es lo más importante, la salud es lo más importante, sin lugar a dudas. Lo más importante es el temor de Dios. Si amaras a Dios como Él te ama a ti, no tendrías por qué temerle. La enfermedad la pone Dios y la quita Dios. No es lo más importante la enfermedad, es más importante Dios. La enfermedad no la pone nadie más que Él, y la quita más que Él.
Hay personas con hijos enfermos que no han creído nunca, ni creerán jamás, por eso su hijo no se puede sanar. Porque Dios castiga la iniquidad de los padres sobre los hijos, hasta la tercera y cuarta generación de aquellos que me odian. ¿Si lo odia, cómo se va a curar su hijo...? ¿Por qué? ¿Porque su soberbia dice que él es el más guapo, que es el más inteligente, que es el que tiene más dinero, que él tiene más poder o que sabe hacer las cosas mejor...? Pues ahí lo tienes. ¿Si sabes hacer las cosas mejor, por qué no curas a tu hijo...? Muchas de las preguntas que esas personas tienen, es lo mismo: ¿qué le he hecho yo a Dios para que me mande esto? ¿O por qué a mí...? No se miran en su interior, del por qué. Solamente, lo que les dice Satanás: mira lo que te ha hecho Dios, ¿qué clase de Dios es ese, en ese Dios vas a creer? Mira lo, que te ha dado un hijo retrasado… y no se entera que el problema y la culpa la tiene él. La enfermedad se va cuando pides perdón, y vas a Misa. Te confiesas con el sacerdote, y vas ante el altar y ante Dios, que mirará tu corazón; le pides perdón a Él, también, y pongas remedio. Entonces la enfermedad se quitará en el acto. Y es la mejor medicina que existe en el Mundo.
Vosotros no estáis hechos para tener dolores, Dios no os ha fabricado para que tengáis dolores, ni para que sufráis, ¿por qué queréis sufrir, por qué queréis tener dolores? Con lo a gusto que se está sin dolores, sin sufrimientos.

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