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Como educar a los Hijos.




Cómo educar a los Hijos.

No sabéis darle a los hijos las cosas. Las madres de antes se paraban con sus hijos, y les explicaban las cosas miles de veces, desde pequeños, y los llevaban a su iglesia y les daban toda la educación que tenían que darles. Pero hoy en día no sabéis darles la educación a los hijos. Vosotros os creéis que con que tengan todos los caprichos, toda la comida y todas las cosas materiales, ya está la Gloria ganada.
En los estatutos dice cómo tratar a los hijos y los hijos como tratar a los padres. Todo eso lo explica bien. No se les pueden dar caprichos, los caprichos salen muy caros. ”Muy caros”. Aquí las leyes son para todos iguales, no creas que para unos son distintas, que para otros no. Todos son lo mismo y todos tienen las mismas leyes y todos tienen que cumplirlas, y si no las cumplen, el castigo es para todos igual. Y no se les enseña tampoco que el quinto mandamiento es importante. Y sí lo saben y no lo cumplen, luego que les venga el castigo que le tenga que venir, porque lo dice bien claro: honrarás a tu padre y a tu madre para qué se prolonguen tus días sobre el suelo que Iahvé tu Dios te ha dado. Y si no honras a tu padre y a tu madre, esos días te los van a acortar. Y cuanto menos honres a tu padre y a tu madre, esos días se acortarán cada vez más, hasta puede que te metan en una cama enfermo y luego... quizás sea así la mejor solución.
Cuando Dios os da un hijo, vosotros vais modelando, porque os lo da en bruto, y vosotros vais... como una escultura, es una piedra en bruto, vosotros vais quitando imperfecciones y vais modelando a vuestro gusto. Y eso es lo que habéis hecho. “Esa es vuestra escultura”. Los vas dejando, los vas dejando, y cuando te das cuenta ya es demasiado tarde.
No tomáis en serio cuando bautizan a un bebé, “el sacerdote os lo dice bien claro”: tenéis que educarlo en la fe cristiana, tenéis que darle lo que el Señor quiere que se le dé, “eso lo dice el cura bien claro”, ¿pero quién lo toma enserio? Pues eso es para tomarlo en serio, no se pueden dejar las palabras ahí y ya está. Eso es un juramento que se hace en el bautismo, y tú tienes el derecho igual que tu marido, o tu esposa, de darle la educación y la fe cristiana que se merezca, y no lo hacéis, no lo cumplís.
Los estatutos dicen que sí hay que educarlos con vara de hierro, tienes que hacerlo, y sí le tienes que dar unos azotes, se los puedes dar, aunque ahora están las cosas tan delicadas que si tocas a un hijo puedan hasta denunciarte, pero por encima de la ley de los hombres está la ley de Dios. ¿Entonces qué quieres, dejarlos que se suban encima tuya, que te pierdan el respeto…? Según los estatutos dice: que si un hijo o una hija le pega a un padre o a una madre o lo mata, le quitará la vida Dios. Y hasta ahora ha sido así. Y si tu hijo te maltrata, su hijo, lo maltratará a él, y para que eso no ocurra y esa cadena se corte, ¡tiene que cortarse ya! Y ahora mismo, cuando es menor de edad, tú tienes todo el derecho de darle la educación que tienes que darle y cortarle esa cadena, ayudarle a que la corte, si no entonces... luego se acordará. ¿Pero y luego para qué? Sí se puede hacer ahora, ¿luego para qué lamentarse…? Si tu hijo no llora ahora, tú llorarás después.
Si rechazan a su padre de la tierra, rechazan a su Padre del Cielo, ¡son igual, igual! Y el Padre del Cielo cuando se enfada no quiere saber nada de nadie.
La juventud es que también llevan una vida que no es normal, la vida que hay hoy en día es nada más que todo malo, no ves más que malo. La juventud está pervertida, está corrompida, pues es normal, los hijos, lo que ven, pues es normal. Y ahora va a venir aquí un cualquiera diciendo que vaya a Misa, que se quite esas cosas de disfrutar de la vida. ¿Quién va a creer? ¿Quién va hacer eso? Yo si voy a ir a Misa, yo me voy con mis amigos a disfrutar con unos y con otros y ya está. Y cuando venga lo que tenga que venir pues, ya veremos… Y así está el Mundo.
Hay una ley que nadie quiere aceptar y es que cuando uno cumple la mayoría de edad, tiene que salir de la casa, casarse y formar un nuevo hogar. Y se creen los padres que tienen el mismo derecho que cuando estaban en la casa, y esos derechos se pierden. “Pero como nadie mira los estatutos ni las leyes, y nadie quiere cumplirlas”, por eso lo hace Dios a la fuerza, porque eso es una ley, que Él puso, “y eso se cumple al pié de la letra”, y el que no lo quiera, es igual, Él lo hace a la fuerza, lo quieras o no lo quieras, y los padres ahí ya no tienen nada que ver, todos los derechos se pierden. Puedes dar un consejo si tú quieres, vale ayudar en lo que quieras si es que quieres. “Pero ahí, imponer tu ley como antes”, no, estáis equivocados todos.

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