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Que es el Corazón y cómo funciona.




Que es el Corazón y cómo funciona.

Todo lo que encontráis y todo lo que buscáis está en vuestro corazón. En el corazón también está Dios y estoy Yo, pero si pensáis, las cosas no os saldrán bien, porque al pensar, lo malo os va a tentar, y os va a poner en duda, y con las dudas vienen los nervios, y con los nervios vienen muchas palabras que luego se arrepiente uno de decirlas. A si es que antes de decir las palabras que uno se va a arrepentir, es mejor evitar las cosas, darse media vuelta y irse a la calle a que te del aire, para que se vayan los malos pensamientos.
El que tiene corazón tiene alma, puede sentir lo que se siente cuando se ama de verdad. Si piensas, Satanás te va a tentar por los pensamientos. Si te dejas guiar por la gente, Satanás te va a hacer caer por la gente. Si abres tu corazón, todas las puertas se abren y Satanás no puede entrar en el corazón, porque no tiene.
¿De qué sirve tener corazón si no se utiliza? Es como el que tiene un coche lo deja en la cochera y se va andando. ¿Para qué lo quiere? El corazón es una herramienta de trabajo, igual que un coche, pero hay que saber utilizar las cosas, cada cosa a su cosa. Los corazones están hechos para amar, los pensamientos para odiar.
Las representaciones y las imágenes de Cristo y de María, lo dice bien claro; ¿dónde está señalando con sus manos? Hacia su corazón, ¿y el inmaculado corazón de María que está señalando? A su corazón. Nos está diciendo; “aquí está el secreto, aquí está todo lo que estás buscando, aquí estoy Yo”. Pero la gente mira los cuadros y las imágenes sin sacarle la importancia… Los signos que tiene. Es muy importante saber que nos quieren decir las imágenes de Cristo y de María.
El corazón se abre cuando uno quiere que se abra, no cuando las circunstancias… o se deja ahí al azar y ya está, no, eso no funciona nunca. El corazón se abre cuando tú quieres que se abra y se cierra cuando tú quieres que se cierre, no puedes esperar a que el corazón se abra solo, no, eso no funciona así. Se quiere o no se quiere. Esa es la única verdad que existe. “Querer o no querer”, he ahí el dilema. Siempre hay personas que quieren y personas que no quieren. Como hay libertad y cada uno hace lo que quiere, “esto es el libre albedrio”, cada uno escoge el camino que quiere. Pero algunos escogen el camino sin saber a dónde van, y sin saber los peligros que corren, y eso es con lo que hay que tener mucho cuidado, porque eso es “muy peligroso”.

Cuando se ama mucho duele el corazón, por eso dicen; me duele el corazón de quererte tanto. Porque el corazón duele de amar, porque se inflama, se engrandece, se pone que no coge en la caja torácica y te duele, pero no es por eso, sino por lo sano que es, que es bueno que duela, para que la gente vea y sienta lo que es eso.

Cuando tu corazón lo tienes cerrado, empequeñecido, el hueco que deja el corazón, es ese vacío el que sientes. Para que la gente lo entienda; es como si le sacaran todas las tripas, todo el interior, lo dejaran vacío. Pues eso es igual, por la parte espiritual, la parte del alma, del espíritu. Es como si te lo arrancaran todo, estuvieras vacío, y si no tienes nada, no eres nada, y si no eres nada, no pintas nada. Por eso mucha gente se suicida, ven que no tienen nada que hacer en este Mundo, sin embargo sí que tienen que hacer, “mucho”, porque hay muchas cosas que contar, para que las personas que vienen después, puedan tener esa experiencia y poder afrontar los problemas que les vienen en la vida.

El corazón es un instrumento donde se sienta el trono de Dios, la cabeza es solamente el medio conductor para que el corazón realice lo que siente. Tú no puedes pensar en el corazón, el corazón tiene que pensar en ti, si tus pensamientos pueden más que tu corazón, el corazón se cierra y te vuelves frio y más duro que una piedra, y ya no hay sentimientos, pero si tu corazón se abre y cierra tu cabeza,” entonces”, las puertas del Cielo se abren, y cuando uno hace una obra buena, de corazón, siente a los Ángeles tocar las trompetas, “una melodía preciosa”.

Dónde está tu tesoro está tu corazón, y si tu corazón está en lo material, no funciona. Si tu corazón está en lo espiritual, entonces sí. Pero como tu tesoro esté en lo material… Te va hacer caer. Ahora, ¿cómo puedo yo abrir mi corazón, y dejarme llevar por él? No pensando. Abre tú corazón y entrégaselo a Dios por completo, “entrégate entero, en cuerpo y alma, entrégate”, y veras las cosas tan maravillosas que te esperan. Pero si tú no abres el corazón, no vas a tener nunca nada. El corazón tiene muchos tesoros. La cabeza tiene muchos tesoros, pero no son verdaderos, son fantasías y son ilusiones, pero los tesoros del corazón son para toda la vida, “para toda la eternidad”. ¿Y quién quiere tener tesoros en el corazón? Muy pocos, el que quiere tener tesoros en la cabeza sí; mira éste, mira el otro, mira lo que hace éste, mira lo que hace fulano, mira lo que hace mengano. ¿Y a vosotros que os importa? Si vuestra misión, “a la única misión que vosotros habéis venido a este Mundo, es para dar la vida por vuestros hermanos”, ese es el mejor tesoro que podéis tener.
Si Dios está en vuestros corazones, y Yo también; ¿si cerráis vuestros corazones cómo vais a escuchar a Dios, y a Mí…? En el corazón están todas las respuestas a las preguntas que tú te haces y que no tienen, ahí están guardadas para que tú abras ese cajón y saques todas las respuestas.
Si te guías por tu corazón, tu corazón está siempre alerta, la cabeza no, la cabeza está pensando en los pelos de pascua, y no está pensando en lo que hay que hacer. Lo abres y te van diciendo; he, ese no interesa, he, ésta me va a pegar un palo. Si eso te lo va diciendo él, pero si lo cierras y abres nada más que la cabeza, y van entrando palomillas, lo único que te van a dar es palos por todos lados. Te vas a poner nervioso y con los nervios te vas a poner mal, mal, mal, que no te vas a soportar ni tú mismo. Luego; ¡ay, ay, ay, ay Custodio, ay, ay! Claro, si es que no haces caso.
No pienses, y ten paciencia, la paciencia es la madre de todas las ciencias. Abre tu corazón y deja que él te guie. Si abrieras el corazón, te enseñaría todos los secretos que tiene. Y tienes que vivir el presente, no el futuro, ni el pasado, el presente. El pasado, pasado está. El futuro no lo conoce nadie más que Dios, ¿entonces, por qué no vives el presente…? Vivir en el pasado no se puede. Y no se puede intentar, hay que hacerlo. Cuando lo intentas no lo haces. Siempre va haber un motivo, una razón y una excusa, para que no lo hagas.

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