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El Matrimonio es un Ramillete de Santos.




El Matrimonio es un Ramillete de Santos.

Lo malo odia el matrimonio, “lo odia”, ¿sabes por qué...? Porque es un Ramillete de Santos, porque Dios lo ha unido, y lo que Dios ha unido, lo odia, el Demonio lo odia.
Todo lo que ha unido Dios lo quiere separar, lo quiere destruir. “Eso deberíais de tenerlo siempre en vuestro corazón, para estar en guardia siempre”, porque lo primero que va a destruir es el matrimonio, y lo segundo que más teme es el matrimonio, “es a la familia”, Lo demás no, lo demás es fácil para Él, pero al matrimonio y la familia… Eso es lo que más odia.
Lo que hay que hacer es fortalecer a la familia, y al matrimonio más, que estén más unidos que nunca, porque de esa manera el Demonio no podrá con ellos.
Cada minuto que pasa hay miles de divorcios, “miles y millones”, Porque el Demonio quiere destruirlo todo, quiere separar todo eso, pero las personas no se dan cuenta, no ponen remedio, prefieren dejarse llevar por lo malo. Y cuando uno se divorcia, “Ya no es igual, Ya nunca será igual”, aunque esté con mil hombres, “no podrá ser igual nunca”, porque esa unión es perfecta, esa unión es una unión que Dios a unido, aunque hay excepciones.
Os recuerdo que lo que Dios ha unido no lo puede separar el hombre, pero Dios sí.
Siempre va a ver un motivo para que el matrimonio discuta, y casi siempre va a ser por medio de la familia. Tenéis que controlarlo, porque eso puede hacer que os hunda o que os separe. La familia y los trastos viejos, pocos y lejos, y si os queréis de verdad, lo demás no importa. Lo demás es como si se le añadiera, pero no tiene importancia, lo importante sois vosotros dos, que os améis y os respetéis y os comprendáis, os ayudéis uno al otro, pero siempre que salga el tema de la familia va a ver un motivo de pelea. Eso siempre será así y que Yo recuerde, desde tiempos prehistóricos siempre ha sido así y siempre será así. Eso siempre es igual, lo malo os va a tirar por la familia.
Dejar que la familia se entienda con la familia o se peleé con la familia, y vosotros estar juntos. Que eso no se interponga en vuestro camino.
Hay muchas personas que me dicen; “pero yo no quiero separarme”. Digo; mentira. Si no quisieras no lo harías, ¿por qué lo estás haciendo? Porque quieres, si no quisieras pondrías remedio. Dicen; yo no quiero, yo no quiero. Claro que las palabras se las lleva el viento. Las palabras si no se convierten en hechos son banas, como la sal, no sirve, si la hechas a la calle la pisotea todo el mundo, no tiene fuerza, pierde poder. Y a las palabras le pasan igual, ¿por qué creéis que Jesús era poderoso? Porque Jesús era poderoso en palabra y en hechos, “Más en hechos que en palabras”, porque sus palabras eran hechos. ¿Cuántas palabras vuestras se han convertido en hechos? Pocas. Ha habido más palabras que se han perdido, y cada vez que se pierde una palabra la fe se va perdiendo más bien, y las esperanzas se van perdiendo, y cuesta más trabajo luchar. Por lo tanto… “nada de dudas, nada de pensar”, “el corazón” y adelante, ¿por qué? “Porque lo demás no importa nada, lo que importa es tú marido y tú mujer o tú mujer y tú marido, y tus hijos”. Y esa es la mayor felicidad de las personas. Cuantas personas no darían millones por la felicidad. Muchas personas dicen; yo soy feliz. ¿Si eres feliz tú, por qué estás amargado? ¿Tú eres feliz por qué, porque tienes un mercedes, tienes un yate, tienes un chalé? ¿Pero tu mujer y tus hijos qué…?
Muchas parejas creen que cuando empiezan y se casan tienen más tranquilidad y más paz aún con menos cosas materiales que pasados unos años. Y no, eso no es así. Lo que pasa es que uno va superándose en la vida, y se supera más en las cosas materiales que en las cosas espirituales. Deberían ir las dos cosas unidas, el espíritu con la materia. “pero no”, queréis superaros más en la materia, y cuando llega el momento, ¿de qué sirve la materia?, “Si la parte espiritual la habéis dejado a un lado”. Muchos ponen la excusa de que no tienen tiempo para las dos cosas, y esa escusa no la pongáis, ninguno debería de ponerla, porque sacan horas para lo que quieren, pero y para lo que es realmente necesario no, no quieren tener horas, “la excusa de siempre”: no tengo tiempo. Esa escusa la pone el Demonio también, para que se le dedique más tiempo a Él, que ha Dios.
Muchas mujeres se apegan a los hijos y dejan a un lado al marido, y “lo importante es la unión”. La unión es lo más importante, cuanto más unidos estéis mejor, cuanto más tiempo juntos estéis, mejor, y olvídate de tus hijos, porque tus hijos, cada uno vivirá su vida, no te creas que tus hijos te van a dar el pan ni la hoya, “que no”.
Tú y él, y él y tú. Dos cuerpos en uno, eso es el matrimonio, Si esos dos cuerpos se separan, el uno ya no sirve para nada, no hace fuerza, no tiene el poder, la fuerza, ni la sabiduría para poder afrontar la vida. Por lo tanto, Yo te aconsejo que dejes los pensamientos, que te apartes de tus hijos y que te pegues a tú marido, y lo iras entendiendo poco a poco, porque tus hijos no te van a dar lo que tú crees que te van a dar, no. Porque cuando se casen, cado uno van a tirar al monte como las cabras, y tú te vas a quedar sola, y cuando te quedes sola y tu marido esté mal, ¿qué vas a hacer? ¿Te vas a pegar a tu marido? Ya no vas a poder. Así es que ahora todavía estás a tiempo, pero luego ya no, luego va a decir; todo este tiempo te he estado necesitando y no me has dado lo que necesitaba, ¿a qué vienes ahora? Se lo has dado a tus hijos, pues vete con tus hijos.
“Eso es lo que te puede pasar”, con esto no quiero decir que abandones a tus hijos, no. Simplemente que le des a cada uno lo que se merezca. “Y tu marido se merece más que tus hijos, más que ninguno. Ese es el consejo que te doy, ya, lo tomas o lo dejas, pero tú no puedes abandonarlo a su suerte y querer luego que te corresponda. Eso no va a poder ser. Es como cuando le tiras una piedra a un perro. ¿Luego qué, que quieres, qué venga a lamerte las heridas?
Para poner remedio, retrocede en el tiempo, retrocede para atrás, “tú retrocede”, ves mirando y donde te haigas caído, “ahí coges y reparas el daño”. Entonces sigues, sigues, hasta aquí otra vez.
¿Qué es lo que prometiste en el altar? Amarlo y respetarlo, en la salud y en la enfermedad, en el bien y en el mal. Entonces, ¿has cumplido? Y no basta con tenerle todas sus cosas hechas, la casa arreglada, la comida puesta. ¡Pero es que eso no es importante! Es lo mismo que decir; ¿pero y que quieres? Te doy de comer, no te falta cama, no te falta techo, note falta una casa, no te falta trabajo, no te falta de comer, no te falta de nada, ¿por qué te pones así? Eso es lo que le pasa a la mayoría de las personas, “pero es que en eso no consiste todo, ¿y la comprensión? ¿Dónde te dejas la comprensión? Cuando ha estado solo, triste, desamparado, falto de cariño y de comprensión, ¿se lo has dado? ¿O le has dado un repente y ya está? Eso no se puede hacer, más luego si te has volcado en tus hijos, después de darle un repente… Pues peor. Si él te ha dicho; que esto no, que tu familia no. Y tú; pero mira que esto sí, que vamos a hacerlo, que para ya, que para acá. Y él por ti, ha caído. Eso no se puede hacer, porque eso, un día y otro… Ahí se guarda.
¿Cuáles son tus deberes como de madre y como de esposa…? Pues eso lo primero, las cosas de arriba, eso hay que dejárselas. Tu marido lo primero, tú tienes que estar con tu marido y tú casa, y darle a cada cosa lo que se merece, porque si te vuelcas más en un lado que en otro… eso no funciona, la balanza se cae como cuando echas todo el peso en un lado, ¿qué pasa? Se levanta del otro lado y se cae, “del peso”. Y eso pasa. Lo bueno sería que el matrimonio fueran de la misma opinión, pero claro, si uno tira pal norte y otro tira pal sur, la sábana se rompe.
¿Tú sabes que el hombre nació para ser hombre, y la mujer para ser mujer? ¿Y que la mujer no puede ocupar el puesto del hombre? Pues lo que falla en muchas parejas es eso. La mujer se ha querido poner por encima del hombre, y eso no puede ser. La mujer es solo una compañera del hombre. Dios la puso para eso, para que el hombre no estuviera solo, pero de ahí a pretender que la mujer quiera el poder… el Mundo está así por eso, porque la mujer quiere el poder, y ya se encarga Lilís de todo eso. Lilís es la Reina de los Demonios, y esa es la que está haciendo todos los destrozos a los hombres, por eso los hombres se ven obligados a matarlas, a quemarlas, a mutilarlas… están tan ciegos ya que…
¿El amor se puede acabar? El amor no se puede acabar jamás, porque el amor no tiene fin. Lo único que se puede acabar es la pasión, pero el amor no se acaba nunca. Y no estás mejor sin tu marido que con tu marido. No estás mejor, estás peor. Porque estar sin él, sabes que eso es un sufrimiento, que estás vacía, que Dios te ha arrancado todas las cosas que te había dado. Volver a reconquistar al marido es la única solución… y para Dios no hay nada imposible. Ahora, si te obstinas en la separación, Dios te maldecirá a ti y a toda tu generación, hasta la tercera o cuarta. Porque o se cumplen las leyes, o no se cumplen, o se está con Dios, o con Satanás. Si no cumplís con los Mandamientos y no cumplís con sus leyes, ¿cómo vas a estar con Él…? Eso es como decir: yo perdono, pero no olvido. Eso es lo mismo, eso no es perdonar, si no olvidas, no perdonas.
Dios no quiere la separación, quiere la unión de las personas, no la separación. La separación la quiere el Demonio. Los hombres cometen adulterio, y las mujeres también. Se pasan las leyes por las narices, pero nadie queda impune ante la ley, nadie. A si es que el que cometa adulterio o la que cometa adulterio, lo pagará.
Tú dale a tu marido o mujer todo lo que tengas en tu corazón, aunque te duela, aunque te tiren piedras. Y cuando te de un desaire, un bufido, le dices: yo también te quiero, con toda mi alma y con todo mi corazón. Y aunque tú no me quieras, le dices: a mí me da igual… con quererte, yo soy feliz. Y eso ya, lo vas a matar. Si él te tira con lo malo, tú tienes que tirarle con lo bueno. Cuando tú vayas a acercarte y te de un bufido, tú le dices: yo también te quiero, con toda mi alma. Y aunque tú no me quieras, me da igual, queriéndote yo, soy feliz. Y eso, lo malo, no puede… y ganaremos tarde o temprano, ganaremos la batalla, ¿sabes por qué…? Porque al final lo bueno, vence siempre. Y además que tenemos buenos guerrilleros.
La paciencia es la madre de todas las ciencias, pero aparte de la paciencia, la confianza es muy importante. A lo largo de la historia de la vida de Custodio, siempre ha habido personas que han venido a pedirle consuelo y ayuda. Y en las parejas, siempre les he dicho lo mismo: para que una pareja funcione, tienen que a ver tres cosas más importantes: amor puro, verdadero. Respeto, y confianza. Sí una de esas tres cosas se rompe, se acabó la pareja.
Si estás separado, es lo mismo que estar divorciado, has roto los lazos que Dios unía. ¿Pero si un hombre te deja de amar o de querer? Eso es porque hay algo que no ha funcionado, y que teníais que haber puesto remedio. Es que si yo no aguanto ni una pisca así, ya por no aguantar, ala, venga, todo al garete, y eso no puede ser. Por cada separación que consigue el Demonio, se hace mucho más fuerte, porque el Demonio odia el matrimonio, y si lo vuestro lo ha destruido, es porque vosotros habéis permitido que se destruya. Yo no culpo a mi hermano rebelde, no, os culpo a vosotros, porque mi hermano, su misión es ésa, pero vosotros que tenéis el poder, que podéis elegir entre el bien y el mal, la culpa es vuestra, no es de Él. Entonces ahora debes de entender el porqué de los problemas que puedan tener tus hijos o nietos, ¿lo entiendes ahora? Hasta la tercera o cuarta generación de aquellos que me odian, “voy a castigarlos”, sin embargo, uso en la milésima con quienes me aman, y guardan mis Mandamientos. Las leyes están para cumplirlas, las leyes de la tierra se pueden incumplir, se pueden saltar, pero las de arriba no, no os van a dejar, porque arriba hay más policías y más guardiaciviles que aquí abajo. No os creáis que porque aquí os saltéis las leyes, vais a saltaros también las de arriba, que estáis equivocados.
En una casa el hombre reina y la mujer gobierna. Es como en un país: el gobierno es el que gobierna, pero el Rey es el que reina. La mujer tiene que gobernar la casa, si la mujer no gobierna, el país va a la ruina. El gobierno es el que tiene que arreglar el país, no el Rey. ¿El gobierno de un país que hace, de qué se preocupa...? De la comida, de los dineros, de los problemas del agua, de todo. ¿El Rey que hace...? No hace nada, quitado cuatro acontecimientos que haga, ya está. El Rey no hace nada, es el gobierno el que gobierna la nación, y el gobierno es el que tiene que arreglar esto, lo otro, lo otro y lo otro. Solamente en las cosas más importantes es cuando el gobierno le pide permiso o le pide consejo al Rey, “las cosas muy grandes”, “pero lo demás…” el gobierno tiene que coger y arreglar todo el país, si no arregla el país, el gobierno pilla una depresión… ¿dónde va el país, tú dime a Mi donde va el país…?
Los problemas que tiene el gobierno no se los dice al Rey, los tiene que arreglar él, el gobierno. Y eso en una casa pasa igual, si eso no se arregla así… Mal. Si el Rey quiere gobernar o el gobierno quiere reinar, no funciona, va todo el país a la ruina, a la destrucción. Cada uno tiene su misión, ¿y si un gobierno no sirve qué pasa...? Tienen que votar para que entre otro mejor, ¿no? Pues tú lo que tienes que hacer es que te voten a ti, y ver y demostrar que vales. Eso es lo que tienes que hacer, demostrar que el país va bien porque tú lo llevas bien.
Hay tres cosas importantes en un matrimonio, ¡hay otras muchas más! Pero las más importantes son tres. “El respeto, el amor y la comprensión”. Tú le dices que no te entiende y él dice que no lo entiendes, entonces, debe de haber un arreglo porque si dos personas se van a pelear y uno no quiere, no tienen por qué pelearse. Pero si la soberbia de uno y del otro quieren estar por encima del uno y del otro, entonces… cuando vayas hablar otra vez con tu marido y os pongáis nerviosos, procura bajar la voz, en vez de subirla, bajarla, y háblale con mucho amor, verás cómo tiene a la fuerza que bajar la voz, porque lo primero que va a decir: ¿qué dices, que dices? Tiene que bajar a la fuerza la voz, entonces es cuando tienes que explicarle tú las cosas bien explicadas, con todo tu corazón y toda tu alma. Entonces por ahí vamos a empezar… Por ahí vamos a empezar. Porque si él te alza la voz y tú se la alzas más y él te la alza más, pues así no arreglamos nada. Y procura hablarle de los Mandamientos, sobretodo el de no cometerás adulterio: por ejemplo. El de amar y respetar. Recuérdale lo que juró ante el altar, de amarte y respetarte.
Tienes que arreglarte, ponerte guapa, para que tu marido te vea guapa, porque si no entonces… ¿tú sabes lo que dice el Demonio...? Dice: anda si no vales para nada, si eres tonta, si no sirves, si eres muy fea. Eso es lo que dice, y eso no lo tienes que decir tú, tú eres una mujer inteligente, eres una mujer hermosa, una mujer de su casa y una mujer que vale mucho y tienes un gran corazón y eso tienes que dárselo a demostrar, “porque tú vales”, tú lo sabes, que vales, pero porque hayan problemas ¿lo dejas todo…? Entonces gana el Demonio, eso no puede ser. Tú tienes que arreglarte, ponerte guapa, todos los días, aunque no tengas gana, ya sé que te se quitan las ganas hasta de vivir, pero eso no puede ser. Entonces… pues hay que empezar por ahí.
No debes de pensar, tienes que abrir tu corazón, cuando te sientas mal, ¡pídeme! ¿No me pides en las fotos, no me pides en las estampas, no me pides en los cuadros? ¡Pues pídeme...! Sí, sí. Yo soy Él, sí. Yo soy Él. Tanto que dices que no te escucho, que no te escucho… si te escucho, pero tenía que llegar este día.
Tampoco se puede vivir con un hombre sin estar casado, eso no se puede hacer, no se puede vivir en pecado. ¿Es que creéis que no veo Yo todo lo que hacéis, y no escucho todo lo que decís? Yo lo veo todo. Y sé todo lo que habéis pasado. ¿Tú quieres seguir el camino de Dios? Pues entonces, ya sabes lo que tienes que hacer: cumple los Mandamientos y los estatutos. Con eso tienes el Cielo ganado. Yo creo que no es difícil, eso no es difícil…lo que está en juego es el matrimonio y la felicidad vuestra. Eso es lo que está en juego. Ya no se trata de que si creas o no creas, eso es lo mismo. Pero eso tiene que permanecer unido para siempre, porque si se separa, se parte eso, ¿sabes lo que pasa…? Que Dios os maldice hasta el fin de los días. Eso es lo que pasa, ya tú haces lo que quieras. Yo ya te he dado la solución y te he iluminado por el camino, pero tú ya haces lo que quieras, eres libre, Yo no puedo obligarte. Yo te he dado la solución, te he explicado cómo funcionan las cosas, ya, tú haces lo que quieras. Pero hagas lo que hagas, la responsabilidad va a caer en ti.

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