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Los Pensamientos.




Los Pensamientos.

No penséis, pues por los pensamientos se pierden las personas. Abrid vuestros corazones y dejad que vuestro corazón os guie.
Dios manda en el corazón, pero Satanás manda en vuestros pensamientos, y si vosotros pensáis, Satanás os va a tentar. No tengáis ideas negativas ni malas, esas ideas se convertirán en dudas y las dudas en nervios, y los nervios hacen que digáis y hagáis muchas cosas de las que luego os tenéis que arrepentir. Por lo tanto, en vuestro corazón está el secreto, en vuestro corazón está Dios y estoy Yo. Está prohibido para Satanás entrar en el corazón de los humanos, pero en sus pensamientos no. Es por esto que el Padre me ha mandado esta misión; Dile a mis hijos que no piensen, “díselo”, y Yo cumplo la voluntad del Padre. No penséis hermanos, pues al pensar caéis en la trampa de Satanás.
Los pensamientos están para que se superen, si no serían perfectos los que no tienen pensamientos. No se pasaría por los sitios grises que hay que pasar para que te den los palos, sino hay pensamientos no hay palos. Los corazones están hechos para amar, los pensamientos para odiar. Esto es muy fácil; piensas caes, amas te levantas.
Muchas personas dicen: ¿pero cómo puedo dejar de pensar si llevo toda mi vida pensando? Pues empieza ya. Los caminos más largos empiezan con el primer paso, y un paso y otro paso y otro paso empiezas a andar, y estando andando se corre y corriendo, corriendo, llegas al destino.
Hay muchos procedimientos para sentir con el corazón; cerrar los ojos y solamente sentir los latidos del corazón. En ese momento se dejará de pensar. Ese es el primer paso a seguir, cuanto más escuches los latidos de tu corazón, más te aproximarás a mi corazón, y aproximándote a mi corazón, más podrás escuchar mis palabras, hasta que seáis capaces de sentirme correctamente, y avanzando cada vez más es posible que me podáis ver tal y como soy.
Esto siempre es igual, los pensamientos diciéndote que eres malo, que eres injusto que no tienes corazón y que no amas a las personas y esa es la misión del Demonio. Sin embargo la misión de Dios es la verdad, la justicia y la misericordia. Pero también en la verdad están escritos los Mandamientos.
Cuando pensáis en que tenéis algo malo, atraéis lo malo, y hasta llega un momento en el que os lo creéis, y eso no es bueno. No hay que pensar en que tenéis nada malo, al contrario, tenéis que pensar en que todo lo que tenéis es bueno, para que lo bueno entre en vuestra casa, para que lo bueno os visite.
Había una vez un ciempiés y un saltamontes le preguntó; ¿cómo es que nunca tropiezas, con tantos pies como tienes? El ciempiés se puso a pensar; “cata pum”, se trabaron los pies y se calló. Entonces le dijo el saltamontes; “ha”, te has caído porque has pensado. El ciempiés se levantó y dijo; es verdad, voy a seguir la naturaleza. Y siguió fluyendo como la naturaleza, sin pensar y sus pies eran perfectos, cada paso que daba, ningún pie pasaba por encima del otro, todos iban a uno, perfectos. Hay que dejar que la naturaleza siga su curso, no interponerse.
Muchas personas dicen: estoy agotado, estoy hecho polvo, y me gustaría que Dios me ayudara a levantarme. Pero no se dan cuenta de que están apoyados en una puerta, Dios quiere abrir la puerta y ellos están empujando con todas sus fuerzas para que no entre. Claro, estar empujando, eso requiere un esfuerzo, y ese esfuerzo te agota. Por eso muchas personas están agotadas. Por mucho que quieren buscar a Dios, que entre Dios en ellos… no van a poder conseguirlo, si están oponiéndose a Él, están cerrándole la puerta, están perdiendo sus fuerzas, su tiempo, su trabajo, su energía. Hay que dejar la puerta abierta de par en par. Con lo fácil que es, lo sencillo que es decir; Jesucristo, te abro las puertas de par en par, “sálvame”. Es muy fácil, pero si tienes el run, run, en la cabeza y todos los pensamientos run, run, ¿tú crees que vas a dejar que Jesucristo te salve?
Todo el que piensa y se guía por los demás, y no se guía por su corazón, es porque Dios no está en su corazón, está cerrado. Y solamente los pensamientos y dejarse llevar por los demás, es lo que le hace caer, y eso es lo que no hay que hacer. ¿Tú sabes lo que le dijo Jesús a sus Apóstoles? Les dijo a sus Apóstoles; aunque sea un vaso de agua que deis en mi nombre, no quedará sin recompensa. Todo lo que des con amor, es como si lo dieras en su nombre. Y no hay más amor, que ayudar a tus hermanos. Esa es la mejor recompensa que puede tener uno, porque después, la satisfacción que te queda, la paz y el amor, eso no tiene ningún precio.

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