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El Ángel de la Guarda.




El Ángel de la Guarda.

Vuestro Ángel de la Guarda siempre está con vosotros, a vuestro lado, día y noche, hora tras hora, minuto a minuto, y segundo a segundo. Porque Dios no deja nunca a sus hijos desprotegidos. Pero sus hijos reniegan de su Padre, y su Padre no tiene más remedio que dejarlos a su libre albedrio.
Son los hijos del Padre los que buscan sus propios problemas, pero los hijos siempre culpan al Padre de los problemas que ellos mismos están buscándose.
Aprended ésta lección: no busquéis vuestros propios problemas, ni vuestros propios sufrimientos. No es el que sufre más, el que sube arriba primero, pues los primeros serán los últimos, y los últimos los primeros.
El Todo Poderoso me manda protegeros y avisaros, ya que soy el mensajero. Avisaros de lo que ha de venir poco a poco, para que estéis preparados.
Todo aquel que tiene miedo es porque no se siente protegido por Mí, y si no se siente protegido por Mí, es porque no cree en Mí.
Abrir vuestros corazones sinceros y dejaros llevar por él, porque en el corazón está Dios y estoy Yo, y Yo os amo con toda mi alma. Daría todo lo que tengo por salvar a la Humanidad, por salvaros a todos, pero eso no puede ser, porque mi rival está haciendo caer a muchos de vosotros, pero Yo seguiré luchando hasta el final, portando la bandera del Señor, y porque os amo, y siempre, siempre y siempre, estaré con todos vosotros, hasta el fin de los días. Si de Mí dependiera, lo daría todo por vosotros, todo, porque os amo con todas mis fuerzas, con toda mi alma, con todo mi corazón y con todo mi coraje. Todo lo que hago lo hago por vosotros, para el bien vuestro, para que sigáis el camino recto, para que no os desviéis, para que lleguéis al final, en el que algún día Yo bajaré por todos vosotros y os llevaré de la mano al Reino de nuestro Rey, nuestro Padre, todos juntos allí seremos felices para siempre.
A esas personas que están siempre tristes, solas, faltas de cariño y comprensión va este mi mensaje: No tengáis miedo y no lloréis, porque Yo, Vuestro Padre, estaré siempre con vosotros.
El Padre siempre ha mandado un mensajero para que no estéis nunca solos. A si es que el que busca a su Ángel de la Guarda, lo encuentra tarde o temprano. Buscar y encontrareis, pedir y se os dará. No he venido para otra cosa más que para esto, enseñaros el camino y ayudaros para que no os desviéis de este camino.
Quien tiene Ángel de la Guarda no pisara en vano, su Ángel de la Guarda lo guiara hasta su final. Pero quien no tiene un Ángel de la Guarda vive en la oscuridad, está completamente ciego, solo, porque no quiere ayuda de nadie.
Muchas personas me dicen: Custodio, no me dejes. Yo no dejo a nadie, sois vosotros los que me abandonáis, me dejáis solo ante el peligro, me dejáis triste, solo, abandonado, con falta de cariño y comprensión. Y Yo que os amo tanto, y me dejáis ahí tirado en la cuneta. Pero aunque os separéis de Mí, estoy ahí, ahí estoy, encima. Ahí, porque ese es mi deber, ese es mi trabajo, estar ahí. Aunque no crean, aunque se separen de Mí, aunque renieguen de Mí, aunque me aparten, pero Yo sigo estando ahí, porque ésa es mi misión, y la cumplo al máximo. Así es que todo el que dice que lo he abandonado, es porque me ha abandonado a Mí.
Yo, ya os he dicho que siempre voy a estar con todos vosotros, hasta el fin de los tiempos, entonces no tenéis por qué temer. Si estuvierais solos sí, pero Dios no deja a sus hijos solos, “no”, siempre hay alguien que cuida de todos nosotros. Como Dios tiene muchos, muchos Ángeles, pues aunque haya muchas personas, siempre hay más Ángeles que personas, para que siempre estén protegidos y no estén solos. Dios sabe muy bien hacer las cosas, para que nadie tenga la excusa de decir; “es que estoy solo”, “es que Dios me ha abandonado”. No, eso es imposible. Todo el que dice que “Dios me ha abandonado”, es porque no tiene fe.
No, Dios no abandona, “son los hijos los que abandonan a los padres”, pero el Padre no abandona a sus hijos… Y la Madre tampoco. Pero los hijos pues… Quieren vivir la vida a su manera.
Vosotros tenéis mucha suerte de tenerme, hay quien no me tiene, y eso si es una lástima. “Pero vosotros que me tenéis, Yo no entiendo por qué os ponéis así, teniéndome a Mí, y Yo que he prometido no dejaros nunca”. Si tú quieres, estoy Yo, y si tú quieres que esté el otro, está el otro. Y así de fácil. Pero eso de que; “no me dejes”. Eso no es verdad, “eso depende de cada uno”, cada uno tiene sus Demonios y sus Ángeles, cada uno escoge lo que quiere.
Si Yo consiguiera que todos los corazones latieran al unísono… las guerras se pararían y todo se pararía. Pero para eso tenemos que estar todos unidos. Todo el esfuerzo de Satanás es hacer caer a las personas, y todo mi esfuerzo es que se levanten, y sigan a delante.
No me deis las gracias a Mí, si le tenéis que dar las gracias a alguien, es a Él, porque a Él es todo honor y toda Gloria por los siglos de los siglos, “Yo no soy nadie”, Yo solamente soy una bicicleta, Él se sube en lo alto de la bicicleta y me lleva para ya y para acá, pero Yo no soy nadie, “si Él no pedalea en Mí”, Yo no me muevo. Pero a Mí me gustaría que también pedaleara en vosotros.
Mucha gente se esconde, como Yo los veo, se creen que así no los veo, y es que Yo lo veo todo, Yo lo veo todo. Y sé todo lo que estáis pasando. También sé que algunos os queréis ir, también me pedís que os de la muerte. ¿Por qué me pedís esas cosas…? ¿Tú quieres seguir el camino de Dios…? Pues entonces, ya sabes lo que tienes que hacer: cumple los Mandamientos y los Estatutos. Con eso tienes el Cielo ganado. Yo creo que no es difícil, eso no es difícil.
Cuando llegue el día, cada uno de vosotros tendrá su Ángel de la Guarda, ¿pero seré Yo…? Yo soy divisible e infinito. Da igual cómo me llamen, soy Yo, y Yo soy, el que soy, y soy Yo el que es. Habrá miles de Ángeles, “millones”, pero siempre seré Yo. Si puedes entender eso… Adelante. Mis maestros decían que el Ángel de la Guarda está sombreado solamente, en el ser humano, en los hombres. No está encarnado del todo, está sombreado solamente. Para que esté encarnado, pues; es necesario una preparación. Si haces esa preparación te notarás mejor, mejor persona, más superado, más culto, más sabio, y lo que es mejor, tendrás a tu Ángel de la Guarda siempre a tu lado, que te dirá esto sí, esto no, aquello. Estarás siempre protegido por Él. Cuando tengáis vuestro Ángel de la Guarda dormiréis más tranquilos. Cuando ya estés preparado, entonces ya podrás ayudar, y sabrás a quién, porque le preguntarás a tu Ángel y Él te dirá sí o no. Pero hasta entonces te daré avisos para que sepas que soy Yo: a veces te encenderé la televisión, otras veces te encenderé la luz y otras veces sonará el teléfono. No te asustes, es para que sepas que soy Yo, que estoy ahí contigo.
Algunas personas me dicen; Las fuerzas me empiezan a flaquear, Custodio. Me están entrando ganas de tirar la toalla. No tires la toalla. ¡Nunca! Se debe de tirar la toalla. En los momentos más difíciles, es cuando Custodio tiene que estar al lado de las personas que más necesitadas están. Pero claro está, hace falta pedir, si no se pide, no puede estar ahí. Y cuando más débil estás, lo malo te tira más que nunca. No tires la toalla, vuélvela a recoger, y te la hechas en el cuello y sigues a delante.
Quien quiera hablar conmigo, quien quiera pedirme, quien quiera hacer lo que tenga que hacer o lo que quiera hacer, si me quiere buscar, me tendrá que buscar en el corazón. Yo no hablo fuera del corazón, Yo hablo dentro del corazón. El que sepa estas cosas comprenderá lo que estoy diciendo. No son palabras, son sentimientos.
Mi misión es darle la oportunidad a todas las personas, sean buenas o sean malas, crean o no. A Mí me da igual, pero tengo que darle la oportunidad a todos, porque si no, mi Padre me diría: Custodio, ¿por qué no le has dado la oportunidad a éste, o a ésta? Y el pecado quedaría en Mí. Entonces para que el pecado no quede en Mí, Yo le voy a dar la oportunidad a todos, “todos los que se puedan”, claro. Luego ya, cada uno que haga lo que quiera. Porque, ¿cuándo se ha oído que el Ángel de la Guarda ha dejado a su protegido…?
No pienses, si piensas me apartas a un lado… Te olvidas de Mí. Por lo tanto, no pienses, abre tu corazón, porque en el corazón está Dios, y estoy Yo. Y Yo soy el Espíritu Santo. Cuando el Espíritu Santo entra en vosotros, es el Ángel de la Guarda el que entra en vosotros. Los Apóstoles tenían su Ángel de la Guarda y era el que los guiaba. El Espíritu Santo es Dios manifestado en los Ángeles. Y Yo traigo lo que me dan. Lo que ellos me dan, es lo que Yo os doy y lo que Yo os doy, vosotros tendríais que darlo también.

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