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Vamos Camino de la Destrucción.




Vamos Camino de la Destrucción.

Los hombres van camino de la autodestrucción si no cambian, algo que no se puede imaginar el hombre, algo tan terrible vendría, y no sería el fin del Mundo, no, el Mundo no se puede destruir porque Dios lo creó, pero el hombre está destruyendo el Mundo, y se está destruyendo a sí mismo. No vendría el fin del Mundo, pero si el fin de los días, a si es que estáis a tiempo de cambiar.
Estáis en los últimos tiempos, es normal, que las cosas se compliquen y se vayan complicando cada vez más. Pero Dios no ha dejado nunca a sus hijos desprotegidos, siempre ha mandado a alguien para que no estén solos, y vosotros tenéis una gran suerte de tenerme a Mí, pero también a Mí el tiempo se me acaba, porque cuando lleguen los días ya no estaré con vosotros. El fin de los días, los días del fin de los tiempos. Según vuestros pecados, a si seréis juzgados.
Hay miles de formas de salvarse, pero esta es una de las que Dios ha mandado que se haga. Oséa qué el que quiera salvarse, no será que no tiene cosas y métodos para poder salvarse. Podrá poner miles de escusas, pero siempre habrá ahí formas para poder salvarse, y ayudas también, para poder salvarse.
Muchas veces saber lo que va a pasar en el futuro, no es bueno, te va haciendo daño día tras día, mes tras mes y año tras año, hasta que llega el día en que se cumple el acontecimiento. Mientras tanto, todo ese tiempo sufriendo, sabiendo lo que va a pasar, sabiendo la cantidad de personas que van a ser destruidas, mujeres, niños, ancianos, y no puedes hacer nada. Tiene su parte buena, porque algunos se pueden prevenir, y esas personas se pueden - las que quieran - se pueden salvar. Pero muy pocas, se van a salvar pocas. Si hay cuatro partes de Humanidad, la tercera parte va a ser aniquilada. Vosotros no sabéis lo que significa eso, si lo supierais, ahora mismo caeríais en la tierra redondos y os moriríais. Pero Yo si lo sé. ¿Y no se puede hacer nada para poner remedio? Mucha gente me pregunta lo mismo, y Yo les digo; claro que se puede hacer, ¿por qué no cambiáis? ¿Por qué no volvéis a Jesús, a Dios Padre? ¿Por qué no os convertís? ¿Por qué no dejáis a vuestros Dioses del dinero, de la envidia, de los celos, de la vanidad, del orgullo? ¿Por qué no os acogéis al verdadero Dios? Que es el único que os va a salvar. Se puede hacer, pero pregúntaselo a la gente, algunos te van a decir; a mí me da igual. Otros te van a decir; yo que sé.

El que quiere salvar al Mundo no pregunta, a solas le pide a Dios por todos, y se va a la iglesia y le pide a Jesús, se confiesa, reza las misas, las pide para salvación de todos, hace sacrificios… Y todas esas cosas. Pero claro, Yo siempre he dicho que cuando se quiere cambiar algo, debe de empezarse por uno mismo, porque uno dice; bueno, ¿y ese? Es como cuando el agua, la gente te dice; no gastes agua que se está acabando. Y tú dices; ¿que no gaste? Y ése, y el vecino, llenando la piscina, regando los jardines, a mí me vas a contar historias, que yo no malgaste el agua y ése sí. ¿Y eso de que sirve? Si no empezáis por vosotros mismos. Qué importa el vecino, lo que haga el vecino, para él será. Pero debéis de empezar por vosotros mismos, si os salváis vosotros mismos, los demás verán el ejemplo en vosotros y querrán imitaros, y ésa, “ésa”, si es una buena obra, para que el Mundo vea, y el Mundo querrá imitaros y al imitaros os hablará mucha gente. Es fácil, solamente hace falta querer, la llave del querer, Yo la llamo la llave del querer. La llave del querer es la misma que abre el poder. El querer es lo que hace que la puerta de la fe se abra. Pero si no quieres, no hay fe ni hay nada. Ahora bien, si tú dices; yo quiero. Con las palabras, y por dentro dices; ¡venga ya! No sirve de nada, no sirve para nada.

A veces se necesita un estacazo, un palo gordo, para poder darnos cuenta y abrir los ojos, que si los tenemos cerrados, por más que nos enseñen, no vemos. A veces los palos son como una aspirina para un dolor de cabeza.
Lo que va a venir después, es tan grande, tan terrorífico, “tan fuerte”, que muchos de vosotros no vais a poder resistirlo. Por eso lo digo, sobre todo por los que han salido… Y no van a entrar más.
Estos son los tiempos apocalípticos. Los tiempos merciánicos vendrán luego, más tarde, cuando se acabe todo esto. La nueva Jerusalén bajará de los Cielos, se restablecerá en la tierra, y la paz no tendrá fin. La paz reinará en la tierra.

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