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Los Demonios no se pueden destruir.




Los Demonios no se pueden destruir.

¿Cuál sería el complemento de tú corazón? La cabeza. ¿Y el complemento de la cabeza? El corazón. No pueden subsistir el uno sin el otro, igual que el bien y el mal no pueden subsistir el uno sin el otro.
Dios es una moneda, Dios es la cara, y la cruz es el Demonio, pero siguen siendo la misma moneda. Por eso no se puede destruir el Demonio, se puede vencer y someterlo, pero destruir, no se puede destruir, no puedes destruir a un Dios. Todo el que viva con esa ilusión, está equivocado. Hay que dominarlo y someterlo, igual que Jesús dominó al Demonio, y lo sometió, y se hizo su señor. Por eso le dijo; no tentaras al Señor tú Dios, y solo a Él le debes obediencia.
Aunque no lo creáis, el Demonio vive también dentro de vosotros, igual que fuera. Es lo que os hace muchas veces llenaros de ira, de odio, de venganza, de celos, de vanidad. Esos son vuestros Demonios, los Pecados Capitales. Los Siete Arcángeles son las Virtudes, los Siete Pecados son los Siete Demonios.
El Demonio Beliar es el Demonio de la mentira y del engaño, el de la falsedad, el embustero. Cada vez que vosotros decís una mentira, es Él el que os obliga a hacerlo, siempre claro está, por vuestros pensamientos, nunca por el corazón. Un Demonio no puede entrar en el corazón, porque no tiene corazón, los Demonios no tienen corazón, los Ángeles sí, por eso no pueden adivinar ni sentir lo que vosotros sentís, solamente tienen que estudiaros la forma de hablar que tenéis, y por eso y por los pensamientos os sacan las debilidades que tenéis, pero por el corazón, ¡nunca!
Los humanos están por encima de los Demonios, de los cinco elementos, pero de los Demonios solamente están por encima algunas cosas, otras son superiores ellos, a los humanos, y luego están los Ángeles que están por encima de los humanos.
Tenemos ahí tres cosas, pero dos cosas más importantes: los Ángeles y los Demonios, y el hombre en medio. Él tiene la libertad de escoger o el Demonio o el Ángel. Escoja lo que escoja, tiene que saber a lo que atenerse después de lo que escoja. Son responsabilidades muy grandes. Si escoges a un Demonio tu vida será insoportable, no podrás ser feliz nunca, e intentará hacerte caer por todos los medios. Esa es la responsabilidad que se coge si escoges a un Demonio. Pero si escoges a un Ángel, también tiene su responsabilidad. Te verás criticado de todo el mundo, sobretodo y más que nada, de tú familia. Te trataran de loco, de charlatán, de embustero, de pastar con el Demonio, y a todo eso vienen las pruebas, porque Dios no deja que se acerque nadie al árbol de la sabiduría, tiene que estar muy preparado para eso, y para estar preparado, uno no puede tener defectos cómo tenéis vosotros. Con esto no quiero decir que no podáis, si queréis, podéis, pero hay que querer, y para querer hay que estar dispuestos a negar muchas cosas.
También os recuerdo que Dios quiere la unión, pero Satanás quiere la separación de las personas. Siempre el Demonio irá en contra de Dios, o sea; lo que Dios ha creado, el Demonio quiere destruirlo. Por eso siempre dice el Demonio; donde está Dios, ¿cómo permite Dios esto…? ¿Veis las palabras?, analizarlas, ¿cómo pueden salir las palabras de algo bueno? Esas palabras. ¿Cómo puede permitir Dios eso…? Eso no lo permite Dios, son los hombres los que lo hacen, pero Dios no.
Oiréis más blasfemar contra Dios que contra el Demonio, ¿o habéis oído alguna vez blasfemar contra el Demonio? Muy pocas, todas contra Dios, todas contra Dios. Por eso el Demonio siempre está en contra de Él. ¿Por qué? Porque sabe que Dios lo puede sujetar, le puede cerrar la boca y castigarlo. Muchos de vosotros decís; es que es el Capitán el que destruye al Demonio. No. El Capitán no tiene poder para destruirlo. Solamente hay un Arcángel que puede destruirlo, “el Arcángel Samael”, Es un Arcángel que es muy raro, es mitad Demonio y mitad Ángel.
En los tiempos de oscuridad no era un Ángel, ni un Demonio. Era una raza de seres alados - con alas - de guerreros, pero su propia gente lo negó y quiso destruirlo, pero el Dios verdadero lo rescató y le dio una nueva alma. No pudo darle el alma más perfecta porque era un Demonio, pero como Él renegó de los Demonios y de su raza y de su gente, Dios le dio la oportunidad de renovarse, y por eso tiene mitad de Ángel y mitad Demonio.
Muchas veces a lo largo de vuestra vida, hay algunos días que os tirarán más las cosas, porque os aran creer que os han castigado, pero es Él el que castiga. Tanto castiga a los hombres, como a los Demonios, y puede destruirlos, es el encargado de destruir a los hombres y a los Demonios. Un trabajo sucio, pero alguien tiene que hacerlo.
Cuando hay algún accidente de coche, o de algo así, es Samael el que lo hace. O cuando tiene que destruir algún Demonio, lo destruye.
Si alguna vez lo veis, lo reconoceréis; lleva una armadura roja y una espada de fuego, y un escudo con su nombre.

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